martes, 9 de junio de 2026

Meditaciones Marco Aurelio

Dentro de breves instantes tu cuerpo no será más que cenizas, osamenta sdesecadas; solo quedará un nombre, ¿qué digo?, ni esto siquiera: el nombre no es más que un ruido vago, un eco lejano. Lo que en mayor estima se tiene en esta vida es solo vanidad, podredumbre, miseria; y esto nos recuerda a los perros juguetones, que terminan por pelearse, o a los niños caprichosos, que ríen un momento y lloran después.

La buena fe, el pudor, la justicia y la verdad han huido hacia el Olimpo, lejos de la faz terrena. ¿Qué es, pues, lo que te retiene todavía en este mundo si los objetos sensibles no tienen consistencia ni estabilidad; si tus sentidos, desprovistos de sutileza, están sujetos a sufrir engañosas impresiones; si tus órganos vitales no son más que un vapor de la sangre; si la comunicación entre los mortales es tan efímera? ¿Qué hacer entonces?

Esperar con paciencia que tu alma se extinga o que emigre de tu cuerpo. Y en tanto que llegue este momento, ¿qué debes hacer para vivir satisfecho, sino honrar y bendecir a los dioses, hacer bien a los hombres y soportarlos y no hacerles el menor perjuicio, y, en fin, tener presente que todo lo que es ajeno a tu miserable carne y al débil aliento que la anima no es tuyo ni depende de ti?

sábado, 6 de junio de 2026

Meditaciones Marco Aurelio

La confusión de un alma inculta e ignorante, ¿por qué ha de comunicarse a otra culta e instruida? ¿Qué se entiende por alma culta e instruida? La que conoce el origen de los seres y su fin, como también el genio que informa la Naturaleza entera y preside el gobierno del mundo durante los siglos, testigos de fatales y periódicas evoluciones.

jueves, 4 de junio de 2026

Meditaciones Marco Aurelio

De los dioses: haber tenido buenos abuelos, un buen padre y una buena madre, una buena hermana, buenos maestros y familiares y parientes, y amigos casi todos buenos, asimismo; el no haber llegado a faltarlos, lo que, dado mi carácter, hubiera podido muy bien ocurrir en uno de esos arrebatos que las ocasiones ofrecen algunas veces; luego es un gran favor que los dioses me han otorgado el que las circunstancias no hayan motivado, para confundirme, algo de lo que luego hubiera tenido que arrepentirme.

No menos les debo: el no haber sido educado demasiado tiempo en casa de la concubina de mi abuelo; el haber conservado la inocencia hasta bien entrada la juventud; el no haber hecho prematuramente ningún acto de virilidad; más aún, el que transcurriese mucho tiempo antes de iniciarme; el haber sido subordinado a un príncipe, mi padre, que debía con sus sanos ejemplos y consejos evitarme toda vanidad y ayudarme a comprender que se puede vivir perfectamente en sociedad sin necesidad de guardias, de trajes lujosos, de lampadarios, de estatuas y de otras cosas parecidas usadas solo para aparentar; es decir, a darme cuenta de que un príncipe puede reducir sus vanidades hasta el punto de llegar a no sobrepasar las de un particular, sin que por ello desprecie ni humille su rango ni descuide los deberes que debe ejercitar como soberano y los derechos que puede exigir, por ello mismo, en nombre del Estado; el  haber tenido un hermano como el que tuve, capaz por su carácter de inducirme a tener mucho cuidado de mí mismo sin dejar por ello de encantarme por su gran afecto y consideraciones hacia mí; el no haber tenido hijos torpes ni contrahechos; el no haberme aficionado excesivamente a la retórica, a la poesía y a otros estudios que me hubieran movido a dedicarme a ellos totalmente de haber observado que pudiera hacer en ellos progresos; el haberme anticipado a los deseos de mis maestros colocándolos en las dignidades que me parecían ambicionar, sin dilatar el cumplimiento de sus deseos ni pretender que, puesto que aún eran jóvenes, más tarde podría realizar sus aspiraciones; el haber conocido a Apolonio, a Rústico y a Máximo; el haber comprendido muchas veces y con toda claridad lo que es la vida conforme a la Naturaleza, de tal modo que el que no viviese de acuerdo con ella no dependería en modo alguno de los dioses, de sus comunicaciones, inspiraciones y ayudas, sino de mi propia culpa por no tener en cuenta precisamente sus advertencias, es decir, sus lecciones; la resistencia extraordinaria de mi cuerpo, no obstante mi trabajosa vida; el no haber tocado a Benedicta ni a Teodoto; el haberme curado pronto y sin dolor, más tarde, cuando el amor me hizo su víctima; el no haber empeorado con hechos de los que luego hubiera tenido que arrepentirme, mis enfados con Rústico; el que mi madre, que estaba destinada a morir joven, pudiese pasar a mi lado sus últimos años; el que cuando se me ocurrió socorrer a un hombre necesitado o que por alguna razón necesitaba ayuda, pudiera hacerlo; el no haber necesitado a mi vez que otro me ayudase con sus préstamos; el haber desposado a una mujer tan obediente, amante y sencilla; el haber tenido buenos maestros para mis hijos; el haber soñado diversos remedios para mis males, especialmente para corregir mis mareos y los esputos sanguinolentos que con frecuencia arrojaba, como me sucedió filosofía, ni para pasar el tiempo en el análisis de autores y silogismos o perderle, igualmente, ocupándome de la física celeste. Forzosamente, tanta ventura me fue concedida por los bondadosísimos dioses y por la Fortuna. Esto lo escribo en el país de los Cuados (4), al borde del río Gran.

(4) Pueblo germánico de origen suevo, que habitaba al norte del Danubio.

martes, 2 de junio de 2026

Pensamientos de Marco Aurelio

De mi padre: la mansedumbre, pero también la firmeza inquebrantable ensus decisiones una vez adoptadas tras madura reflexión; la indiferencia a esa vanagloria, compañera engañosa de los no menos engañosos honores; el amor y la perseverancia en el trabajo; la atención con que escuchaba a cuantos eran capaces de hacer algo útil al bien público; el otorgar franca e inflexiblemente a cada uno lo que le era debido por sus méritos; la habilidad en el conocer cuándo era preciso sostener un esfuerzo y cuándo detenerse; el haber renunciado a los amores de los adolescentes; la sociabilidad; el dejar en la mayor libertad a sus amigos, no exigiéndoles que se sentasen en contra de su voluntad a su mesa ni que por obligación le acompañasen en sus viajes; por el contrario, estos siempre le encontraban el mismo cuando, obligados por la necesidad, habían tenido que separarse de él el tiempo que fuese; aquel minucioso cuidado que tomaba siempre en examinar por sí mismo los asuntos que tenía en Lanuvio (3); entre ellos, al recaudador de tributos de Túsculo, que solía pedírselo; y siempre obraba igual. Jamás se le vio airado, violento ni enfadado; jamás se empeñaba en trabajos sin calcular; al contrario, sus planes y propósitos estaban siempre tan bien pensados, tan sensata y acertadamente ordenados y dispuestos, tan perfectamente dirigidos que parecían más placer que obligaciones. Hubiera podido decirse de él, como de Sócrates, que sabía igualmente privarse del gozo de esos bienes, cuya falta hace a la mayor parte de los hombres caer en la tristeza y su disfrute en los excesos. Igualmente, su valor, su resistencia y su templanza en goces y privaciones –prueba palpable de su alma equilibrada e invencible– quedó bien patente durante la enfermedad que le ocasionó la muerte.

(3) Antigua ciudad del Lacio a unas 20 millas de Roma y a la derecha de la Vía Apia.

viernes, 29 de mayo de 2026

Pensamientos de Marco Aurelio

De Alejandro el gramático: no criticar a nadie; no irritarse ni mirar con desprecio a los que no hablan con la propiedad debida; muy al contrario, enseñarles dulcemente manifestando con suavidad y sin reproche la palabra verdadera, envolviéndola en una respuesta discreta o entablando una discusión en común relativa al fondo de la cuestión, no sobre la forma, para herir menos, o por cualquier otro medio de su gestión directa no menos apropiado.

