domingo, 29 de diciembre de 2024

Jesús y María Magdalena: Llamas gemelas en perfecto equilibrio

Prácticamente ninguna personalidad del mundo occidental sea más conocida que la figura de Jesús, aun cuando los hechos por los que se le reconoce ocurrieron hace ya más de 2.000 años, y las fuentes de las que proviene este conocimiento son difusas y no necesariamente rigurosas. 

Se dice que, en la actualidad, aproximadamente mil trescientos millones de personas son creyentes o cristianas, pertenecientes a alguna de las distintas ramas o denominaciones que se han ido generado a lo largo de la historia. De esa enorme cifra, sin embargo, son muy pocas las personas que comprenden en profundidad y menos aún, las que ponen en práctica las enseñanzas que trajo a la humanidad el maestro Jesús, y las que fundamentalmente no difieren de las verdades y las enseñanzas que nos han traído otros maestros de diferentes tradiciones tanto en el pasado, como en el presente.

Hay muchas razones para esto, pero quizás, la principal tiene que ver con la distorsión, la errada interpretación y la manipulación intencional de los documentos originales, por parte de los poderes y los velados intereses de quienes se apropiaron de su mensaje, y las rígidas doctrinas que se crearon y establecieron en torno a su figura. Y entonces tenemos, que la mayoría de las personas hemos recibido esta información a través de las diversas ramificaciones que se fueron generado de la raíz original del cristianismo primitivo, tales como iglesias, sistemas educacionales, doctrinas religiosas, patrones familiares u otras, y en términos generales se desconoce que dichas informaciones en muchos casos, carecen de veracidad, no se corresponden con la realidad, y que fueron incorporadas a las escrituras y difundidas varios siglos después de que los hechos históricos tuvieron lugar. 

El tema es muy amplio, por lo que quisiera centrarme en la relación simbólica y arquetípica entre el maestro Jesús y María Magdalena, como representación del perfecto equilibrio que debe existir entre las polaridades o energías femenina y masculina. Algo absolutamente similar a las historias de Krisna y Radha o Rama y Sita en la cultura védica de la India, Isis y Osiris en la cultura egipcia o la alegoría de Adán y Eva en el Antiguo Testamento. 

Una gran parte de los problemas que sufre la humanidad en la actualidad, tienen su raíz emocional en el gran desequilibrio que se ha producido por la supresión y la represión de la energía femenina y la errada y exagerada valoración que se le ha dado a la energía masculina. Y si bien esto es algo que ha afectado profundamente la psiquis del mundo propio de las mujeres, de la misma forma a afectado al mundo de los hombres y al desarrollo y el avance de la sociedad moderna en general, en lo que respecta al correcto entendimiento del mundo espiritual.

Entonces, toda esta falta de equilibrio se ha manifestado en las sociedades como interminables guerras, falta de paz interna, odios raciales, permanentes conflictos de diverso tipo y condición, generando un gran alejamiento de nuestro Ser Esencial. Entonces, el camino es corregir desde lo pequeño hacia lo macro, donde cada uno debe hacer su propio recorrido y su propio aprendizaje. Y es así, como cada paso que damos, es muy importante para nosotros mismos, también lo es para la humanidad en su conjunto.

Es parte del Plan Divino, el que el ser humano experimente en la tierra el libre albedrío, y el que la cosecha sea consecuencia de la siembra, lo que se conoce como la ley del Karma, y aun cuando todo pareciera ser un desastre, verdaderamente no lo es, ya que el valor de la experiencia no se puede lograr sin precisamente experimentar y aprender de los errores de nuestras palabras, pensamientos y acciones, ya que ahí reside precisamente la fuente de todo aprendizaje. Esto es algo que fue tan válido para quienes llegaron finalmente a ser maestros, como para quienes estamos en los diversos grados del camino de la maestría. Cada uno a su tiempo y a su propio ritmo.

Las almas esencialmente nos son ni masculinas ni femeninas, y de acuerdo a la manifestación que tomen en el mundo de la forma física, necesariamente siempre debe haber un equilibrio en la polaridad, y esto es algo en lo que debe trabajar particularmente cada Ser. 

En el conocimiento esotérico, la figura de Jesús como un gran Avatar o maestro perfecto, dista mucho del conocimiento más elemental y rudimentario que poseen las masas, las que en su gran mayoría aún le rezan a una figura crucificada, sangrante y llena de sufrimiento, y escuchan regularmente las prédicas y los sermones de sacerdotes, que en buena medida también tienen conocimientos y entendimientos muy básicos y primarios de lo que son las verdaderas leyes espirituales. 

Todo esto nos lleva a que la doctrina del cristianismo, con su interpretación literal y en muchos casos infantil de las sagradas escrituras que la nutren, es parte importante en la distorsión y la errada comprensión del mensaje y la misión que cumplió el maestro Jesús en dicha encarnación. En todas las tradiciones, las escrituras, los mitos o las leyendas de los mundos antiguos, es algo absolutamente sabido por las mentes más adelantadas, que todas ellas son meras representaciones metafóricas o alegorías de las eternas verdades espirituales, y que estas deben ser necesariamente entendidas e integradas con la mente abierta, el corazón receptivo y desde lo más profundo de nuestro Ser.

