1. Si siempre busco el bien en cada situación, persona y cosa.
2. Si resueltamente le doy la espalda al pasado, sea
bueno o malo, vivo únicamente en el presente y futuro.
3. Si perdono a todo el mundo sin excepción, no
importa lo que hayan
hecho; y luego me perdono a mí mismo de todo corazón.
4. Si considero mi trabajo o tarea diaria como cosa sagrada, tratando de
cumplirla lo mejor posible (gústeme o no).
5. Si hago todo lo que está en mi poder para
manifestar un cuerpo sano, y un ambiente armonioso en contorno mío.
6. Si trato de rendir servicio a todos los demás, sin
hacerlo de manera majadera ni fastidiosa.
7. Si aprovecho todas las ocasiones de hacer conocer
la Verdad o otros, de una forma sabia y discreta.
8. Si evito incondicionalmente la crítica, negándome a
escucharla o a apoyarla.
9. Si le dedico por lo menos un cuarto de hora a la
meditación y a la oración.
10. Si leo por lo menos siete versículos de la Biblia
o un capítulo de algún libro instructivo sobre la Verdad para esta Era.
11. Si hago un tratamiento especial diariamente para
pedir o demostrar la Comprensión. (Hay o que afirmarla sabiendo que Dios está
con nosotros, o encargar a la Señora Maestra Ascendida Nada del Rayo Rubí, como
a Las Huestes del Rayo Dorado).
12. Si me entreno a darle mi primer pensamiento a Dios
al despertarme.
13. Si pronuncio el Verbo por el mundo entero todos
los días, o bien en nuestros ejercicios diarios, o especialmente, digamos, a
las doce del día.
14. Si practico la Regla de Oro de Jesús, en lugar de
admirarla únicamente. Él díjo: haz a otros lo que desees que te hagan a ti. Lo
importante de la Regla de Oro es que la debemos practicar aunque los demás no
la practiquen hacia nosotros. Pero también, no hay regla que no tenga su
opuesto, de manera que no permitas que otros te hagan lo que serías tú incapaz
de hacerles a ellos.
15. Si me doy cuenta perfecta de que lo que yo veo no
es sino un espejismo, el cual es posible transformar por medio de la Oración
Científica.
Para poder demostrar armonía y perfección de todo en
tu vida, pregúntate una vez por semana si estás cumpliendo con todos estos
puntos.
En donde quiera que se mencione el perdón se puede
insertar la oración de la Llama Violeta: “Yo Soy la Ley de perdón y la Llama
transmutadora de todos los errores cometidos”.
Extracto del libro METAFÍSICA 4 EN 1 (VOL. 1) de Conny Méndez