De Frontón: haber observado a qué grado de envidia, de disimulo y duplicidad llegaron los tiranos, y cómo, casi siempre, esas gentes que llamamos los «patricios» son incapaces de verdadero afecto para los demás.

De Alejandro el platónico: a no alegar con demasiada frecuencia ni sin necesidad, bien de palabra, bien por escrito, exceso de ocupaciones; a no eludir con demasiada persistencia los deberes que imponen las relaciones sociales pretextando estar abrumado por los trabajos.

De Cátulo: a no despreciar las quejas de los amigos ni aun siendo infundadas; por el contrario, a tratar de sacarles de su error y de afirmar nuevamente las relaciones cordiales; a no decir sino bien de quienes nos enseñan, como hacían Domicio y Atenodoro, que siempre que hablaban de sus maestros lo hacían con el mayor respeto. bueno; el haber conocido gracias a él a Tresa, Helvidio, Catón, Dión y Bruto; de haber adquirido también por él una noción clara de lo que es un Estado democrático, de un gobierno fundado sobre la igualdad y el común derecho de todos a exponer sus ideas; de un imperio en que sobre todas las cosas se respete la libertad de sus ciudadanos. De él aprendí también a rendir culto constante y sin desfallecimiento a la filosofía; la beneficencia y la libertad llevada al más alto grado; así como a no desconfiar del afecto que nos profesan los verdaderos amigos. Acostumbraba también a reprender a quienes tenía que hacerlo o a censurar a aquellos que a su juicio lo merecían con la mayor claridad y franqueza; de tal modo era sincero que jamás tenían sus amigos que perderse en conjeturas sobre lo que pensaba y sobre lo que quería, que una y otra cosa eran en todo momento en él cosa evidente.

De Máximo: el dominio de sí mismo y el no dejarse arrastrar por ninguna clase de impulsos, fueran cuales fuesen; el valor en todas las circunstancias, muy especialmente en el curso de las enfermedades; aquella dulce mezcla de dulzura y nobleza que daban tan grato sello a su carácter; aquel su ánimo generoso que le hacía cumplir sin esfuerzo cuantos trabajos se le deparaban; la confianza que sabía inspirar de que su pensamiento y su palabra eran una sola y única cosa y de que cuanto hacía era movido por la buena intención; el no asustarse ni asombrarse jamás; la falta de precipitación, de lentitud, de abatimiento, de temor, de cólera y de desconfianza; el prodigar el bien, la facilidad en el perdonar, la lealtad; el dar la idea siempre de un hombre justo y sincero, sin doblez; en fin, aquella su manera de ser que evidenciaba que a nadie miraba con menosprecio ni superioridad.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Pensamientos de Marco Aurelio

De Rústico: el haberme convencido de que era preciso controlar mi carácter y vigilarme muy atentamente; el no haber compuesto tratados retóricos y engañosos discursos destinados a convencer a los demás; el no haber intentado sorprender mediante falsa apariencia de actividad o de beneficencia; el haber renunciado a la retórica, a la poesía, al estilo refinado; el no usar la toga dentro de casa y toda otra vanidad semejante; a usar en mis epístolas el estilo sencillo del que me dio buen modelo en la carta que escribió desde Sinuesa (2) a mi madre; a estar siempre dispuesto con respecto a quienes me hubiesen faltado y me hubiesen tratado bruscamente, a reconciliarme con ellos y a ir a su encuentro a la menor indicación que hiciesen de arrepentimiento; a leer con el mayor detenimiento y a no contentarme con considerar las cosas de un modo insuficiente y sumario; a no dejarme convencer por esas gentes que hablan de continuo a tontas y a locas; en fin, haber podido leer, gracias a él, pues me los prestó de su biblioteca, los libros que nos conservan las lecciones de Epicteto.

(2) Ciudad de la Campania, luego integrada en el Lacio; famosa por las aguas termales de las inmediaciones. La Vía Apia pasaba por la población.

De Apolonio: la independencia; el decidirme a obrar sin vacilaciones y sin entregarme ciegamente en manos de la suerte; el no tener otro guía que la razón en todo instante; el ser siempre dueño de mí mismo, aun afligido por grandes dolores, por largas enfermedades o aun por la pérdida de un hijo; el haberme mostrado con su nobilísimo ejemplo que la mayor energía y la más grande dulzura de carácter pueden aliarse perfectamente; el haber aprendido a ser paciente como él lo era en todas su explicaciones; el haberme enseñado con su ejemplo vivo y sencillo, pues era hombre tan modesto que en muy poco tenía aquella habilidad y experiencia con que participaba a los demás sus doctrinas; en fin, el haberme enseñado, asimismo, cómo es preciso acoger lo que entre amigos suelen considerarse como favores, es decir, a no dejarme ganar fácilmente por ellos, ni tampoco a despreciarlos groseramente.

De Sexto: la benevolencia y el ejemplo de una familia patriarcal; la concepción de lo que es la vida según la Naturaleza enseña; la gravedad exenta de afectación; la verdadera solicitud, esa que continuamente acecha los deseos de los amigos para complacerlos; la tolerancia con los lerdos y con los que acostumbran a opinar sin haber reflexionado previamente; el arte de ponerse a tenor con todo el mundo, arte que él practicaba naturalmente, con tal perfección que, sin adulaciones ni bajezas, encantaba a cuantos le trataban, sin que por ello dejase de inspirarles el más profundo respeto; su habilidad en descubrir con absoluta precisión el mejor modo de ordenar aquellos principios por los que es preciso regular la vida; el no haber manifestado jamás cólera ni sombra de toda otra pasión indigna; muy por el contrario, evidenciar siempre un carácter tan tranquilo como afectuoso; en fin, su habilidad para hablar discretamente y para hacer gala, sin la menor pedantería, de sus vastos conocimientos.

sábado, 23 de mayo de 2026

Pensamientos de Marco Aurelio

Aprendí de mi abuelo Vero: su bondad y no enojarme con facilidad.

De la reputación y memoria dejada por mi padre: su pudor y carácter varonil.

De mi madre: su sentido religioso, su inclinación a dar cuanto tenía y abstenerse de cualquier acto de maldad, así como su vida sencilla, lejos de toda clase de lujos y vanidades.

De mi bisabuelo: no haber frecuentado las escuelas públicas; pero no haber desdeñado la presencia en su casa de los mejores maestros y haberlos remunerado como se merecían, sin reparar en gastos.

De mi preceptor: no tomar partido en quejas públicas; la resistencia y frugalidad; el cuidado de no encomendar a otro el trabajo propio, de no empezar cien asuntos a la vez y de no prestar oídos a los chismosos.

De Diógenes: la aversión a las futilidades; la incredulidad a las patrañas y mentiras sobre la manera de preservarse de los demonios y otras necedades parecidas; el no aficionarse a la crianza de codornices augurales ni otras manías semejantes; el soportar las opiniones de los demás cuando eran sinceras; el haberme familiarizado con la filosofía teniendo por maestros primero a Baquio y luego a Tandasio y a Marciano; el aprender a dialogar desde muy niño; el haberme habituado a cama humilde cubierta de piel y, en fin, a cuantas prácticas y disciplinas son propias de un verdadero filósofo griego.

jueves, 21 de mayo de 2026

E L ANTÍDOTO PARA LA ALEJACIÓN ESPIRITUAL - Jeff Foster

“Sí.

Estoy temblando.
Estoy sudando.
Tengo la boca seca.
Me siento terriblemente incómodo.

¿Y qué?
Sigo aquí.
Sigo de pie.
Sigo hablando.
Sigo bailando.
Sigo ocupando espacio.
Sigo plenamente presente.

Esto es valentía.
No debilidad.