María Magdalena al igual que Jesús, fue una gran iniciada, una maestra de altísimo nivel, al igual que lo fueron los apóstoles, la familia directa de Jesus, como Maria y José o también a quienes se les conoce como los reyes magos. Todos ellos cumplieron un rol muy importante en aquella época, apoyando, sosteniendo e iluminando la misión de Jesús, y actualmente ocupan lugares muy destacados en la alta Jerarquía de los Maestros Ascendidos. 

La asociación de la figura de María Magdalena con una prostituta, proviene de algo así como 700 años con posterioridad a los hechos históricos, y naturalmente se deriva de mentes estrechas y limitadas y está absolutamente desligada de la verdad y la correspondencia con este maravilloso Ser, conocida en las jerarquías de Luz como Lady Nada, y quien además es la Llama Gemela del maestro Jesús, también conocido en las mismas esferas, como Lord Sananda. 

Solamente se me ocurre una palabra para sintetizar la grandeza y la benevolencia de estos radiantes maestros de Luz, y esta es Amor, que fue precisamente una de las más importantes enseñanzas que nos legó el maestro Jesús en su paso por la tierra:” Amar a Dios por sobre todas las cosas, y amar al prójimo como a sí mismo.”  Nadie puede amar a Dios o al prójimo en esa forma, si es que antes no ha amado y reconocido su propia divinidad. Finalmente, eso es en esencia, la Gran Edad Dorada, un flujo continuo, permanente e infinito de energías de amor incondicional.

El Amor es la vibración más elevada, que sostiene y nutre la creación divina en todos los planos y dimensiones, tanto en la tierra como en el cosmos, y en el ser humano encuentra su correspondencia y su domicilio en el corazón de cada Ser. Para llegar a experimentar esa hermosa vibración es muy necesario llevar una vida ordenada, con autodisciplina, control de los sentidos y en lo posible bajo la guía de un auténtico y genuino maestro, ya sea en el plano físico o en el plano etérico.

Particularmente tengo un afecto, una veneración y una devoción muy especial por esta pareja de grandes y esplendorosos Seres de Luz, que desde tiempos inmemoriales vienen trabajando incansablemente para asistir al progreso y el avance del planeta y la evolución de la humanidad a las esferas más elevadas. 

Jorge Herreros aguilablancandina.blogspot.com

jueves, 26 de diciembre de 2024

Espejos… por Deepak Chopra

Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una única entidad. Esto implica ver todas las cosas del mundo, a todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros mismos. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.

Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.

Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.

A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que, al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.

Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia.

La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente.

Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas. La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad.

Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas. Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual.

Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad. Cuando estás con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como características externas.

Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra conciencia personal.

Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas. La presencia de características negativas sólo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.

Una vez que puedas verte en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del espejo de las relaciones.

Deepak Chopra

martes, 24 de diciembre de 2024

Para poder salir del atascamiento tienes que despegarte

Escucho la frase “Me siento atascado” de muchos clientes que han llegado a un momento de sus vidas en los que la energía no se mueve, y quieren hacer otras cosas, pero no saben cómo empezar. Entonces, sus vidas se desmoronan a medida que van perdiendo amigos y relaciones; tal vez pierdan su trabajo, quizás tengan que mudarse de casa o a otra área, y piensan que todo se está cayendo a pedazos. Eso es lo que parece, pero en realidad lo que están es removiendo el “pegamento” de sus vidas para que puedan salir del atascamiento en el que se encuentran y moverse en otra dirección. Antes de que podamos liberarnos de ese atasco, las cosas que nos atan al camino actual tienen que ceder el paso, y ese es el proceso de despegarse.

Despegarse no es agradable, pero es una parte necesaria del proceso. Sucede cuando no somos capaces de elegir conscientemente, tomar decisiones y actuar para salirnos de ese estado de inamovilidad. Aunque tenemos libre albedrío, nuestra alma conspira para cumplir nuestra misión de salir de la sanación (que es donde nos sentimos atascados) hacia nuevos ciclos en los que podemos estar en plenitud y comenzar a movernos hacia nuevas direcciones. Así que todas las cosas en nuestra vida que están pegadas, comienzan a despegarse a medida que vamos saliendo del atascamiento.

Aunque no es así como lo sentimos en un primer momento, la sensación es que nuestra vida se está desbaratando, mientras vemos como muchas (o todas) las estructuras de nuestra vida se desintegran. Puede parecer que nuestra vida se derrumba, las cosas que pensábamos que eran “reales” o permanentes terminan súbitamente, nuestros objetivos cambian, lo que una vez nos hizo felices ya no nos atrae – realmente sentimos como si nuestra vida se derrumbara. Pero no es así, se está despegando, para que podamos liberarnos y re-acomodar, re-estructurar nuestra realidad de una manera nueva.

A nivel individual y colectivo, nos encontramos en un lugar donde nunca hemos estado antes. Tenemos una nueva conciencia de nuestra soberanía energética, la comprensión de que somos seres energéticos y que trabajamos con la energía universal, así como el deseo de poner todo esto junto y crear nuevas realidades llenas de gozo y alegría, gratificantes, satisfactorias, pacíficas, amorosas y alineadas con los nuevos caminos de la multidimensionalidad. Pero llegar allí tiene un costo, que consiste en quitarnos el pegamento que nos mantiene atrapados en aquellos lugares en los que nos sentimos limitados, para poder expandirnos a estados energéticos y dimensiones del ser más elevados.

