lunes, 18 de febrero de 2019

EL SENDERO SECRETO - PAUL BRUNTON


Nosotros no pensamos en la vida interior. Tratamos de persuadirnos de que no tenemos una media hora para malgastarla sentándonos junto al quieto pozo de la Verdad. Un instante de quietud mental nos parece un momento perdido. De aquí que las masas no sean más sabias para utilizar mejor la multitud de sus días.
El mundo moderno no cree que una cosa tan insulsa como la meditación tenga aplicación práctica en la vida diaria; por ello se la condena a ser una mera abstracción. Y el mundo moderno no está del todo equivocado, ni tiene del todo razón al proceder así. Para no mencionar nada más que un ejemplo, la historia nos demuestra de cómo la religión ha producido un número de visionarios meditativos que invitaban a otros a entrar con ellos en los dominios de sus locas ilusiones y a vagar en el reino de sus pueriles fantasías. Esas personas extraviadas son responsables de la opinión corriente que se imagina a los videntes espirituales como seres perdidos en la contemplación del cielo, explorando con sus ojos mentales vagos mundos desprovistos de todo interés y utilidad para los mortales sanos de juicio. Serían, en suma, falsos místicos que viven en fantásticos mundos creados por ellos y que necesitarían se les diera un buen sacudón contra la realidad.
Pero la historia también nos habla de videntes de elevado rango. Son hombres de una pureza moral absoluta y de una excepcional caridad. La característica común de estos hombres es la de haber pasado por una experiencia espiritual que ha sido una iluminación indeleble para sus mentes y que les ha proporcionado una estática felicidad. Estos eran verdaderos místicos. Las declaraciones que después formularon con toda humildad revelaban que habían penetrado hasta las recónditas profundidades del corazón humano; que habían llegado a los lugares impenetrables donde mora el alma, y que habían descubierto al fin la divina naturaleza del hombre, la cual permanece inmutable e intacta aunque se albergue en un cuerpo frágil.

sábado, 16 de febrero de 2019

EL SENDERO SECRETO - PAUL BRUNTON


Sin embargo, por mucho que resistimos este divino clamor que nos atosiga durante el día, somos incapaces de resistir durante el sueño el regreso al ser interior. Entonces somos capturados por el alma; entonces gozamos en el reposo de nuestra propia naturaleza, bien que inconscientemente. Éste es un sorprendente pensamiento que contiene algo de una elevada verdad filosófica.
¿Pero cómo puede una multitud esclava de los contratiempos y agitaciones de la vida material darse cuenta de esta verdad maravillosa? Los que son sabios adoptarán el reposo mental como un ejercicio diario. La quietud calma al espíritu y lo penetra de la paz profunda y perdurable que reside en el interior de nosotros.
El general Gordon se aislaba durante una hora todas las mañanas para sus devociones espirituales. ¿Cuánta inspiración para sus actividades profesionales, cuánta fuerza y coraje no extrajo él de práctica tan sabia?
William T. Stead, famoso director de diarios y campeón de los perseguidos, una vez permaneció tres meses en una cárcel porque se atrevió a publicar una verdad. Algunos años después, Stead declaró que esos fueron los meses más provechosos de su vida.
“Por primera vez en mi vida tuve tiempo para sentarme a pensar, para sentarme y encontrarme a mí mismo” declaró.
Thomas A. Edison, cuyo nombre estará por siempre registrado en la lista de los grandes inventores del mundo, mediante una práctica constante logró desarrollar la capacidad de descansar en medio de sus tareas, poniéndose en un estado de recogimiento que le traía la solución de un buen número de arduos problemas. Un día declaró:
“Las horas que he pasado a solas con el señor Edison me han aportado las recompensas más grandes de mi carrera; a ellas debo todo lo que he logrado realizar”.

jueves, 14 de febrero de 2019

EL SENDERO SECRETO - PAUL BRUNTON


Debemos dejar caer la sonda de la mente en las profundidades del yo. Cuanto más profundamente descienda aquella, tanto más rico será el tesoro que podremos extraer del mar de los sargazazos. La conciencia debe estar en el centro más íntimo de nosotros mismos. Cada hombre posee una puerta secreta que se abre sobre la luz eterna. Si no quiere hacer fuerza para abrirla, se condena a la oscuridad.