Ah, ¿lo llamas debilidad?
Déjame preguntarte:

¿Detrás de qué máscara te escondes?
¿De qué huyes para no sentirte tan vivo como yo ahora mismo?

Quizás no sea yo quien te incomoda.
Quizás sea lo que mi crudeza despierta en ti.
Quizás sea tu propia vulnerabilidad lo que no soportas enfrentar.
Quizás simplemente has olvidado cómo ser así de humano.

Puedo enseñarte algo, amigo:

Cómo dejar de fingi
r.”

martes, 19 de mayo de 2026

Quienes pueden convivir con una profunda contradicción. - Jeff Foster


Quienes pueden sentir el dolor y no huir de él, quienes pueden dejar que el fuego y la ternura vivan en su interior, son quienes se mantienen humanos.

La compasión nace de la disposición a aceptar la paradoja.
La crueldad nace de la negativa a sentir.

viernes, 15 de mayo de 2026

EL PODER SANADOR DE LA VERGÜENZA. - Jeff Foster

Amigo, es hora de volver
a tu sagrada incomodidad.
A las mejillas sonrojadas y las palabras vacilantes.
A los chistes que no funcionan del todo.
A intentarlo y no acertar.
A tropezar con tus diálogos,
a trabarte con tus frases,
a sentir el calor y el temblor crecer,
a ser un desastre y sobrevivir a todo.
Porque sigues siendo tan adorable,
incluso en tus momentos más embarazosos.
Vuelve a tu humanidad.
A esta maravillosa y desordenada libertad
que eres.
La vergüenza no es un fracaso.
Es una señal de que estás vivo.
Significa que estás apareciendo,
dejándote ver, 
 
a encontrar tu lado más vulnerable.
 
Y cada vez que te ven,
y eres valiente en la luz,
y no mueres, y no huyes,
tu sistema nervioso aprende:
"Ahora estamos a salvo.
Somos desordenados,
somos imperfectos,
pero estamos condenadamente a salvo".
Así es como ocurre la sanación:
no a través del pensamiento,
no a través de respuestas espirituales perfectas
y viejas y rancias fórmulas para vivir,
sino a través de un profundo permiso somático.
Tu torpeza creativa y divina
te sanará
desde lo más profundo.
De verdad que sí.

¡Qué maravillosamente vergonzoso!

miércoles, 13 de mayo de 2026

AL OTRO LADO DE LA LYME. Jeff Foster

La enfermedad de Lyme fue un infierno particular: implacable, desorientadora y, a veces, aterradora. Pero algo inesperado ocurrió durante el incendio. No solo me recuperé, sino que me abrí a la vida de una forma inesperada.
Esa ruptura dio origen a algo completamente nuevo. Mi sistema nervioso no solo se volvió más sensible y tranquilo, sino que se fortaleció. Se expandió, creció, descansó y se abrió. Ahora siento más que nunca: dolor, duda, rabia, asombro, alegría y tanta maravilla. Todo me recorre como un temporal, vívido e indomable. Y ya no me aparto. He llegado a comprender, con mayor profundidad que nunca, que ese sentimiento no es algo a lo que temer; es la fuerza misma que nos da vida. Contiene un poder sanador asombroso.
Ahora hay una quietud en mi interior, una presencia arraigada que impregna cada instante. Me he vuelto a enamorar de la vida. Puedo afrontarlo con mayor plenitud: con los brazos abiertos, menos resistencia, más honestidad.
Quiero ser clara: no estoy idealizando la enfermedad. No hay nada poético en sufrir cuando estás en medio de ella. Hubo momentos de desesperación pura, de ser absorbida por la desesperanza. Días en los que no veía salida. En mi estado vulnerable, fui diagnosticada erróneamente, ignorada, incrédula, incluso manipulada muchas veces, como les he contado. Todo me llevó al límite de lo que podía tolerar como organismo.
Y, sin embargo, entre los escombros, finalmente descubrí algo inesperado: un poder extraordinario. La enfermedad me desgarró, sí, pero también creó espacio. Espacio para más vida, más fuego, más verdad. Espacio para la ternura, la humildad y la crudeza y exquisitez del ser humano.
Por eso, estoy profundamente agradecida.
Ahora puedo estar más presente para nuestra hermosa hija. Puedo honrar sus emociones: su alegría, su tristeza, su ira, su miedo y su asombro. Puedo reflejarle la santidad de su sensibilidad y recordarle, a veces sin decir una palabra, cuánta vida puede albergar. Puedo ser un espejo firme a medida que crece.
También puedo estar más presente con mi amada pareja. Puedo escuchar con mayor profundidad. Puedo dar con mayor libertad. Puedo recibir con mayor franqueza. Puedo entregarme más completamente al milagro de la intimidad y a la valentía que requiere amar y ser amado plenamente a cambio.
La enfermedad de Lyme fue un infierno. No lo niego. Pero a través de las grietas, emergió algo excepcional y precioso: no solo sanación física, sino una capacidad más profunda para vivir. Para amar. Para abrirme, sin límites. Para experimentar la maravilla de la creación.
A quienes me acompañaron y me apoyaron en esos días difíciles, les estaré eternamente agradecido. De verdad, fueron parte de la medicina.
A la garrapata que me picó: eras inocente, tenías hambre y solo intentabas sobrevivir. Y me has dado más de lo que jamás sabrás.

Gracias, vida.

jueves, 7 de mayo de 2026

SI TE SIENTES INVISIBLE… - Jeff Foster

Sentirse invisible, ignorado o incomprendido puede ser una de las experiencias humanas más dolorosas. Como un niño que llora a su madre y es ignorado o ridiculizado. Puede sentirse como… morir.


Una sensación crónica de "no sentirse escuchado" en lo profundo de tu ser puede reflejar años de silenciar tu propia voz, reprimir e ignorar tus propias necesidades, quedarte pequeño y adaptarte a los sentimientos y expectativas de los demás. Guardar silencio para protegerte.

Muchos aprendimos a ocultar nuestro verdadero yo como estrategia de supervivencia en la infancia, una forma de evitar conflictos o rechazos. En esencia, creamos un falso yo para sobrevivir. Este tipo de autoabandono, conocido como "adulación", da seguridad a corto plazo, pero con el tiempo erosiona la conexión con tu yo auténtico y genera rabia, resentimiento y, en última instancia, depresión.

Cuando reprimes tus verdaderos sentimientos —decir "sí" cuando en realidad quieres decir "no", callar cuando lo más profundo de tu corazón anhela hablar— no solo sufre tu espíritu. La neurociencia sugiere que reprimir las emociones, especialmente la ira, activa respuestas de estrés en el cuerpo, y el estrés crónico puede provocar o exacerbar todo tipo de problemas físicos como fatiga, trastornos autoinmunes y digestivos, e incluso enfermedades cardíacas.

El cuerpo soporta el peso de las verdades no dichas.

Pero la ira sana —la que surge cuando defiendes tus necesidades y límites, y los de tus seres queridos— no es algo que temer. Es tu verdad interior más profunda que cobra vida. Cuando dices "no" con claridad, fuerza y ​​amor, o cuando dices "sí" con compasión y convicción, honras las partes de ti que han estado sepultadas. Honras tus sentimientos e intuición más profundos, en lugar de reprimirlos o fingir que tu perspectiva no importa.

Este tipo de ira es saludable y una forma muy profunda de autocuidado. Ya no estás en guerra contigo mismo. Dejas que la verdad fluya a través de ti, no como un arma, sino como una brújula y una guía. No hay violencia en este tipo de ira. No hay división.

Alzar la voz no se trata solo de ser escuchado. Se trata de escucharte a TI MISMO, quizás por primera vez en tu vida. Se trata de vivir en sintonía con lo que es real para TI: ya no reprimir tus emociones para complacer a los demás, ya no esconderte tras una máscara de falsa "amabilidad" y ya no temer que tu verdad sea demasiado.