Este proceso de liberación y despegue puede que se sienta como si se detuviera y arrancara de nuevo. Nos movemos y de repente todo se deshace, y nos detenemos tratando de evaluar los daños y decidir cómo vamos a seguir avanzando. Luego nos movemos hacia delante de nuevo, con cierta cautela, sólo para sentirnos atascados y despegarnos otra vez. Pero si utilizamos el proceso de despegue y vemos que es parte de un proceso más grande, suave y continuo, podemos permitir que la “puerta giratoria” (ver mi artículo sobre ese tema aquí) se siga moviendo, ya que lo que está abandonando nuestra vida, está creando el espacio para lo que está por venir.

De hecho, es la nueva energía, potencialidades, oportunidades y posibilidades que sabemos que están disponibles, lo que nos hace querer salir del atascamiento. Pero olvidamos que una vez que decidimos que queremos algo nuevo, despegarnos de nuestra realidad actual es el paso siguiente en este proceso. No es posible tenerlo todo – no podemos tener tanto las cosas viejas, atascadas y limitantes ocupando el mismo espacio que las cosas nuevas, expansivas, que fluyen libremente.

Algo tiene que salir para poder crear el espacio para nuevas realidades, para avanzar y a menudo son nuestras creencias más limitantes, pensamientos y formas de ser las que restringen la entrada de nuevas potencialidades. Son ellas también las más difíciles de “despegar”, pero si no nos enredamos en el proceso y mantenemos la puerta giratoria en movimiento, permitiremos que lo nuevo fluya mientras damos nuestro último adiós a lo viejo. Si bien puede que sintamos en algún momento algo de melancolía por las cosas viejas, celebraremos la nueva energía que nos permitirá alinearnos con las nuevas potencialidades, sabiendo que son los pasos que nos corresponde dar en nuestro nuevo camino. Sólo recuerda que despegarse es parte del proceso de desatascarse; mantén la energía en movimiento, la puerta girando y dale la bienvenida a las nuevas energías en tu vida.

Jennifer Hoffman enlighteninglife.com Traducción: Gisela Díaz Difusión: El Manantial del Caduceo En La Era del Ahora manantialcaduceo.com.ar


sábado, 21 de diciembre de 2024

La iluminación, el despertar, consiste en saber quién eres en realidad

Un joven discípulo caminando en silencio y ensimismado en sus pensamientos, junto al venerable anciano, llegan a la cueva donde reposarán un día más. De pronto el silencio se rompe con una pregunta que atormenta al joven discípulo:

¿Cuántas vidas hemos de vivir antes de alcanzar la iluminación?

El anciano acabó de beber un caldo, único alimento del día, que para él era suficiente. Ya poco esperaba de esta existencia. Le miró fijamente, contestándole:

¿Piensas que tienes más de una vida?

Una sola es la vida y múltiples las experiencias que vivirás hasta alcanzar lo que tú llamas “iluminación”.

La iluminación, el despertar, consiste en saber quién eres en realidad. Cuando lo sepas, ya nada pretenderás alcanzar sino sólo vivir la vida Una, que es la verdadera existencia.

Pero sólo toma mis palabras, como eso “palabras”, pues éstas son el fruto de mis transformadoras “experiencias” o vidas, como tú dices. Lo importante es la experiencia inigualable que cada ser realiza, que tú realizas, el presente que vives aquí y ahora.

Nada es casual. La “desgracia” y la “fortuna” que estás viviendo, son sólo las dos caras de una moneda que tú has lanzado con un propósito: el encuentro contigo mismo. Mas tú, eres mucho más de lo que alcanza tu vista y tu comprensión.

Cada nacimiento, cada muerte, son comparables a la puerta que abres al comenzar el día y cierras después de una larga jornada, a veces ésta aparentemente fatigosa, infructuosa, desalentadora y en otras ocasiones incomparablemente gratificante. Vuelves al Hogar, donde descansas; estás con tus seres queridos; compartes las experiencias vividas con ellos y planificas un nuevo amanecer en el que todos seremos “actores” una vez más, en la gran Obra que llamamos Vida.

El pasado no lo puedes retener, y el futuro… está por llegar. Es este instante lo más valioso. No pierdas el regalo que tienes, y disfrútalo con sabiduría y amor hacia tus semejantes y hacia ti. Ellos, estén donde estén, están en ti. Pero, una vez más, son sólo mis palabras. Vívelo.

Ángel Khulman caminantedelasgalaxias.blogspot.com

jueves, 19 de diciembre de 2024

La Luz de la verdad

La Luz de la Verdad es universal, nos habla de corazón a corazón a todos por igual, sin hacer ninguna diferencia, porque habita en cada célula o átomo, es la energía inconmensurable cósmica omnipresente, omnisciente y omnipotente.

La Luz de la Verdad es el TODO y estar en armonía con ello basando tu camino en el amor incondicional, el respeto, la libertad y el perdón a todo lo creado, es la esencia primera del sendero, que te llevará a ser un hombre despierto con conocimiento del mecanismo cósmico y ello te alejará del miedo, el engaño y la ignorancia.

La luz de la verdad es la fuerza o energía que cohesiona al TODO y la NADA al mismo tiempo. El UNO es mucho más grandioso o infinito que lo que mente alguna pueda vislumbrar y no puede ser limitado a un camino u otro, puesto que eso es denso y material.