Si quiere una prueba de su propia divinidad, escuche a Su Yo Superior. Tome entonces un poco del tiempo destinado a las distracciones tumultuosas del mundo y enciérrese un breve momento en la soledad. Escúchese entonces, con paciencia y atención, lo que habrá de decir la propia mente, según lo explicaré dentro de poco. Repítase esta práctica todos los días, y en uno de ellos, inesperadamente, se tendrá la prueba que tan ansiosamente se ha venido buscando. Y con ella vendrá una libertad gloriosa, tan pronto como la carga de los escepticismos humanos y de las teologías hechas por el hombre quede relegada. Debe aprenderse a ponerse en contacto con el Yo Superior... y nunca más se sentirá uno atraído por esas reuniones fútiles en que los hombres levantan el polvo de sus argumentos teológicos o hacen ruido con sus debates intelectuales. Si se toma este camino se encontrará por sí mismo la respuesta a la pregunta inquietante, independientemente de lo que puedan decir los libros acerca de ello, no importa cuán sagrado o secular pueda ser.
Algunas personas llaman a esto meditación, nombre tan apropiado como cualquier otro, excepto porque yo me propongo describir una especie de meditación que difiere, en su principio básico, de la mayor parte de los métodos que se me han enseñado y que podría llamarse, con más exactitud, quietud mental.
El único modo de entender el significado de la meditación es el de practicarlo. “Cuatro mil volúmenes de metafísica no enseñarán lo que es el alma”, decía Voltaire.
Como todas las cosas que tienen valor, los resultados de la meditación sólo se logran mediante trabajo y dificultades, pero quienes la practican con el espíritu requerido pueden tener la seguridad de que llegarán a la meta. Se empieza con intentos indecisos y se termina con una experiencia divina. Se juega con la meditación y se trata de contemplar, pero el amanecer de un día asomará cuando nuestras mentes incursionen en la eterna beatitud del Yo Superior.
La meditación es un arte que casi se ha perdido en Occidente. Muy pocos la practicaban y entre esos pocos todavía se preguntan por qué lo hacen La costumbre de dedicar todos los días un momento que se destina al recogimiento y al reposo mental, brilla hoy por su ausencia en la vida de los pueblos occidentales. Esa especie de hipnotismo que ejerce sobre nosotros la vida exterior se apodera de nuestro espíritu como se pega la sanguijuela a la carne humana. Nuestro yo consciente y resistente inventa toda clase de buenas excusas para no adoptar la práctica de la meditación, o para no continuar con ella cuando ya se ha empezado. La personalidad en nosotros la juzga aburrida, vana, y pensamos que exige una tensión nerviosa excesiva. Esta lucha inicial para vencer la repugnancia que tiene la mente a descansar, es muy dura, tal vez, pero es inevitable. Porque es una costumbre de importancia fundamental, cuyo beneficio, cuando se la práctica, nunca será demasiado exagerado; pero si se la descuida, nos esperan aflicciones y tormentos.
Más allá de las comunes trivialidades de la vida diaria, existe una vida hermosa y luminosa.

lunes, 11 de febrero de 2019

EL SENDERO SECRETO - PAUL BRUNTON


Los grandes problemas de la existencia individual, las preocupaciones supremas que asedian la vida de toda persona seria, no pueden resolverse en la región limitada que está al alcance de nuestro cerebro. Pero si las respuestas que dan la paz nos esperan en el interior sin límites de nuestro ser, en la substancia divina de nuestra naturaleza oculta. Porque el cerebro sólo responde con palabras estériles, mientras que la respuesta del espíritu habrá de ser la experiencia maravillosa de la iluminación interior. El que quiera practicar regular y seriamente el método de concentración mística, recibirá, a través de su experiencia propia y directa, la confirmación creciente de la divinidad verdadera del hombre. Las biblias y los otros documentos comenzarán a perder su autoridad, en tanto que él empezará a encontrar la suya.
Dios es su propio y mejor intérprete. Hallad a Dios en vuestro corazón y comprenderéis entonces, por intuición directa lo que todos los grandes maestros, los verdaderos místicos, todos los auténticos filósofos y los hombres inspirados han tratado de explicarnos por el tortuoso medio de usar las palabras.
Nunca podrán demostrar a mi intelecto que Dios, lo Absoluto, el Espíritu —o como quieran llamarle— existe realmente; pero pueden demostrármelo cambiando mi conciencia hasta que pueda participar en la conciencia del Dios que hay en mí.
Sólo existe un medio para efectuar este cambio y al mismo tiempo descubrir lo que somos realmente. Este medio es pasar de lo exterior hacia lo interior; del estar ocupado con una multitud de actividades externas, empezar a ocuparse de una sola actividad interna de la mente. San Agustín monologaba de este modo:
Yo, Señor, he ido de una parte a otra, como oveja extraviada, buscando en el exterior, auxiliado por razonamiento; ansiosos, cuando estabas dentro de mí... Recorrí las calles; y las plazas de la Ciudad del Mundo, buscándote siempre… y no te encontré, porque vanamente buscaba fuera lo que estaba en el fondo de mí”.