Cuando abrazas tu yo auténtico de esta manera, sanas la división interior. Te liberas de la terrible carga de la represión.

No tienes que gritar para que te vean; solo necesitas mantenerte firme en tu realidad, sin disculparte.

Y cuando lo hagas, descubrirás que incluso si los demás no te ven, escuchan ni comprenden, tú sí te ves, escuchas y comprendes.

Y desde ahí, te será más fácil alejarte de quienes no te escuchan y unirte a quienes sí.

Cuando alzas la voz, descubres quiénes son tus verdaderos amigos y aliados.

La sensación de ser crónicamente invisible e ignorado puede simplemente disminuir cuando encuentras este tipo de validación y apoyo.

Incluso si nadie más te escucha, excepto tú. (Y la Tierra, todos los planetas y estrellas, y todo el Universo).

martes, 5 de mayo de 2026

UN DIOS INCOMPLETO. - Jeff Foster

En la imagen pulida. 

En la persona iluminada que tanto te has esforzado por mantener.

Dios no te espera al final de tu camino de sanación,
al final de un arcoíris, un libro sagrado o una caja de vino.
Dios no espera el día en que finalmente "lo hagas bien" o "lo resuelvas todo".
Dios está aquí. Ahora.
En el fracaso. En el caos.
En el momento en que tu voz se eleva... y algo en tu interior se suaviza... y dices: "Lo siento".
En la tostada quemada.
En los juguetes esparcidos por la sala.
En el vómito de gato en la alfombra.
En el sagrado caos de una mañana cualquiera.
En el suspiro, la larga exhalación.
En la sagrada decisión de seguir adelante.
Dios está en el temblor cuando pides ayuda. En tu disposición a presentarte: agrietado, cansado, incompleto, imperfecto, real.
No necesitas ser el mejor.
Ni siquiera necesitas estar "curado".
Solo necesitas estar presente.
Honesto. Humano. Aquí.
No seas el sabio iluminado.
La consciencia pura.
El no-yo desapegado.
El gurú sabio.
Sé el que olvida y recuerda.
Sé el que tiembla y tropieza, y aún ama.
Sé el que no sabe.
Aquí mismo, es donde Dios vive.
No en una idea distante de cómo deberían ser las cosas,
sino en la constante y dolorosa belleza de lo que es.
En el amor que sigue apareciendo, fallando, levantándose, intentándolo de nuevo.
Una y otra vez.
Y otra vez.

viernes, 1 de mayo de 2026

PERMISO PARA SER HUMANO. - Jeff Foster

“La tristeza no es racional, no es una respuesta natural y nunca puede ayudarte… La tristeza es la guerra con lo que es. Es una rabieta. Solo puedes experimentarla cuando discutes con Dios. Cuando la mente está despejada, no hay tristeza.”

- Byron Katie-

“Supongamos que alguien a quien amas muere. Si estás haciendo El Trabajo y sientes tristeza al respecto, quizás quieras preguntarte: “¿Por qué esa muerte es algo bueno para él o ella? ¿Por qué es bueno para mí? ¿Por qué es bueno para el mundo?”. Pero si no cuestionas tu pensamiento, alguien muere y todo se trata de ti.”
- Byron Katie (de su sitio web)

Cuando era un buscador espiritual, era un gran admirador de maestros como Byron Katie. Citas como esta solían inspirarme. Imaginé que todo provenía de una perspectiva profundamente iluminada, de alguien que había trascendido el dolor y el caos del sufrimiento humano.

Pero últimamente, algo en mí ha cambiado profundamente. Ahora encuentro erróneas estas palabras de Katie.
Siento que hay un profundo malentendido sobre la naturaleza del trauma.

Ahora veo este tipo de enseñanza, aunque a menudo se ofrece con buena intención, como un triste ejemplo de evasión espiritual.
No puedo contar la cantidad de personas con las que he trabajado que estaban atrapadas en la creencia de que toda emoción dolorosa debía ser el resultado de un "pensamiento erróneo".
Alguien a quien amaban murió o los abandonó, y estaban tristes. Y les dijeron: "Simplemente haz el Trabajo".

¡Como si la tristeza fuera siempre un problema con el que trabajar!
Se sentían avergonzados de su dolor.

Temerosos de su propia tristeza, como si el duelo fuera un fracaso espiritual.

Como si sentir fuera un error que corregir.

Como si el objetivo fuera no volver a sufrir. Qué alivio cuando por fin se le da permiso a alguien para simplemente sentir. Para lamentar. Para llorar. ¡Para desahogarse!
Para dejar que la oleada de dolor recorra su cuerpo, no porque necesite ser cuestionada, sino porque necesita ser vista.
Validada. Integrada.
Sentida hasta el final.
Para que pueda atravesarlo por completo y no quedarse atascada en el cuerpo… como un trauma.
El niño interior que sufre no necesita corrección, clichés espirituales ni que se le "trate".
No necesita ser reparado, analizado ni mejorado.
Necesita ser sentido. Que se le incline la cabeza.
También es Dios.
No necesitamos que el duelo signifique algo.
No necesitamos apresurarnos a encontrar lo "bueno" en la pérdida mientras aún sangramos.
No necesitamos saltarnos el duro y valiente trabajo de ser auténticamente humanos.
No tenemos que apresurarnos a limpiarnos. Podemos permitirnos ser un desastre.
Sí, a veces lo más sanador que podemos hacer es simplemente aceptar la crudeza, dejar que respire, dejar que nos abra, y confiar en que ese sentimiento no es debilidad.
Es vitalidad.
Es tan sagrado como cualquier otra cosa.
No estoy en contra de Katie. Creo que El Trabajo puede ser una herramienta útil, en las manos adecuadas, en el contexto adecuado, cuando se usa con habilidad y, fundamentalmente, con una profunda comprensión del trauma.
Supongo que solo desearía que Katie pudiera ver la otra cara de las cosas: Que estés triste no siempre significa que estés atrapado en tu ego, que tus pensamientos sean erróneos o que estés creyendo algo falso.
Puede que simplemente estés haciendo el arduo y valiente trabajo de ser humano.
Tengamos cuidado de no usar la espiritualidad como una vía de escape para nuestra humanidad. He visto realmente la devastación que esto causa.
¡Lloremos con libertad, abiertamente y con autenticidad!


miércoles, 29 de abril de 2026

Estoy más enamorado que nunca de este bendito caos de nuestra humanidad - Jeff Foster

Veo lo Divino brillar a través del hedor y la mierda, lo Absoluto penetrando cada poro y grieta de la existencia relativa. Veo la no dualidad en el caos ardiente, pegajoso y ardiente de la dualidad misma, un coraje y una esperanza inefables en el abismo de nuestra desesperación.


Veo la triste y antigua espiritualidad patriarcal, la tóxica cosmología masculina que avergonzó y devaluó el cuerpo, sus deseos y su vulnerabilidad, su pasión, su sudor y sus lágrimas, sus necesidades y sus sentimientos gloriosamente incómodos y a menudo altamente contradictorios, muriendo lentamente y renaciendo como algo más tangible, honesto, arraigado, integrado y real.

Somos humanos y estamos heridos tanto como Divinos, por mucho que intentemos ocultarlo. La luz sagrada debe penetrar la oscuridad putrefacta que habita en nuestro interior, lenta y amorosamente, y el cuerpo y sus auténticos sentimientos deben ser empapados de compasión y aliento. La no dualidad debe hablar de la sanación del trauma, pues todos estamos traumatizados, lo sepamos o no.

La verdad absoluta es tóxica si no va de la mano con la férrea verdad humana. Los maestros que hablan del despertar espiritual como una especie de estado final de invulnerabilidad total, un lugar de descanso donde nos volvemos inmunes al dolor y la pena, insensibles al sufrimiento o las heridas humanas, donde la «ilusión» del sentimiento y el trauma humanos finalmente trascendida y el «yo separado» finalmente reducido a cenizas, están equivocados en el mejor de los casos, y manipuladores en el peor.