La Luz de la verdad no está en la superficie del mundo, sino en las profundidades del SER   Las ciencias universales se vuelven más comprensibles, a medida que crece el nivel de onda vibratoria del individuo. La libertad, la búsqueda y a la experiencia obedecen a la luz, a la verdad. Se alimentan con valentía y apertura mental.

La luz de la verdad siempre ha estado a la vista tras los símbolos. Dependiendo del nivel vibratorio de cada uno, es más profunda o no, la comprensión del mensaje. Aquel que primero ha comprendido y luego integrado a su ser lo verdaderamente sagrado, se deja arrastrar por la vibración, sabe que le llevará a buen puerto mientras se eleva hacia la música de las esferas. Vibrando a cada instante en una longitud de onda más elevada, más sutil.

La luz de la verdad te llevará a
estar en silencio la mayor cantidad posible de tu tiempo, para poder escuchar a tu maestro interno. Cada palabra que salga de tu boca tendrá un peso inigualable, porque nace de la verdad, de la sabiduría. 

Extracto del Libro de Maat. El legado de Hermes Trismegisto

martes, 17 de diciembre de 2024

Si quieres lograr tu iluminación no niegues tu oscuridad

Cuando se habla de espiritualidad casi todo se trata de tener energía positiva y pensamientos felices. Como si los seres humanos no fuéramos sujetos complejos y llenos de matices, capaces del amor más puro y desinteresado, pero también del mayor egoísmo. Buscamos el amor, la verdad, la felicidad y rechazamos los sentimientos negativos, el rencor y la tristeza.

Pretendemos que no existen para enfocarnos solamente en lo “bueno” y lo “deseable”. Pero ignorar nuestro lado oscuro no hará que desaparezca, al contrario.

El equilibrio espiritual no se logra intentando desaparecer las emociones negativas, sino reconociéndolas como parte de quienes somos y, a partir de ahí, otorgándoles un lugar en nuestras vidas. Negar el enojo, la ambición o la pereza nos impedirá llegar a conocernos realmente y eso sólo frenará nuestro crecimiento espiritual, generándonos mucha frustración: 

Recuerda que si bien es cierto que nada sería visible sino fuera por la luz, también es cierto que la luz solamente es posible porque existe la oscuridad. Atrevernos a ver aquello que nos asusta de nosotros mismos y aceptarlo como parte del ser complejo que somos nos permitirá llevar nuestra conciencia a un nuevo nivel donde el placer y el sufrimiento no estén enfrentados sino armonizados.

Para aceptar tu lado oscuro, y darle el lugar que le corresponde, te recomendamos lo siguiente:

-Identifica los momentos en los que se manifiestan emociones negativas en ti: tristeza, envidia, dolor, miedo.

-Escribe cómo te sientes cuando tu lado oscuro comienza a emerger. No te limites, escribe todo lo que sientas.

-Revisa lo que escribiste una vez que la emoción negativa haya desaparecido con apertura y sin juzgarte.

-Trata de visualizar de qué manera el hecho de que esa emoción haya surgido te permite estar tranquilo ahora.

-Descubre que esas emociones también son parte de ti y no pueden hacerte daño porque al aceptarlas las neutralizas.

Fuente harmonia.la

sábado, 14 de diciembre de 2024

Oración por la pareja que se va

                                    


                                                 Gracias espejo hermoso por todo lo que aprendí de tí.

Aquí y ahora bendigo tu camino y agradezco la energía compartida, los recuerdos, sonrisas, encuentros y desencuentros.

Tu camino y el mío se entrelazaron por un tiempo. Y ese tiempo ha terminado.

Agradezco tu dulzura, la belleza de los momentos juntos y los suelto con Amor, con respeto, honrando tu destino y el mío.

Gracias por tu entrega y gracias por tu decisión.

Gracias por la magia, por el intento, por la luz y la sombra.

Ahora yo tomo otro camino, y tú también lo haces.

Honro lo que te espera, y pido a tu corazón que honre lo que me espera a mí.

Soltando nuestras manos, aquí y ahora abro mis brazos para el futuro, ofrendando todo lo vivido contigo.

Recordando siempre, que el Amor no acaba, que somos parte de un mismo Universo, y una sola Unidad.

Te suelto, con Amor y confianza perfecta.

Hecho está.
Hecho está.
Hecho está.

Fuente: Mujer Ek Balam. Cortesía de mi querida Sandra Angel

jueves, 12 de diciembre de 2024

Rezar por algo lo aleja de tu realidad

Neale Donald Walsch en su libro Conversaciones con Dios, afirma lo siguiente:

No tendréis lo que pedís, ni podéis tener nada de lo que queráis. Y ello porque vuestra propia petición es una afirmación de vuestra carencia, y el decir qué queréis una cosa únicamente sirve para producir esa experiencia concreta -la carencia- en vuestra realidad.

Por lo tanto, la oración correcta no es nunca de súplica, sino de gratitud.

Cuando dais gracias a Dios por adelantado por aquello que habéis decidido experimentar en vuestra realidad, estáis efectivamente reconociendo que eso está ahí…en efecto. La gratitud es, pues, la más poderosa afirmación dirigida a Dios; una afirmación a la que Dios habrá contestado incluso antes de que la formuléis.

Así pues, no supliquéis nunca. Antes bien, agradeced.

Pero ¿qué ocurre si yo agradezco algo a Dios por adelantado, y luego eso no aparece nunca? Eso podría llevar al desencanto y la amargura.

