martes, 17 de marzo de 2026

El arte de la Respiración Rítmica. (1)

Primera Lección

Cuando llegamos a la realización de que respirar significa vivir, y de que si respiramos de la forma correcta podemos corregir cualquier situación dentro de nuestro cuerpo físico, el chelo sabio aplicará la instrucción dada aquí. Este cuerpo físico es el Templo del Dios Vivo, y al aprender a respirar de forma pareja y a dirigir el aliento, podemos elevar la acción vibratoria del cuerpo. Al hacer esto, avivamos cada célula, aclarando el efluvio que hemos permitido que se forme. La mayor parte de la humanidad se ha puesto tan pesada con ese efluvio autocreada, que se siente perezosa y cansada la mayor parte del tiempo. El Amado Mahá Chohán tiene muchos deseos que su cuerpo estudiantil se concientice sobre la importancia de la respiración correcta. Por ende, de tiempo en tiempo incluiremos un ejercicio importante, el cual sabemos mejora los cuerpos físicos, etérico, mental y emocional de todo aquel que se tome el tiempo para practicarlos.

No se desanimen si al principio no pueden controlar estas respiraciones, Insistan, ya que la practica hace la perfección, y el resultado de la perseverancia cuando caiga en cuenta de que se siente su cuerpo físico más liviano, que su pensamiento está más libre y menos obstaculizado. Experimentarán una visión más alegre y estarán más calmados emocionalmente, más serenos al enfrentarse a situaciones que se presentan diariamente en la vida de todos.

Es una buena idea separar un momento especial del día para estos ejercicios. Deben hacerse por lo menos dos veces al día.

Lo que es importante hacer antes de comenzar ningún ejercicio de respiración es vaciar los pulmones de aire. Pongan la boca en forma de “U” y exhalen con fuerza.

Párense erectos con los pies juntos, brazos relajados a los lados del cuerpo. Al comenzar a respirar, pongan los brazos en tensión y lentamente inhalen contando hasta cinco y elevando los brazos suavemente sobre la cabeza. A medida que inhalan, empujan el diafragma hacia fuera. Mantengan la respiración, contando hasta cinco y visualicen una Gran Luz Blanca que se vierte hacia abajo desde su Presencia de Dios. Luego suavemente exhalen contando hasta cinco a medida que van bajando los brazos a los lados. Descansen, contando hasta cinco. Repitan esta respiración siete veces. Relájense, diciendo entonces el siguiente decreto con sentimiento.

TE DOY LAS GRACIAS, PADRE, POR MI VIDA, POR MI CUERPO FÍSICO, EL INSTRUMENTO MAS MARAVILLOSO EN EL UNIVERSO. AHORA YO COMANDO QUE CADA CELULA, ATOMO, GLANDULA, MUSCULO, ORGANO Y FUNCION DE MI CUERPO ACEPTE LA FLAMEANTE LUZ DESDE MI PRESENCIA DE DIOS QUE SANA, ELEVA E INTEGRA ESTE TEMPLO DEL DIOS VIVO, Y TE DOY LAS GRACIAS POR MI CUERPO PURO Y BIEN BALANCEADO.

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