En algún punto de este camino, todos experimentamos una gran humildad, volvemos a la tierra. Nuestros felices sueños de nosotros mismos como «seres iluminados», invulnerables a la imperfección, incapaces de errar, flotando por encima de todo sufrimiento humano, estabilizados permanentemente en nuestra verdadera naturaleza, se desmoronan y arden.

Sí, al final, tanto expertos como aficionados, todos somos humillados por la vida. Todos nos enfrentamos a la angustia, la pérdida y el dolor inesperado, y estamos llamados a lamentar nuestra propia arrogancia, a aceptar que no somos los seres perfectos que creíamos ser, a mirar hacia nuestras heridas más profundas —nuestra vergüenza, nuestro terror, nuestra soledad, nuestra propia soberbia— y a sumergirnos en ellas.

Sí, somos Paz, Amor, Alegría, Belleza y Libertad. Sí, somos la Conciencia misma. Pero también somos tan vastos y vulnerables que albergamos una desesperación y una soledad sin fondo, tan inmensas que hacen posible el amor mundano, y un aburrimiento infinito, un aburrimiento tan grande que da origen a mil universos solo para experimentarse, y un anhelo magnético, un anhelo tan poderoso y atractivo que puede reencontrarnos con nosotros mismos, incluso si nos hemos pasado la vida intentando escapar.

Estoy enamorado, más que nunca, de los seres humanos sensibles, vulnerables, imperfectos, torpes, tímidos e inseguros que todos somos bajo las innumerables máscaras espirituales que usamos. Me encanta lo mucho que a veces nos esforzamos por hacer las cosas bien, y lo maravilloso que es fracasar.

Me encanta nuestra vulnerabilidad, las grietas en nuestra armadura, nuestras aristas vivas, las partes blandas y carnosas que tanto nos esforzamos por ocultar.

Declaro que la no dualidad es una relación amorosa tántrica con la dualidad, y es una con ella, y es su esencia y su vida, y une los principios femenino y masculino y sacraliza todos nuestros momentos cotidianos.



domingo, 26 de abril de 2026

La espiritualidad no es algo que te añadas - Jeff Foste

Incluso cuando te conviertes en una persona más espiritual, sigues siendo una persona. Y el "yo espiritual" es la manifestación más pegajosa, engañosa y apestosa del ego.


La espiritualidad destruye el yo; no lo enriquece. Deconstruye la imagen falsa, destruye todo lo irreal, todo lo de segunda mano, todo objeto, toda identidad creada por la mente, todo lo que no es realmente quien eres. Te deja desnudo, humillado e inconsciente de cualquier meta.

La verdadera espiritualidad no se puede enseñar, y nadie es dueño de la vida ni tiene acceso privilegiado a la Verdad, a pesar de las protestas del ego contra este hecho fundamental. La verdadera espiritualidad debe vivirse. Vivirse con total compromiso con el momento presente. Vivirse hasta su máxima expresión, hasta que la vida misma se convierta en una enseñanza sin esfuerzo y un aprendizaje diario.
 


Eres como un bebé de nuevo. Lo he perdido todo, incluyendo la identidad de quien lo perdió todo, la falsa creencia de que había algo que perder desde el principio, y cualquier atisbo de fe en mí mismo como autoridad en la vida, y ahora solo queda la vida, desplegándose momento a momento… cruda, palpitante, innegable… rica, plena, íntima… y la conmoción y el asombro de despertar cada mañana, y aquí, en lugar del olvido, encuentro un nuevo día, listo para ser vivido.



viernes, 24 de abril de 2026

TODOS LLEVAMOS HERIDAS. - Jeff Foster

No importa cuán refinado parezca alguien, cuán seguro, despreocupado, neutral o "por encima de todo"… casi siempre hay un niño interior bajo la superficie: tierno, vulnerable, asustado, con ansias de ser abrazado.


Incluso quienes han construido carreras enteras en torno a la certeza, el desapego, la "no reactividad" o la trascendencia espiritual… a menudo son maestros del ocultamiento.
En realidad, nadie puede obviar la parte humana. Nadie puede eludir el anhelo de cercanía, el miedo y el anhelo de ser visto, la vergüenza de no ser suficiente.

Todos llevamos heridas, solo que algunos tenemos formas más elaboradas de fingir que no las tenemos.

miércoles, 22 de abril de 2026

Solía aterrorizarme de los sentimientos, tanto los míos como los de los demás. - - Jeff Foster

Creía que si profundizaba demasiado en mis sentimientos, si los dejaba vivir demasiado tiempo en mí, si permitía que vivieran en mi cuerpo, me volvería loca o, de alguna manera, me destruirían. O nunca se irían, y me quedaría atrapada en ellos para siempre, absorbida por su oscuro corazón, sin salida.


Temía perderme en mis sentimientos.

Temía mi propio miedo. Sentía ansiedad por la ansiedad. Estaba enojada con mi propia ira. Como muchos, creía que albergaba energías oscuras, pecaminosas y peligrosas en mi interior, y que debía evitar estos "demonios" a toda costa. Todo esto era una superstición infantil, por supuesto, conclusiones totalmente razonables para una niña inocente.

Pero al entrar en contacto con la realidad, en mi adultez y al salir de mi trauma, me di cuenta de que todos los sentimientos son seguros, incluso los más intensos. Van y vienen en el cuerpo. No son permanentes, y solo quieren ser sentidos, bendecidos, amados, que se les ofrezca un camino seguro y seguir adelante.

Ya no tenía que temer ni resistirme a mis sentimientos, ni siquiera a los intensos e incómodos. Podía simplemente relajarme, respirar, abrirme, entregarme, confiar y dejarlos pasar.

No puedo perderme, porque estoy presente incluso en el corazón de la pérdida.

sábado, 18 de abril de 2026

Solía aterrorizarme de los sentimientos, tanto los míos como los de los demás. - - Jeff Foster

Creía que si profundizaba demasiado en mis sentimientos, si los dejaba vivir demasiado tiempo en mí, si permitía que vivieran en mi cuerpo, me volvería loca o, de alguna manera, me destruirían. O nunca se irían, y me quedaría atrapada en ellos para siempre, absorbida por su oscuro corazón, sin salida.

Temía perderme en mis sentimientos.

Temía mi propio miedo. Sentía ansiedad por la ansiedad. Estaba enojada con mi propia ira. Como muchos, creía que albergaba energías oscuras, pecaminosas y peligrosas en mi interior, y que debía evitar estos "demonios" a toda costa. Todo esto era una superstición infantil, por supuesto, conclusiones totalmente razonables para una niña inocente.

Pero al entrar en contacto con la realidad, en mi adultez y al salir de mi trauma, me di cuenta de que todos los sentimientos son seguros, incluso los más intensos. Van y vienen en el cuerpo. No son permanentes, y solo quieren ser sentidos, bendecidos, amados, que se les ofrezca un camino seguro y seguir adelante.

Ya no tenía que temer ni resistirme a mis sentimientos, ni siquiera a los intensos e incómodos. Podía simplemente relajarme, respirar, abrirme, entregarme, confiar y dejarlos pasar.

No puedo perderme, porque estoy presente incluso en el corazón de la pérdida
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jueves, 16 de abril de 2026

CUANDO ESTÁS CANSADO DE SER EL FUERTE - Jeff Foster

Siempre fuiste el "fuerte".