La gratitud no puede utilizarse como una herramienta con la que manipular a Dios; un mecanismo con el que engañar al Universo. No podéis mentiros a vosotros mismos. Vuestra mente sabe la verdad de vuestros pensamientos. Si decís “Gracias, Dios mío, por esto y lo otro”, y al mismo tiempo está claro que eso no está en vuestra realidad presente, estáis suponiendo que Dios es menos claro que vosotros, y, por lo tanto, produciendo esa realidad en vosotros.


Dios sabe lo que vosotros sabéis, y lo que vosotros sabéis es lo que aparece en vuestra realidad.

Pero entonces, ¿cómo puedo estar realmente agradecido por algo, sí sé que eso no está presente?

Fe. si tienes, aunque sólo sea la fe equivalente a un grano de mostaza, moverás montañas.

Sin embargo, hay tanta gente que dice que sus oraciones han quedado sin respuesta…

Ninguna oración queda sin respuesta. Pero lo que has de saber -y ese es el secreto- es que detrás del pensamiento se halla siempre otro pensamiento -el que podemos llamar Pensamiento Promotor-, que es el que controla el pensamiento.

Por lo tanto, si rogáis y suplicáis, parece que existe una posibilidad mucho menor de que experimentéis lo que pensáis que habéis decidido, puesto que el Pensamiento Promotor que se halla detrás de cada súplica es el que en ese momento no tenéis lo que deseáis. Ese Pensamiento Promotor se convierte en vuestra realidad.

El único Pensamiento Promotor que puede ignorar este pensamiento es uno fundado en la fe en que Dios concederá cualquier cosa que se le pida, sin falta. Algunas personas poseen este tipo de fe, pero muy pocas.

El proceso de la oración resulta mucho más fácil cuando, en lugar de creer que Dios siempre dirá “sí” a cada petición, se comprende intuitivamente que la propia petición no es necesaria. Entonces la oración se convierte en una plegaria de acción de gracias. No es en absoluto una petición, sino una afirmación de gratitud por lo que ya es.

Fuente: Conversaciones con Dios. Neale Donald Walsh Visto en reconciliacioncuantica.com

martes, 10 de diciembre de 2024

La paz que da el desapego

Hoy en día está de moda en las enseñanzas espirituales que te digan cosas como: “no debes tener apegos”, pero claro, muchas veces no tenemos claro que es eso del apego y para solucionar un problema, en nuestra vida y en todo, lo primero es comprender bien aquello a lo que nos enfrentamos. En las líneas siguientes se va a explicar que es el apego y cómo superarlo, sólo que claro, aquí se dan las instrucciones, pero el trabajo … es de usted.

¿Qué es el apego? Decimos que tenemos apego a algo o alguien cuando confundimos lo que esa cosa o persona nos da con la persona o cosa en sí misma. Como dicho así puede ser un tanto confusa la definición del término, nos serviremos de nuevo de un ejemplo simple que seguramente hemos vivido o conocido.

Supongamos una pareja joven, de adolescentes, que conoce su primer amor, llamémosle a él Mario y a ella Teresa. Mario siente un gran amor por su amada y cree que no puede vivir sin ella, le dice cosas tan comunes como “eres lo más importante para mí”, “sin ti mi vida no tendría sentido”, “si me faltas tú no tengo nada” etc., (estas frases todos las hemos dicho u oído alguna vez en la vida ¿no?). Evidentemente para Mario la Paz supondría el saber que “su” Teresa estará siempre a su lado y es precisamente este enfoque de la vida lo que produce su infelicidad. Para Mario, el Amor está encarnado en Teresa, tiene su forma, está totalmente representado por esa persona y el dolor lo recibiría, y de que manera, en caso de perderla.

Mario tiene apego hacia Teresa, confunde la forma (es decir Teresa) con aquello que representa (es decir el Amor). Si Teresa deja a Mario por un jugador de volei-playa, Mario se sentirá fatal pues creerá que ha perdido el Amor, cuando lo único que habrá perdido en realidad es a la persona que lo representaba; así el dolor que siente en realidad es producido por el apego que tenía hacia su amada y no por la pérdida en sí misma.

Por supuesto no hay nada malo en que Mario quiera a su chica, lo “malo” está en la idea de necesitar a su chica, eso es precisamente el apego. Si el amor del joven fuera sin apego podría decir: “estoy muy bien contigo y prefiero estar contigo sobre todas las cosas, pero puedo también estar sin ti”. Eso sería estar desapegado.

Y el ejemplo que hemos tomado, para ejemplificar el dolor que un apego nos produce, podríamos generalizarlo a todo, desde las relaciones personales como a los materiales de las que hablaremos a continuación.

En cuanto al apego referido a la relación con otras personas, ya sea en casos como el de nuestra joven pareja, o la que mantienen los miembros de una familia entre sí, a menudo se confunde la idea de apego con la idea del amor (en minúsculas). Creemos que necesitamos a una persona como consecuencia de que la amamos y decimos que ambos términos van conectados, pero no es así. De hecho, en nuestro ejemplo, si hubiera verdadero amor, Mario debería estar conforme con la elección de Teresa, pues querer a alguien es desearle lo mejor y no acotar el sentimiento amoroso a ser correspondido. En un Amor sin apego, si lo mejor para la chica es que se vaya con el jugador de volei-playa, Mario debería aceptarlo y no sufrir, si esa es la elección de la chica. El vivir sin apego supondría aceptar el hecho y en consecuencia no sufrir. El verdadero Amor exige libertad y eso va en contra de la restricción que supone el querer con apego. De hecho, la idea de apego puesta en el Amor contamina a éste, le embrutece y hace que algo que debería ser un acto de dar se convierta en una necesidad de tener.

