Existen en nuestra vida las llamadas claves activadoras de la conciencia humana, que suelen aparecer en la medida en que vamos avanzando y comprometiéndonos con el despertar que nos llevará a asumir roles cada vez más importantes en el gran cambio planetario. Estas claves simbólicas muchas veces son numéricas, cuando no expresan una cantidad sino una idea, y lo que buscan es sacarnos del letargo y la inconciencia, recordándonos a través de su significado, lo que tenemos que hacer y cuando hacerlo. Ellas van apareciendo a lo largo de nuestra vida siendo dispuestas para actuar en el momento adecuado, recordándonos el compromiso de madurez asumido previamente en las esferas espirituales.
Pero como decíamos, no siempre las claves que buscan
detonar nuestra conciencia son números, también pueden ser determinadas
imágenes, situaciones, lugares, personas, animales, etc., que suelen repetirse
delante nuestro de forma reiterativa, fuera de toda lógica con una constancia y
periodicidad que abruma, escapando al índice de probabilidades. Estas claves
activadoras son empleadas también por entidades espirituales, mentales y hasta
físicas, interesadas en nuestro despertar, ubicándolas a lo largo de nuestro
desenvolvimiento diario como avisos y señales.
Las claves activadoras son como un despertador que nos
debe ayudar a abrir los ojos a tiempo, de tal manera que percibiendo la
existencia de un Plan Maestro en nuestras vidas y en la humanidad, podamos
hacer lo que debemos hacer en su momento. Los activadores nos avisan que el
momento es llegado para que despertemos del largo sueño en el que estábamos
sumidos, recordando nuestra preparación y un compromiso previo, para asumir el
rol que nos corresponde en la construcción del puente de luz hacia las estrellas.
Existen en nuestra vida las llamadas claves
activadoras de la conciencia humana, que suelen aparecer en la medida en que
vamos avanzando y comprometiéndonos con el despertar que nos llevará a asumir
roles cada vez más importantes en el gran cambio planetario. Estas claves
simbólicas muchas veces son numéricas, cuando no expresan una cantidad sino una
idea, y lo que buscan es sacarnos del letargo y la inconciencia, recordándonos
a través de su significado, lo que tenemos que hacer y cuando hacerlo. Ellas
van apareciendo a lo largo de nuestra vida siendo dispuestas para actuar en el
momento adecuado, recordándonos el compromiso de madurez asumido previamente en
las esferas espirituales.
Pero como decíamos, no siempre las claves que buscan
detonar nuestra conciencia son números, también pueden ser determinadas
imágenes, situaciones, lugares, personas, animales, etc., que suelen repetirse
delante nuestro de forma reiterativa, fuera de toda lógica con una constancia y
periodicidad que abruma, escapando al índice de probabilidades. Estas claves
activadoras son empleadas también por entidades espirituales, mentales y hasta
físicas, interesadas en nuestro despertar, ubicándolas a lo largo de nuestro
desenvolvimiento diario como avisos y señales.
Las claves activadoras son como un despertador que nos
debe ayudar a abrir los ojos a tiempo, de tal manera que percibiendo la
existencia de un Plan Maestro en nuestras vidas y en la humanidad, podamos
hacer lo que debemos hacer en su momento. Los activadores nos avisan que el
momento es llegado para que despertemos del largo sueño en el que estábamos
sumidos, recordando nuestra preparación y un compromiso previo, para asumir el
rol que nos corresponde en la construcción del puente de luz hacia las estrellas.
Existen en nuestra vida las llamadas claves
activadoras de la conciencia humana, que suelen aparecer en la medida en que
vamos avanzando y comprometiéndonos con el despertar que nos llevará a asumir
roles cada vez más importantes en el gran cambio planetario. Estas claves
simbólicas muchas veces son numéricas, cuando no expresan una cantidad sino una
idea, y lo que buscan es sacarnos del letargo y la inconciencia, recordándonos
a través de su significado, lo que tenemos que hacer y cuando hacerlo. Ellas
van apareciendo a lo largo de nuestra vida siendo dispuestas para actuar en el
momento adecuado, recordándonos el compromiso de madurez asumido previamente en
las esferas espirituales.
Pero como decíamos, no siempre las claves que buscan
detonar nuestra conciencia son números, también pueden ser determinadas
imágenes, situaciones, lugares, personas, animales, etc., que suelen repetirse
delante nuestro de forma reiterativa, fuera de toda lógica con una constancia y
periodicidad que abruma, escapando al índice de probabilidades. Estas claves
activadoras son empleadas también por entidades espirituales, mentales y hasta
físicas, interesadas en nuestro despertar, ubicándolas a lo largo de nuestro
desenvolvimiento diario como avisos y señales.
Las claves activadoras son como un despertador que nos
debe ayudar a abrir los ojos a tiempo, de tal manera que percibiendo la
existencia de un Plan Maestro en nuestras vidas y en la humanidad, podamos
hacer lo que debemos hacer en su momento. Los activadores nos avisan que el
momento es llegado para que despertemos del largo sueño en el que estábamos
sumidos, recordando nuestra preparación y un compromiso previo, para asumir el
rol que nos corresponde en la construcción del puente de luz hacia las estrellas.
Nosotros mismos podemos accionar los mecanismos que
disparan los activadores, esto es procurando captar el patrón de periodicidad o
procurando entender cuándo y bajo qué circunstancias suelen repetirse, hasta
que percibamos su significado .Cada uno ha programado antes de nacer sus
propios activadores, y es nuestro “Yo Soy”, “Maestro Interno”, “Guía Personal”
ó “Real Ser” de cada uno, el que se encarga principalmente de llamarnos la
atención colocándolos en nuestro camino o dirigiendo nuestra atención hacia ellos.
Estos activadores están relacionados con la misión de cada quien.
Todo ser humano está sujeto a un Plan basado en el
cumplimiento de dos misiones fundamentales: la primera es realizarse como
persona, conociéndonos a nosotros mismos , descubriendo nuestras
potencialidades para desarrollarlas puliendo paralelamente nuestros defectos; y
la segunda es descubrir a partir del autoconocimiento , nuestro lugar y
ubicación así como el rol en la gran misión. La Gran Misión es aquella que involucra
a todos, pero que no muchos están dispuestos a realizar comprometiéndonos con
el planeta y con la evolución general. Es como tener aptitud para la música, y
ser capaz de tocar varios instrumentos, pero lo importante sería descubrir en
qué instrumento podríamos destacar mejor dentro de la orquesta, y con qué clase
de música nos identificamos.
Si bien es cierto que esta misión colectiva de la
humanidad posee sus propios activadores, los cuales empiezan a actuar una vez
que uno se ha decidido a avanzar haciendo caso a los propios, estos nos afectan
a cada uno de forma diferente, o más bien nos dicen a cada quien algo similar y
a la vez diferente, que nos complementa, obligándonos a intercambiar la
información para tener una visión panorámica de conjunto.