El tranquilo.
El sabio.
El amable.
El que tenía todas las respuestas.
El que siempre decía que sí.
El que nunca parecía necesitar nada.
Pero eso no era verdadera fuerza.
Eso era supervivencia.
Aprendiste a ayudar a los demás
para mantenerte a salvo.
Te convertiste en el "sanador" de la familia
para seguir adelante.
En algún momento del camino,
te enseñaron
que el amor debía ganarse siendo útil.
Que tu seguridad dependía del rendimiento.
Que para ser querido, para ser cuidado,
tenías que convertirte en el cuidador tú mismo.
El especial.
El bueno.
El que nunca se derrumbó.
Pero, amigo...
¿quién te sostiene ahora
cuando eres tú el que se desmorona? Porque debajo de ese papel pulido
a menudo hay un corazón tembloroso.
Un alma cansada.
Un niño pequeño y tierno
que nunca pudo simplemente... ser.
Que nunca se sintió seguro a menos que diera.
Que nunca se sintió digno a menos que ofreciera.
Que aprendió que el descanso era un lujo para otros.
Pero aquí está la verdad:
Ya no tienes que cargar con todo.
No tienes que arreglar a todos para ser digno.
No tienes que actuar para ser amado.
Puedes ser blando.
Puedes ser desordenado.
Puedes desmoronarte.
Puedes ser auténtico.
Porque el verdadero amor
no viene de ser útil.
Viene de ser visto
en tu vulnerabilidad y verdad.
Así que quítate el disfraz.
Deja de lado la máscara de "buen chico" o "buena chica".
Quítatela si es necesario.
Ya no te protege.
Te está asfixiando. Puede que incluso te esté enfermando.
Respira.
Respira hondo.
Y permítete ser conocido,
no como el que arregla las cosas.
No como el fuerte.
Ni siquiera como el que "sana".
Sino como... tú.
Plenamente humano.
Suave, salvaje, imperfecto 

martes, 14 de abril de 2026

La sanación puede ocurrir a pesar de tus mejores esfuerzos. - - Jeff Foster

Aquí reside una gran paradoja: la sanación puede ocurrir a pesar de tus mejores esfuerzos. Cuando no intentas "sentirte mejor". Cuando no lo intentas en absoluto...

Suele ocurrir cuando abres los brazos al Ahora, te dejas caer al suelo y te permites sentir la rabia, el dolor, la soledad. Cuando te permites romperte. Cuando te permites sentirte peor si lo necesitas. Di tu cruda verdad si lo necesitas. Molesta a algunos si es necesario. Acerca a otros.

¡No te fuerces a sanar! A veces solo tienes que soltar el resultado, la agenda, el objetivo, e infundir amor en tu experiencia "no sanada". Empapa tu dolor, tu pena, tu anhelo con una cálida consciencia. Satura el momento contigo mismo.

Tienes que crear las condiciones para la sanación, pero no puedes "hacer" la sanación. El ego, con su necesidad de control y dominio, puede rebelarse ante esta noticia, pero tu corazón puede alegrarse.

Fuerzas misteriosas, antiguas e indescriptibles, sanan.

Solo tienes que apartarte. 

sábado, 11 de abril de 2026

DÉJATE HUMILLAR. - Jeff Foster

Es fácil ser "iluminado" en público.

Para crear la imagen perfecta.
Pero nuestras partes ocultas
 generalmente solo aparecen en relaciones cercanas, entre bastidores:
con una pareja, un hijo, un padre.
Viejas heridas resurgen.
Necesidades insatisfechas.
Miedo a perder el amor.
Las adaptaciones que construimos para sobrevivir.
Se siente caótico, desordenado, incluso "poco espiritual".
Pero no pasa nada.
Estas partes simplemente están volviendo a casa.
Surgiendo en busca de aire.
 
En busca de aliento.
En busca de amor.
 
En busca de inclusión.
Anhelan ser abrazadas con bondad, no ser rechazadas de nuevo.
Así es como el trauma comienza a sanar:a medida que el falso yo se
disuelve lentamente en el amor.
Este es el verdadero despertar: encontrar cada parte herida, cada parte perdida, sombría, "vergonzosa" y decir: "No te abandonaré de nuevo".

Amigo, déjate humillar.

jueves, 9 de abril de 2026

El pasado no ha quedado atrás. Jeff Foster

El pasado no ha quedado atrás.

Vive en nosotros, no en el pasado.
Somos el hogar del pasado.
El pasado vive como recuerdo, como sentimiento y, a veces, como trauma, afecto reprimido, formas no digeridas en el cuerpo que anhelan ser encontradas. Perdura en el presente, nos afecta en el presente, nos llama, nos emociona o nos impide dormir. No podemos liberarnos de él, aunque sí podemos liberarnos del intento de liberarnos de él y de nuestra lucha contra él; esa es una libertad mucho más profunda: la libertad de la paz interior.

El futuro es el pasado, proyectado, y el pasado se convierte en nuestro futuro si no podemos estar presentes con él, ayudarlo a pasar en nuestra presencia, acogerlo y digerirlo, y caminar amorosamente con él hacia nuestro futuro presente, nuestro futuro presente, con el corazón abierto, momento a momento, humildes, preparados.
El pasado es ahora.
El futuro es ahora.
El presente trasciende las palabras.

Bienvenidos.

domingo, 5 de abril de 2026

A PATERNIDAD ES UN CAMINO ESPIRITUAL. - Jeff Foster

Si la vida te bendice con el regalo de la paternidad, si el Universo pone a uno de estos pequeños seres humanos en tus brazos y bajo tu cuidado, algo dentro de ti nunca volverá a ser igual.

La paternidad te hace humilde. Te sacude profundamente de la manera más maravillosa. Abre las cámaras de tu corazón que no sabías que estaban selladas. Te despierta a las aterradoras, sobrecogedoras y desgarradoramente hermosas profundidades del amor.

Es un camino espiritual como ningún otro.

Tu hijo reflejará cada parte de ti que has intentado superar. Cada vieja herida, cada dolor enterrado, cada destello de ira desatendida, cada capítulo inacabado surgirá como niebla de las profundidades. En su mirada, podrás ver tu propia inocencia y, quizás, por primera vez, los lugares donde te has estado escondiendo de la vida.
Un hijo no es alguien a quien simplemente "crías". También se convierte en tu espejo, tu maestro, tu gurú silencioso. Despiertan las partes no sanadas de ti, no para castigarte, sino para invitarte a casa.

Aprenderás a enfrentar tus miedos más profundos. Las adicciones que has logrado negar y evitar ver hasta ahora. Las formas en que has abandonado tu propia responsabilidad.
Aprenderás a permanecer en una presencia profunda, porque te llaman allí, momento a momento, cada día. No hay escapatoria.
Y en este crisol de amor descubrirás una alegría que ningún libro, ninguna enseñanza, ningún retiro espiritual podría ofrecerte. Una alegría que nace de estar completamente presente: para ellos, para ti mismo, para la vida.

Algunos días reirás hasta que te duelan las costillas. Otros días llorarás sin saber por qué, quizás de gratitud, quizás con la repentina y dolorosa comprensión de que la infancia es fugaz e imposiblemente preciosa, y que la muerte infunde vida y la hace milagrosa.

Algunos días lamentarás todo lo que te faltaba de tus primeros años. Pero al darles y al permitir que ellos te den, quizá descubras que finalmente te estás dando a ti mismo.
Si tienes la bendición de recorrer este camino de la paternidad, entrégate por completo.

Por favor. Ama a tus hijos. Con locura. Abrázalos con fuerza pero con ternura. Satisface sus necesidades con toda la presencia que puedas reunir cada día.

Haz que se sientan tan seguros, tan profundamente amados y seguros, que la valentía florezca en ellos como esos brotes milagrosos en primavera.

Y al guiar a tus hijos en este mundo y a través de él, quizá llegues a ver que ellos te han estado guiando todo el tiempo, incluso antes de que nacieras.

viernes, 3 de abril de 2026

Prevención y tratamiento de las hemorroides

La mitad de la población, afectada

La mitad de la población sufrirá hemorroides en algún momento de su vida, normalmente entre los 20 y los 50 años. No es un problema exclusivo de personas de edad avanzada o que sufren estreñimiento; le puede pasar a cualquiera, incluidas las personas sanas que pasan mucho tiempo sentadas.

Las hemorroides, tanto internas como externas, son dilataciones e inflamaciones de las venas del recto y del ano.

La diferencia principal reside en el dolor. Las hemorroides internas no duelen porque las venas hinchadas se encuentran en la parte alta del recto, que no tiene nervios. Puede que no se experimente ningún síntoma, sino que lo normal es detectar que las heces aparecen manchadas de sangre. Verá restos de sangre en el papel o en la taza. Si la mancha es de color rojo indica que el sangrado se ha producido en la parte inferior del tracto gastrointestinal. Si se produce más arriba o en el estómago, la sangre se va coagulando durante la digestión y presenta un tono más oscuro.

Otra señal que identifica las hemorroides internas es que las deposiciones son líquidas y dan la impresión de no tener fin.

Las hemorroides externas pueden llegar a doler muchísimo. Algunas personas no pueden ni caminar. Si no se tratan correctamente, podrían trombosarse, es decir, aparecerían coágulos en su interior, obstruyéndolas.

Un estilo de vida equivocado

La frecuencia con la que aparecen las hemorroides en los países industrializados no es casual, dada la dieta y forma de vida de la mayoría de la población. En el resto de países no ocurre tan a menudo.

Las hemorroides se originan por una presión demasiado fuerte sobre venas varicosas debilitadas. Esa presión se produce por problemas digestivos provocados a su vez por una alimentación pobre en fibra, sedentarismo (en concreto, el trabajo de oficina) y obesidad. También las sufren con frecuencia las embarazadas, aunque en muchas ocasiones desaparecen después del parto.

Los hábitos que se tienen al ir al baño pueden agravar la situación, provocando irritaciones, sangrados y picores:

  • Es importante no “empujar”. El movimiento natural del intestino debe encargarse de expulsar las heces cuando sea el momento, sin forzarlo; no obstante, se puede ejercer una ligera presión con el vientre, pero nunca más de quince segundos seguidos.
  • Por eso también es importante no esperar cuando se tengan ganas de ir al servicio. Hay que respetar el ritmo natural de la digestión.
  • No permanezca sentado en la taza más de cinco minutos. En esa posición se aumenta la presión sobre el recto, que no es precisamente lo más adecuado si ya tiene las venas a punto de inflamarse y estallar. Si hiciera falta, levántese y haga tiempo hasta que le vuelvan las ganas.
  • No hay que limpiarse demasiado fuerte con el papel higiénico; no obstante, es obligatorio cuidar la higiene para evitar inflamaciones e infecciones. El uso de agua para asearse, como hacen en los países árabes, explica en parte que se den menos casos de hemorroides.
  • Sentarse en la taza no favorece la expulsión tanto como ponerse en cuclillas, y por eso se necesita “empujar” mucho más. Un estudio publicado en los años ochenta demostraba que en 18 de cada 20 casos hacer las necesidades en cuclillas había acabado con las hemorroides. No estoy diciendo que tengamos que sustituir los retretes por un agujero en el suelo, pero sí que es igual de importante tanto tener un sistema digestivo sano como la posición en la que vamos al baño.

Atención a los sangrados

En caso de que sufra sangrados relacionados con las hemorroides, consulte con su médico, sobre todo si es la primera vez que le ocurre.

Estos sangrados pueden tener un origen más grave (como, por ejemplo, un cáncer colorrectal, una forma frecuente de cáncer).

Recuerde que la vitamina D es una de las mejores armas para disminuir el riesgo de padecer cáncer de colon. Es necesario tomar el sol y consumir suficiente pescado (tres raciones a la semana).

Prevenir las hemorroides

La principal causa de las hemorroides es el estreñimiento, que generalmente se origina por una dieta deficiente, falta de ejercicio físico, estrés y escasa ingesta de líquidos.

También puede originarse por el abuso de laxantes químicos, el síndrome del colon irritable y el hipotiroidismo.

Para prevenir el estreñimiento, haga lo siguiente:

  • Ingiera alimentos ricos en fibra. Atención: la fibra alimentaria no tiene nada que ver con lo que llamamos “fibra” en el lenguaje coloquial. Que un alimento sea húmedo, fácil de tragar, o incluso líquido, no significa que no contenga fibra. Hay vida más allá del “All Bran”. Por ejemplo, el zumo de pera tiene mucha fibra. Las semillas de lino, que se deben pasar por el molinillo de café antes de su consumo para evitar que se digieran enteras, son también una buena fuente de fibra. Por último, existen unas semillas originarias de la India que son el laxante natural por excelencia: el psyllium (popularmente conocido como zaragatona). Ya las utilizaban los médicos del Antiguo Egipto mil años antes de Cristo, y siguen siendo igual de eficaces a día de hoy. Si no está acostumbrado a consumir mucha fibra, comience a tomarlas al principio poco a poco.
  • Para tonificar las venas, tome flavonoides. Son los pigmentos vegetales que dan color a la fruta. Se encuentran especialmente en las naranjas, pero también en el vino tinto. También parece ser que las personas que utilizan aceite de coco virgen en su alimentación tienen unas venas más sanas y rara vez sufren hemorroides.
  • Beba agua rica en minerales. El color de la orina, que debe ser amarillo claro, nos indica si estamos bien hidratados. Si usted toma multivitaminas, no se asuste si la orina tiene un color amarillo chillón como resultado de la vitamina B2. Las aguas ricas en calcio también actúan favorablemente contra el estreñimiento.
  • Consuma probióticos de alta calidad. Una buena flora intestinal no sólo favorece una correcta digestión, sino que también es condición esencial para gozar de una salud de hierro.
  • Por último, trate de controlar sus niveles de estrés. Si puede, elimine de su vida las fuentes innecesarias de ansiedad. Una vida más relajada y un mejor control de las emociones contribuirán de forma quizá decisiva a eliminar los problemas gastrointestinales (y, por extensión, las hemorroides).

Remedios naturales contra las hemorroides

Sin lugar a dudas, la primera planta que se debe utilizar es la hamamelis. Los indios americanos la utilizaban ya antes de la llegada de Cristóbal Colón. La Comisión E de Alemania (sobre plantas medicinales), la Cooperativa Científica Europea sobre Fitoterapia (ESCOP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconocen el uso de la hamamelis para curar las varices y las hemorroides. Sus hojas y corteza contienen entre el 8 y el 12% de los taninos con efectos astringentes (es decir, que cierra los poros y contrae la piel), antiinflamatorios y hemostáticos de toda la planta.

Para fortalecer las venas, el rusco (Ruscus aculeatus), también conocido como acebo menor o arrayán salvaje, es la planta de elección. También se le conoce como “la planta de las piernas ligeras” porque constituye un excelente alivio para la pesadez de piernas. Contiene un glucósido esteroide, la ruscogenina, utilizada en las pomadas para las hemorroides o las bolsas de los ojos. En efecto, su raíz, o más exactamente su rizoma, tiene virtudes diuréticas y vasoconstrictoras, lo que significa que contrae las venas.

La ruscogenina se utiliza habitualmente junto con la quercetina. Es un flavonoide con efectos antiinflamatorios que a menudo se asocia con la vitamina C, y a ella le deben sus propiedades medicinales tanto el ginkgo como la hierba de san juan. Hay que tomar de 200 a 400 mg tres veces al día.

El castaño de indias (Aesculus hippocastanum) contiene también taninos catéquicos, flavonoides, derivados purínicos y saponósidos triterpénicos. Éstos últimos constituyen la aescina, conocida por sus propiedades antihemorroidales. Se utiliza mucho en homeopatía.

En caso de emergencia, si no tiene cerca ninguna herboristería, puede utilizar cubitos de hielo. Huelga decir que sólo sirven para tratar las hemorroides externas. No aplique el cubito directamente sobre la piel, sino envuelto en una tela para evitar posibles quemaduras por el frío.

También puede aplicarse crema de aloe vera sobre la zona dolorida.

El tratamiento quirúrgico queda reservado para los casos más graves y como último recurso, si no se encuentra ninguna otra solución.

¡A su salud!