En la vida nuestro apego va mucho más allá de las simples necesidades emotivas como la descrita, por lo general el hombre moderno se crea un apego en todo cuanto desea con intensidad. Como no es cuestión de enumerarlos a todos, citamos uno de los más importantes: el dinero.

El dinero es una forma de energía, y el hombre, muy a menudo, no se caracteriza tanto por el dinero que tiene sino en cuanto éste le tiene atrapado a él. El tener no da la felicidad y seguro que todos estamos de acuerdo, otra cosa es que el tener nos de una vida más fácil, pero eso no quiere decir una vida más feliz. Podemos pensar que el no “tener” nos producirá una vida infeliz, pero si es así es que tenemos apego a nuestros bienes. No es algo extraño, es muy normal, pero si perdiéramos todo lo que tenemos, seguiríamos siendo nosotros mismos, por eso no debemos de tener apego a nuestros bienes. Usted es el mismo con un millón de euros que sin ellos, otra cosa es que tenga más bienes, pero si es usted buena persona lo será con ese millón y sin ese millón, mientras que si es una mala persona lo seguirá siendo con ese millón o sin ese millón. Vaya, que usted ES con independencia de lo que tiene.

Es muy difícil que eliminemos al cien por cien los apegos, pero si fuéramos capaces de hacerlo no habría nada ni nadie que nos pudiera causar daño, ni la pérdida de nuestro trabajo, ni la pérdida de nuestros seres queridos, ni la pérdida de nuestros bienes, serían capaces de afectarnos. Querer todo lo que tenemos, pero no precisar nada de lo que tenemos, en eso consiste vencer el apego, y las ventajas de vivir sin apegos son mayores que las de tener una Visa oro.

Ahora bien, nos queda todavía un apego muy poderoso, se trata del apego al “yo”, más concretamente a nuestro cuerpo físico. Queremos a nuestro cuerpo, lo necesitamos porque creemos que todo lo que somos es gracias a nuestro cuerpo, pero somos mucho más que nuestro cuerpo. Inconscientemente al hombre de occidente le cuesta asimilar que es un Alma con más cosas y no un cuerpo con atributos, esto no pasa en otras culturas, donde los términos se invierten dando más peso a la vertiente espiritual de cada uno, como sucede en la India; y el resultado es que en nuestro mundo tememos a la muerte mientras que en la India la ven como un fenómeno natural. El miedo a la muerte es apego al cuerpo, al mundo terrenal.

Para entender la muerte hay que entender la vida, entender por qué estamos aquí, entender que la muerte es el “fin del curso” para empezar otro mejor. Si lo que queremos es librarnos de la turbación de nuestra muerte o de la de los nuestros, debemos profundizar en el tema hasta darnos cuenta de que la muerte es una fiesta.

Personalmente me gustaría que en mi entierro se diera a los que asistan pasteles y bombones y se ponga música alegre tipo El carnaval de los animales de Saint Saens. Al fin y al cabo, si Dios quiere, me iré a un mundo donde no hace falta matar para vivir, donde no hay lucha ni competencia por nada, donde podré reunirme con todos los que amé a lo largo de existencias, donde para hacer lo que quiera no tendré el impedimento que supone mi cuerpo físico … y creo que el ir a un sitio así vale la pena que lo celebren quienes me quieran en la tierra, al fin y al cabo, la lástima ¡la sentiré yo por los que se quedan!

En cuanto a los seres amados resulta imposible humanamente hablando no sentir pena porque nos dejen, pero recuerde que esta pena es producto de nuestro egoísmo, de nuestro apego hacia ellos, de la misma manera que una madre está triste cuando sus hijos se van de colonias, aunque sabe que allí se lo pasarán muy bien. La madre sufrirá si no tiene a sus hijos en la medida que esté apegada a ellos. En realidad, no se llora por los muertos, se llora por nosotros que nos quedamos, temporalmente, sin su compañía.

En resumen: el problema no está en el deseo, sino en el apego que nos creamos de aquello que nuestros deseos nos dan. Siempre que en nuestra vida tengamos miedo a perder algo es signo de que hay un apego por medio.

Ahora bien nuestro solo deseo de vivir sin apegarnos a las cosas no resultará suficiente. Llevamos años, siglos, si lo consideramos desde el marco cultural en que nos desenvolvemos, apegándonos a los deseos y ahora no vamos a borrar de un plumazo todo eso. Tendremos que trabajarlo. Debemos darnos cuenta cuando en nuestra vida hay un apego y como luchar contra él. Debemos autoconfesarnos, no ya de nuestros actos sino de todo aquello que nos tiene atado de alguna manera. El trabajo es nuestro y debemos saber que esa lucha estará presente a lo largo de toda nuestra vida, pero hemos de tener ánimo, no desfallecer, pues eliminar los apegos supone vivir sin miedos y … ¿hay algo que pueda traer más Paz que el vivir sin miedos?

por Juan Pedro espiritualidadpractica.org


sábado, 7 de diciembre de 2024

Como vivir el momento de vivir despiertos. - Thich Nhat Hanh

En Estados Unidos tengo un amigo íntimo llamado Jim Forest. El invierno pasado vino a visitarme. Yo siempre friego los platos después de cenar, antes de sentarme a tomar un té con cualquier persona.