viernes, 8 de febrero de 2019

A ti humano


A ti humano que estás transitando el camino de la individualidad y que has escogido despertar a la consciencia de ser quién eres. A ti, hoy te saludo. No vengo decirte que
hagas esto o aquello ni a vaticinar que pronto ocurrirá una u otra cosa, hoy me acerco a ti para rendirte honores.
Sé por lo que has pasado, sé de tus heridas, de tu soledad, de tus frustraciones, sé cuán incomodo te has sentido en un mundo que te parece sin sentido, sé cuánto ansías amar y lo mucho que te cuesta expresarlo. Sé cuánto has buscado y cuán agotado estás de tantas contiendas y de tanto dolor. A ti que conoces el sabor del desencanto, que sabes de desesperación y de ilusiones fallidas, a ti que no logras encontrar un rumbo y que estás cansado de sueños que no se cumplen. A ti humano hoy me acerco.
Pido permiso para inclinarme ante ti y decirte que eres un valiente por haber escogido enfrentar tantos desafíos y aprendizajes, por haber soportado tantos subes y bajas emocionales. Tienes mucho coraje por atreverte a soñar con un mundo lleno de amor, aun cuando todo y todos quieran convencerte de que tal cosa no es posible.
Te honro por querer romper moldes, por desear construir tus propias creencias, por osar renunciar a tantas cadenas.
¿Tienes alguna idea del valor que se requiere para hacer tal cosa?
Me acerco y susurro a tu oído que ha llegado el momento de descansar y te pido que me permitas aliviar tu caminar, ya no es necesario que cargues con tanto peso en tus hombros.
Recibe mi abrazo divino, que es el abrazo que te das a ti mismo reconociendo quién eres.
Eres amado y respetado, los ángeles te aplauden y tus guías espirituales te sonríen. Permítete sentir en tu interior la potente luminosidad de la grandiosidad de tu ser y
comprender que todo lo que ha sucedido hasta ahora ha sido perfecto. Has hecho exactamente lo que podías y sabías hacer, la existencia no te juzgará ni te pedirá explicaciones por tus creaciones, pues cada una de ellas te ha llevado a este sagrado momento, en el que te permites sentir quien realmente eres.
Suelta, respira y siente…
Cierra por un momento tus ojos y permite que ocurra. En el aquí y ahora del presente perfecto, viajo a través del tiempo y del espacio para tocarte, para fundirme contigo y
recordarte la simpleza de ser y disfrutar quién eres.
La vida es un regalo, siente, aunque sea por un segundo lo maravilloso que es ser quién eres y poder disfrutar del obsequio que te has dado a ti mismo. Siente desde el centro tu corazón palpitante como a cada latido tu SER te inunda, te llena de satisfacción y plenitud, siente como tus células cantan de alegría y como tu energía brilla en toda su expresión.
Sólo, suelta, respira y siente…

Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

miércoles, 6 de febrero de 2019

El Amor en la Nueva Tierra


El amor en la Nueva Tierra tiene sabor a libertad, no conoce cadenas, nada pide y toda entrega, no sabe de exigencias ni demandas pues sus actores están plenos y nada necesitan para poder amar.
Es el encuentro de dos almas completas que comulgan en su completud, ellos se cuidan y se acogen, pues se sienten cuidados y acogidos. No se pueden lastimar, pues no conocen el miedo y saben respetar al otro en sus vaivenes y en su particular forma de entregar amor.
Quien ama de verdad no sabe de sacrificios ni temores, no le corta las alas al otro ni se las corta a sí mismo por miedo a perder. Da fidelidad como un regalo, pero no la demanda como requisito, pues no sabe de egoísmos ni alucinaciones infructuosas que imaginan dolor donde no tendría por qué haberlo.
Este nuevo amor es el regalo que dos almas encarnadas se dan a sí mismas. Si amas de este modo te permites reconocer tu propia perfección reflejada en el otro, quien a su vez embelesado reconoce la luz que tu verdadero ser irradia.
Este amor que parece tan inalcanzable ya está manifiesto en tu interior esperando le permitas expresarse, ya no necesitas esperar ni buscar un alma gemela. Detente y mira a tu lado, justo ahí encontrarás a quien amar. Observa el fondo de esos ojos confundidos que te suplican sedientos que le ayudes a completarse y enséñale con tu sonrisa y comprensión, que la completud ya le ha sido otorgada.
Quizás sientas que este tipo de amor es aún utopía para ti, puede que aún te sientas carente y mires ilusionado hacia otro esperando que te ayude a salir de ese estado, pero te engañas pues ya despertaste de la ilusión de creer que alguien podría darte lo que ya posees por derecho propio y que aún no eres capaz de reconocer.
Sólo necesitas desearlo, admite que hasta ahora habías mendigado afecto llamándole erradamente amor a esa transacción, deja que el amor que habita en ti manifieste
toda la gloria que tu bendito SER sabe atesorar.

Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

lunes, 4 de febrero de 2019

Responsabilidad v/s Culpabilidad


Las palabras a veces confunden, a nivel humano responsabilidad y culpabilidad parecen ser lo mismo. Para declarar culpable a alguien primero se analiza su responsabilidad y a partir de ella, se genera una declaración de culpabilidad y se dictamina un castigo.
Si se determina que una persona no es responsable del acto en juicio, ya sea porque no tuvo participación directa en los hechos o porque habiendo participado no lo hizo
responsablemente, como podría ser el caso de un enfermo mental, de una persona que actuó enajenada o un menor de edad, entonces esa persona no es culpable y por lo tanto no merece castigo o merece una pena inferior.
La responsabilidad presupone conocimiento de las consecuencias de nuestros actos, tanto para los demás como para nosotros mismos. A nivel humano, la mayor parte de las veces eres responsable de tus actos. Tú sabes que, si pasas una luz roja, puedes provocar un accidente y que estás cometiendo una infracción a una norma conocida por todos.
Hasta aquí es simple y fácil de comprender y en términos generales la humanidad está de acuerdo en asumir las consecuencias, que la declaración de culpabilidad de un acto responsable genera.
Sin embargo, a nivel espiritual toda esta claridad se desmorona. En primer lugar, tu experiencia espiritual no tiene prácticamente ninguna norma, eres libre de escoger y
no serás juzgado ni declarado culpable por ningún Juez Supremo y esto se debe a que a los ojos de Dios tú no eres responsable de tus actos.
No te incomodes con lo que te digo, claro que no eres responsable de tus elecciones, pues para ser responsable de un acto, lo primero que se requiere es conocer sus consecuencias y tú no tienes información completa de cuáles serán esas consecuencias.
Vives el gran desafío de la libertad de escoger, sin contar con información de las consecuencias de tus actos.
Que no seas responsable, no te libera de las consecuencias de tus actos sobre ti mismo ni sobre quienes te rodean, todo lo que haces, piensas y sientes desencadena una línea
creativa en el Universo. Tus elecciones traerán consecuencias a tu vida y al Universo completo, es lo que muchos llaman karma, no entendido como castigo, sino como la responsabilidad espiritual de los actos irresponsables de un humano.
Cada acto de tu vida, por mínimo que te parezca desencadena una reacción creativa que afecta no sólo tu vida y la de quienes te rodean, sino la de toda la humanidad.
¿Cómo podría Dios juzgarte por tus elecciones si abres puertas sin saber que hay tras de ellas? ¿Cómo podría Dios juzgarte si juegas el desafiante rol de asumir tus responsabilidades sin realmente ser responsable de tus actos? ¿Para qué Dios habría de infringirte castigo, si tus actos generan consecuencias en tu vida, que asumirás aún
sin haberlo? Aquí radica el gran desafío de tu vida, aceptar que eres Creador y que como tal tu creación es tu responsabilidad, no conoces las consecuencias de tus actos, pero si sabes que tus elecciones generan consecuencias insospechadas para ti.
Lo que siembras cosechas. Si siembras amor cosecharás sólo amor donde vayas y el amor sólo generará más amor.
Es difícil que un acto de amor tenga consecuencias negativas o provoque sufrimiento, no temas amar desde la profundidad de tu corazón, no temas entregarte sin condiciones, no temas sonreír desde tu alma, pues cada uno de esos actos será recompensado por el Universo, el cual solícito te regalará lo que pides a través de tus elecciones.
Despertar es responsabilidad, la responsabilidad en un humano despierto no es culpa, la responsabilidad ejercida por un humano despierto es AMOR.

Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha