Cuando
llegamos a la realización de que respirar significa vivir, y de que si
respiramos de la forma correcta podemos corregir cualquier situación dentro de
nuestro cuerpo físico, el chelo sabio aplicará la instrucción dada aquí. Este
cuerpo físico es el Templo del Dios Vivo, y al aprender a respirar de forma
pareja y a dirigir el aliento, podemos elevar la acción vibratoria del cuerpo.
Al hacer esto, avivamos cada célula, aclarando el efluvio que hemos permitido
que se forme. La mayor parte de la humanidad se ha puesto tan pesada con ese
efluvio autocreada, que se siente perezosa y cansada la mayor parte del tiempo.
El Amado Mahá Chohán tiene muchos deseos que su cuerpo estudiantil se
concientice sobre la importancia de la respiración correcta. Por ende, de
tiempo en tiempo incluiremos un ejercicio importante, el cual sabemos mejora
los cuerpos físicos, etérico, mental y emocional de todo aquel que se tome el
tiempo para practicarlos.
No
se desanimen si al principio no pueden controlar estas respiraciones, Insistan,
ya que la practica hace la perfección, y el resultado de la perseverancia
cuando caiga en cuenta de que se siente su cuerpo físico más liviano, que su
pensamiento está más libre y menos obstaculizado. Experimentarán una visión más
alegre y estarán más calmados emocionalmente, más serenos al enfrentarse a
situaciones que se presentan diariamente en la vida de todos.
Es
una buena idea separar un momento especial del día para estos ejercicios. Deben
hacerse por lo menos dos veces al día.
Lo
que es importante hacer antes de comenzar ningún ejercicio de respiración es
vaciar los pulmones de aire. Pongan la boca en forma de “U” y exhalen con
fuerza.
Párense
erectos con los pies juntos, brazos relajados a los lados del cuerpo. Al
comenzar a respirar, pongan los brazos en tensión y lentamente inhalen contando
hasta cinco y elevando los brazos suavemente sobre la cabeza. A medida que
inhalan, empujan el diafragma hacia fuera. Mantengan la respiración, contando
hasta cinco y visualicen una Gran Luz Blanca que se vierte hacia abajo desde su
Presencia de Dios. Luego suavemente exhalen contando hasta cinco a medida que
van bajando los brazos a los lados. Descansen, contando hasta cinco. Repitan
esta respiración siete veces. Relájense, diciendo entonces el siguiente decreto
con sentimiento.
TE
DOY LAS GRACIAS, PADRE, POR MI VIDA, POR MI CUERPO FÍSICO, EL INSTRUMENTO MAS
MARAVILLOSO EN EL UNIVERSO. AHORA YO COMANDO QUE CADA CELULA, ATOMO, GLANDULA,
MUSCULO, ORGANO Y FUNCION DE MI CUERPO ACEPTE LA FLAMEANTE LUZ DESDE MI
PRESENCIA DE DIOS QUE SANA, ELEVA E INTEGRA ESTE TEMPLO DEL DIOS VIVO, Y TE DOY
LAS GRACIAS POR MI CUERPO PURO Y BIEN BALANCEADO.