Una noche me pregunto Jim si podía fregar él, le dije: “Hazlo, pero si vas a fregar los platos debes saber cómo hacerlo”. Jim contestó: “Vamos, Thay, ¿crees que no sé cómo fregar los platos?”. Le respondí: “Hay

dos formas de fregar los platos. La primera es fregar para tener los platos limpios y la segunda es fregar los platos para fregar los platos”. Jim estaba encantado y dijo: “Elijo la segunda forma: fregar los platos para

fregar los platos”. Desde entonces Jim supo cómo había que fregar los platos, y le transferí la “responsabilidad” durante una semana. Después hizo una enorme propaganda acerca del fregar los platos para fregar los platos e incluso publicó la frase en varios periódicos. En casa lo mencionó tantas veces que un día Laura le dijo: “Si realmente te gusta tanto fregar los platos para fregar platos, hay un armario lleno de platos limpios en la cocina, ¿por qué no vas y los friegas?

Según el Sutra de la Atención Mental, mientras se friegan los platos uno debe estar solamente fregando los platos, lo cual quiere decir que mientras se hace eso uno debe estar completamente atento al hecho de que está fregando. A primera vista puede parecer un poco tonto: ¿Por qué poner tanta preocupación en algo tan simple? Pero ese es precisamente el asunto, Quang. El hecho de que yo esté aquí lavando las tazas es una realidad maravillosa. Estoy siendo totalmente yo mismo, siguiendo mi

respiración, consciente de mi presencia y presente de mis pensamientos y acciones. No hay forma de ser zarandeado estúpidamente de aquí para allá por las olas. La conciencia no puede ser dispersada como la

espuma en la cresta de las olas cuando se estrellan contra el acantilado.

Si mientras lavamos los platos, solamente estamos pensando en la taza de té que nos aguarda o en cualquier otra cosa que pertenezca al futuro, o nos estamos a apresurarnos a quitarnos los platos de encima como si fuera alguna molestia, entonces no estamos “fregando los platos para fregar los platos”, y lo que es más, no estamos vivos durante el tiempo en que tardamos en hacerlo. De hecho, somos completamente incapaces de apreciar el milagro de la vida mientras permanezcamos ante la pila. Sino

podemos fregar los platos, todas las oportunidades serán de que tampoco podremos disfrutar nuestra taza de té; mientras nos la bebemos estaremos pensando en otras cosas, apenas despiertos al hecho de la taza

de té que tenemos ante las manos. De ese modo estaremos absortos en el futuro y lo que significa realmente es que seremos incapaces de vivir un solo memento de nuestra vida.


jueves, 5 de diciembre de 2024

CITA CON LA VIDA, El arte de vivir en el presente - Thich Nhat Hanh (2)

En cierta ocasión oí palabras de Buda cuando residía en el monasterio de la arboleda de Jeta, en la ciudad de Sravasti. Llamó a todos los monjes y les dio estas enseñanzas.

—¡Bhikkus! —les dijo.

Y los bhikkus le respondieron:

—Aquí estamos, venerable señor.

Entonces el Binaventurado les dijo:

—Voy a enseñaron qué significa «Cómo conocer la mejor forma de vivir solo». Empezaré resumiendo la enseñanza y después os ofreceré una explicación más detallada. Os ruego, bhikkus, que me escuchéis atentamente.

—Te escuchamos, Bienaventurado.

El Buda les enseñó:

No persigáis el pasado.

Ni os perdáis en el futuro,

Porque el pasado ha dejado de existir

y el futuro está aún por llegar.

Al observar la vida tal como es

a cada momento,

el practicante mora

en la estabilidad y la libertad.

Hemos de ser diligentes hoy,

si lo dejamos para mañana será demasiado tarde.

La muerte llega sin avisar

¿cómo podríamos pactar con ella?

El sabio llama a aquel que sabe

vivir de manera consciente

noche y día

«el que conoce

la mejor forma de vivir solo».

—Bhikkus, ¿qué significa «perseguir el pasado»? Cuando alguien piensa en cómo era su cuerpo en el pasado, en qué sentía en el pasado, en las percepciones que tenía en el pasado, en cómo eran sus factores mentales en el pasado, y en cómo era su conciencia en el pasado; cuando piensa en todo eso y su mente se apega a esas cosas del pasado y se deja abrumar por ellas, esa persona está persiguiendo el pasado.

»Bhikkus, ¿qué significa “no perseguir el pasado”? Cuando alguien piensa en cómo era su cuerpo en el pasado, en que sentía en el pasado, en las percepciones que tenía en el pasado, en cómo eran sus factores mentales en el pasado, y en cómo era su conciencia en el pasado; cuando piensa en todo eso pero su mente no se deja esclavizar por esas cosas del pasado ni se apega a ellas, esa persona no está persiguiendo el pasado.

»Bhikkus, ¿qué significa “perderse en el futuro”? Cuando alguien piensa en cómo será su cuerpo en el futuro, en qué sentirá en el futuro, en qué percepciones tendrá en el futuro, en cómo serán sus factores mentales en el futuro, y en cómo será su conciencia en el futuro; cuando piensa en todo eso y su mente se preocupa por ello y sueña despierta en esas cosas del futuro, esa persona está perdiéndose en el futuro.

