La célula.
El átomo.
La llama.
La Luz de la conciencia.
Esos cuatro pilares del Universo determinan cuatro grandes, bellísimos, cuerpos a través de los cuales Dios se expresa:
El cuerpo de la vida que es el organismo de luz viviente integrado por tres dimensiones materiales ínter penetradas, integradas, que es el mundo de la vida físico, el mundo de la vida astral y el mundo de la vida espiritual o solar.
Cuando uno va al átomo, descubre las estructuras con que está modelado el universo semi material, porque el átomo es el Universo semi material, el Universo de la luz viviente que a partir de ese átomo se conforma en siete planos paralelos de planetas y mundos, que ya no tienen necesidad de plasmarse físicamente pero que eso planetas y mundos, que están dentro de la Ley Divina, están en constante metamorfosis porque el átomo es una partícula que está en una aceleración permanente, constante y somete a todos los cuerpos, a todas las estrellas y planetas que están dentro de su propia vibración, a una metamorfosis constante en sus estructuras.
Si nos vamos la llama podemos vislumbrar un mundo, un Universo, de templos etéricos, planetas que son ya templos etéricos, santuarios que son cuerpos inmortales, donde las Jerarquías, desde estas estaciones creadoras de las galaxias o universos locales, constantemente sostienen como verdaderos chacras permanentes y eternos todos los planos de manifestación de los mundos etéricos donde se modelan las formas de los planetas, de las estrellas de las galaxias.
A partir de esas llamas aparecen los arquetipos de la forma en todas estas dimensiones que les acabo de hablar, arquetipos etéreos, que van después transformándose en modelos atómicos, subatómicos, holográficos atómicos, subatómicos y después e modelos holográficos biológicos.
Quien gobierna ese universo etérico, bellísimo de santuarios y perfecciones ilimitadas son las Jerarquías Superiores en sus diferentes grados y niveles.
Sólo quedan los poderosos soles creadores que son las células divinas del cuerpo inmortal del creador con las que todo se renueva, se sostiene eternamente en la propia luz, en la propia llama, en las propias metamorfosis y en la propia vida que existe en todo el universo.