Juan-M. Dupuis

miércoles, 1 de abril de 2026

¡Seis plantas de interior que curan!

Aunque probablemente no nos demos cuenta mientras vivimos nuestras vidas diarias, las toxinas del interior de casa pueden tener un impacto drástico en nuestra salud, llevando potencialmente al asma, alergias, inflamación y hasta cáncer.

Lo bueno es que hay maneras naturales en las que podemos traer los beneficios de fuera hacia adentro, en una forma efectiva. Pruebe con estas increíbles plantas de hogar para mejorar la salud dentro de su casa.

Jazmín: Ayuda a Promover la Calidad del Sueño

El jazmín viene de los arbustos y vides en la familia del olivo que comúnmente se encuentra en los exteriores, pero puede vivir dentro de casa también. Emite olores que han demostrado mejorar el sueño, así como aumentar nuestros niveles de alerta.

Lavanda: Reduce la Ansiedad y Estrés

La lavanda es del género de 39 especies conocidas de plantas que florecen en la familia de la menta y son comúnmente usadas para aceite esencial. No sólo huele maravillosamente, sino que también puede reducir la ansiedad y el estrés, alentar el ritmo cardiaco, mejorar el sueño y calmar a bebés que no pueden descansar.

Romero: Mejora la Memoria

El romero es también un miembro de la familia de la menta. Una hierba perenne, nativa de la región del mediterráneo. Se ha probado que es efectiva para aumentar la memoria, así como la calidad del aire en el cuarto en general.

Aloe Vera: Mejora la Calidad del Aire en General

El Aloe Vera es una especie de planta suculenta que se ha usado de forma común en la medicina herbal desde el principio del primer siglo d.C. La NASA utiliza a estas plantas por su habilidad superior de aumentar la calidad del aire en general con oxígeno fresco.

Hiedra Inglesa: Reduce Nivel de Moho

La hiedra inglesa es una especie de planta que florece nativa de Europa y el Oeste de Asia. Se ha probado que esta planta reduce el moho aéreo un 94%, lo cual puede tener un beneficio significativo para aquellos que sufren de alergias o irritación de pulmón.

Lengua de Suegra: Previene los Dolores de Cabeza

La lengua de suegra es una especie de planta que florece en la familia Asparagaceae nativa del Oeste de África. Se ha probado que es extremadamente efectiva al tratar dolores de cabeza, irritación del ojo y problemas respiratorios. También puede ayudar a aumentar sus niveles de energía en general. 

Fuente: mercola.com


domingo, 29 de marzo de 2026

¿Sabías qué los edificios también tienen karma? (2)

Es preciso limpiar el KARMA cuando:

1-El edificio se encuentra sobre un antiguo cementerio.

2-Cuando el edificio se encuentra sobre un terreno donde tuvieron lugar ejecuciones, matanzas u otras muertes; campos de batalla, lugares donde se realizaron masacres o campos de concentración

3-Si hubo alguna vez mataderos o carnicerías, funerarias, cárceles, hospitales, clínicas, sanatorios.

4-Cuando en el edificio se asesinó a alguna persona.

5-Cuando el edificio fue desalojado por quiebra o por cierre de la empresa.

Arq.  Cristina Laborde

Parte II

¿Cómo sanar un espacio energéticamente contaminado?

Cuando hablamos de limpiar o sanar energías en un espacio se deben investigar con antelación varios aspectos:

- ¿Cómo estamos o están los integrantes de la familia interiormente?
- ¿Quién ha ingresado al hogar recientemente?
- ¿Qué eventos han sucedido en los últimos tiempos?
- ¿Qué objetos han ingresado últimamente en nuestra casa?
- ¿Ha habido algún cambio en el entorno de nuestro hábitat? (construcciones nuevas, remodelaciones, nuevos negocios, nuevos vecinos, colocación de antenas de alta frecuencia, etc.)?

Algunas causas que pueden explicar las alteraciones en un lugar son:

Energía de las formas: Toda forma genera y encauza energías cosmotrónicas, telúricas y psicotrónicas. Las formas regulares generan energía positiva.

Saturación de electricidad: instalaciones y cableados mal realizados que generan nerviosismo e intranquilidad.

Fallas geológicas: liberan radiación gamma.

Los sótanos: generan ondas expansivas y energías frías que se expanden hacia arriba.

Radiación terrestre: Red Hartmann y Curry que generan problemas con su radiación.

Estatuas y formas: Adornos regalados o comprados que emiten energías de acuerdo a sus formas y a lo que representan.

Contagio energético: entre los integrantes de la familia.

Energía residuales: de gente que partió y de los objetos que les pertenecían.

Impregnación de paredes: adherencias de energía a través del tiempo en paredes, alfombras, objetos y muebles.

Aire ionizado: por tubos fluorescentes, tormentas, vientos, equipos electrónicos, etc.

Colores: Cada color emite una radiación particular y éstas pueden ser benéficas o perniciosas. Luego de investigar lo anterior haremos mención a cuatro aspectos fundamentales para limpiar las energías en un espacio:

-La depuración y transmutación de la energía negativa de la propia casa.

-La disolución y transmutación de la energía discordante de todos los miembros de la casa.

-La protección energética frente a personas y/o situaciones que ingresen al hogar y de corresponder, la transmutación de estas energías que pudieran estar afectando a sus ocupantes.

-Un estudio radiestésico profundo de las posibles radiaciones naturales y artificiales que pueden estar perturbando, y de ser necesario la consulta con especialistas, sin descartar el uso de aparatos de última generación.

-Cuando se habla de limpiar bajas vibraciones o alteraciones energéticas, nos estaremos enfrentando a causas invisibles sobre las cuales quizás, no sepamos descifrar sus orígenes ya que lo que estamos viendo, son sólo las consecuencias. Aunque no sepamos bien las causas, lo que sí sabemos es que, trabajando en la transmutación de la energía, los síntomas y consecuencias irán disolviéndose.

-Puede también que sepamos identificar las causas y nuestro trabajo resultará más fácil de realizar. 

¿Qué hacer luego de tener la certeza de que algo está pasando? 

-Si manejas radiestesia, usa varillas y péndulo para medir la negatividad y las radiaciones en la casa.
-Ordena y limpia, y sobre todo ten mucho cuidado con los abarrotamientos en esquinas de la casa y lugares poco accesibles.
-Tira las cosas inservibles y las que no se usan.
-Mueve los muebles. Con esto movemos energía y le damos movimiento a nuestra existencia.
-En lo posible pinta una vez al año para desimpregnar los ambientes y sacar adherencias, limpiando las paredes con amoníaco y agua antes de comenzar.
-Según sea el caso y la creencia, puedes acudir a la oración y a los decretos positivos.
-Realiza sahumerios de limpieza con hierbas como lavanda, mirra, benjuí, tomillo, sándalo, incienso, y muchas otras que sobre todo tienen un efecto antiséptico y desinfectante.
-Abusa de la ventilación y de la luz solar.
-Desbloquea las energías atascadas usando la música, el sonido de cuencos y carrillones, etc.
-Realiza una limpieza de bloqueos e interferencias mediante el uso de técnicas como: Reiki, Terapia de Respuesta Espiritual, invocaciones de transmutación, etc., que mueven energías, las transmutan y disuelven.
-Coloca elementos que absorban energía perniciosa como ciertas plantas, gemas para transmutación de energía, aceites aromáticos, emisores de ondas Schumman, simbología de protección, mantras, etc. 

Sin duda, no todas las personas que habitan un lugar se contaminarán. Las personas que seguramente tendrán problemas serán aquellas que tengan bajas sus defensas (desarmonizadas, depresivas, angustiadas, etc.). Por esto, antes de encarar una limpieza profunda de nuestra casa, debemos investigar muy bien cómo estamos nosotros y nuestro entorno y trabajar ambas cosas en forma simultánea. 

Arq.  Adriana Larco, Fuente: mantra.com.ar