»Bhikkus, ¿qué significa “no perderse en el futuro”? Cuando alguien piensa en cómo será su cuerpo en el futuro, en qué sentirá en el futuro, en que percepciones tendrá en el futuro, en cómo serán sus factores mentales en el futuro, y en cómo será su conciencia en el futuro; cuando piensa en todo eso sin que su mente se preocupe por ello y sin que sueñe despierta en esas cosas del futuro, esa persona no está perdiéndose en el futuro.

»Bhikkus, ¿qué significa “dejarse arrastrar por el presente”? Cuando alguien no estudio ni aprende nada sobre el Despierto, o sobre las enseñanzas del amor y la comprensión, o sobre la comunidad que vive en armonía y con plena conciencia; cuando esa persona no sabe nada acerca de la existencia de los nobles maestros ni de sus enseñanzas y no practica enseñanzas y piensa: “Este cuerpo es el yo, yo soy este cuerpo. Estas sensaciones son el yo, yo soy estas sensaciones. Estas percepciones son el yo, yo soy estas percepciones. Estos factores mentales son el yo, yo soy estos factores mentales. Esta consciencia es el yo, yo soy esta conciencia”, entonces esa persona está dejándose arrastras por el presente.

»Bhikkus, ¿qué significa “no dejarse arrastrar por el presente? Cuando alguien estudia y aprende sobre el Despierto, sobre las enseñanzas del amor y la compresión, y sobre la comunidad que vive en armonía y con plena conciencia; cuando esa persona conoce la existencia de los nobles maestros y de sus enseñanzas, practica esas enseñanzas y no piensa: “Este cuerpo es el yo, yo soy este cuerpo. Estas sensaciones con el yo, yo soy estas sensaciones. Estas percepciones son el yo, yo soy estas percepciones. Estos factores mentales son el yo, yo soy estos factores mentales. Esta conciencia es el yo, yo soy esta conciencia”, entonces esa persona no está dejándose arrastrar por el presente.

»Bhikkus, os he presentado el resumen y la explicación detallada sobre cómo conocer la mejor forma de vivir solo.

Así habló el Buda, y los bhikkus estuvieron encantados de poner en práctica sus enseñanzas.

martes, 3 de diciembre de 2024

CITA CON LA VIDA, El arte de vivir en el presente - Thich Nhat Hanh (1)

En cierta ocasión oí estas palabras del Buda mientras permanecía en el monasterio de la arboleda de Jeta, en la ciudad de Sravasti. En aquella época había un monje llamado Thera (el veterano) que siempre prefería estar solo. Aprovechaba cualquier oportunidad que se le presentara para elogiar la práctica de vivir solo. Hacía su gira medicante en solitario y se sentaba en meditación en soledad.

Cierto día un grupo de bhikkus se acercaron al Buda y, tras ofrecerle sus respetos posternándose a sus pies, se apartaron a un lado, se sentaron a una cierta distancia de él y le dijeron:

—Bienaventurado, hay un monje veterano llamado Thera que sólo quiere estar solo. Siempre está elogiando la práctica de vivir en soledad. Va a las aldeas a mendigar comida solo, regresa a casa solo y se sienta en meditación solo.

El Buda respondió a los bhikkus:

—Id a lugar donde vive el monje Thera y decidle que deseo verle.

Los bhikkus le obedecieron. Cuando el monje Thera oyó el deseo del Buda, fue a verle sin tardanza, tras prosternarse a sus pies, se apartó a un lado y se sentó a una cierta distancia de él. El Bienaventurado preguntó al monje Thera:

—¿Es cierto que prefieres vivir solo, que elogias la vida en soledad, que vas a mendigar comida solo, que regresas a casa solo y te sientas a meditar solo?

El monje Thera le contestó:

—Es cierto, Bienaventurado.

El Buda preguntó al monje Thera:

—¿Cómo es tu vida en soledad?

El monje Thera le respondió:

—Vivo solo, nadie más está conmigo. Elogio la práctica de vivir en soledad. Voy a mendigar comida solo, regreso a casa solo y me siento a meditar solo. Eso es todo.

El Buda enseñó al monje lo siguiente:

—Es evidente que te gusta la práctica de vivir en soledad. Este hecho es innegable, pero desearía decirte que hay una forma maravillosa de vivir solo. Consiste en observar a fondo la vida para ver que el pasado ya no existe y que el futuro aún está por llegar, y en vivir serenamente el momento presente, libre de cualquier deseo. Cuando alguien vive de este modo, su corazón no alberga duda alguna. Abandona todas sus preocupaciones y arrepentimientos, todos los deseos que le atan, y rompe las cadenas que le impiden ser libre. A esto se le llama «la mejor forma de vivir solo». Es la forma más maravillosa que existe de vivir en soledad.

El Bienaventurado recitó a continuación la siguiente gatha:

Al observar la vida a fondo es posible ver claramente todo cuando existe.

Sin estar atado a nada es posible abandonar todos los deseos.

El resultado es una vida de paz y alegría.

Vivir en soledad es realmente esto.

Al oír las palabras de Buda, el monje Thera sintió una profunda dicha. Se prosternó respetuosamente ante el Buda y luego se fue.