Mente Interdimensional
Imagínese que
tira una piedra dentro de un tranquilo lago. Fíjese en los círculos
concéntricos que se forman alrededor del sitio donde cayó la piedra. El círculo
de afuera es el más grande, tiene una mayor circunferencia – energía o
experiencia – y llega primero a la orilla. Los otros círculos de menor tamaño
lo siguen en pequeñas ondas y tienen que viajar mayores distancias para
alcanzar la orilla.
A diferencia de la mente inferior que opera en
secuencias lógicas rectas, nuestra mente superior funciona de la misma manera
que esas pequeñas ondas, como lo hace también el sonido, el radar, etc. La
realidad de la mente interdimensional es concéntrica.
Cuando nuestro pensamiento se desarrolla más allá de
la personalidad y eventualmente más allá de lo personal, lograremos alcanzar
reinos dimensionales más elevados. Para poder hacer esto, necesitamos generar
cada vez más y mayores frecuencias de energía, acompañadas por grados más
refinados de enfoque y afinamiento. Existen personas que, habiendo acumulado
facultades en encarnaciones previas y habiéndose comprometido en dominios
interdimensionales antes de esta reencarnación, nacen con la desarrollada habilidad
de entrar en esos dominios superiores. Su tarea es traer esa información a la
realidad concreta. Existe hoy en día mucha gente que adquirió dicho compromiso
para que todos podamos beneficiarnos con esa información y conjuntamente elevar
la actividad vibratoria de todo el planeta y de la vida que en él se
encuentra.
Para nosotros, estas dimensiones pueden parecer
demasiado futuristas, al igual que un desarrollo demasiado adelantado mecánica
y científicamente nos parece sumamente sospechoso. Pero uno no tiene que ser
considerado un genio para poder adentrarse en estas dimensiones. Atrévase a
afinar sus propias energías. Explore el elevar conscientemente un nivel
vibratorio. Dese permiso para percibir y recordar, especialmente durante su
actividad nocturna, cuando fuera del cuerpo hace contacto con esas dimensiones
de una manera más fácil y natural. Guarde un diario de sus percepciones. Preste
atención a los más mínimos cambios de imágenes en su mente. Finalmente, afine
su receptividad para incluir cada vez más refinados niveles de sensación.
Regístrelos sin juzgarlos o interferir en ellos, no importa cuán extraños o
banales puedan parecer. Dele validez a sus percepciones. Haga un llamado a su
propia Familia de Seres – a sí mismo como existe en cada una de estas
dimensiones.
Recuerde que al principio sus percepciones serán
coloreadas por referencias del tercer plano. Utilice su alianza con su ser
superior, con los maestros, profesores y guías disponibles de los reinos de la
Luz y muy suavemente lees de la mano y con mucha paciencia construya su propia
confianza en sí mismo. Nunca compare sus experiencias con las de otros.
Atrévase a estar solo, a sentirse solo. Recuerde que en esa soledad está su
totalidad y su maestría. En ese estado recibirá respuestas directas a sus preguntas
y a sus necesidades. Crea en ellas como cree en sí mismo. Recuerde Quién y Qué
es en realidad.
Puede utilizar métodos de imágenes guiadas y
visualización o puede activar sus chackras. Puede intensificar los puntos de
luz en el centro de los átomos de su cuerpo físico o puede proyectarse a través
del Tuvo de Luz hacia dimensiones más elevadas del Ser.
Algunas personas experimentan la interdimensionalida d
como un aspecto interior, mienta que otra lo toman como una dimensión que está
por encima y por fuera de ésta. Los caminos son tan diversos como las
religiones existentes, ya que cada religión ha intentado alcanzar y utilizar
sistemáticamente facultades y poderes inherentes a la vida
interdimensional.
El método que escoja reflejará su propia naturaleza.
Para un individuo predominantemente sentimental la forma más sencilla de
conectarse con el Origen y con guías interdimensionales es a través de la
oración, dirigida hacia arriba con confianza, referencia y una profunda
gratitud para la Luz. Para un hombre de intelecto e inteligencia puede ser a
través de la ciencia y la lógica y de acercamientos sistemáticos que proyectan
la mente mediante parámetros cada vez más amplios e intensos. Para una persona
de acción e inclinaciones físicas, el camino de un servicio físico, inclusive
la danza, es una forma de oración e inmersión para acelerar las frecuencias de
la vida.