sábado, 28 de junio de 2025

Tu relación de pareja según el padre que tienes

La figura paterna es mucho más definitoria en nuestra vida de lo que imaginamos. Cómo influye la figura del padre en las mujeres es un tema que, definitivamente, sigue siendo motivo de análisis. Y es que hay quienes la desestiman, mientras otros le dan una importancia gravitante en lo que será el futuro de una hija, incluso, en sus relaciones de pareja.


¿Pero qué tan cierto es?

Estudios lo ratifican; el vínculo de una mujer con su padre es determinante en su autoestima, y en las elecciones del tipo de hombre que escoge como pareja. “En eso hay coincidencia en las distintas líneas psicológicas. En mi experiencia, en lo que tiene más influencia es la elección de pareja y en la autoestima. Un padre ideal, es decir, presente, cariñoso, apoyador, capaz laboralmente, querido y respetado por su esposa, generalmente se traduce en un regalo de autoestima y buena elección de pareja para sus hijas. En la realidad, eso sí, un padre perfecto es aquel que la mayor parte del tiempo es un buen padre; con defectos por supuesto, que se equivoca también, pero nunca llega a extremos. En general es una persona sicológicamente sana, y agradecido con su vida lo suficiente. Por el contrario, un padre ausente, castigador, con problemas sicológicos graves, excesivamente débil, inmaduro, entre otros, afectará en forma negativa a sus hijas y les dejará la difícil tarea de superar esa marca”, explica la sicóloga María Luisa Gumucio.

Sin ir más lejos, Edmundo Campusano, sicólogo y docente, detalla que la figura paterna dice relación con aspectos como la autoridad, la guía, el deber y la fortaleza. “Como también, de algún modo, se relaciona con la construcción de la identidad de la mujer en lo referido a validarse y saber respetarse a si misma. En general es la figura del padre la que imprime ese aspecto en la formación personal”, explica.

El experto agrega que el padre es el representante más cercano que tiene del sexo “opuesto”, aquel en el que ve aquellas características de los hombres y con quienes podrá vincularse en el futuro. Esta figura y esta relación le permiten ver la masculinidad, no sólo cuando fue criada, sino también en el presente.

El padre es el representante de la sociedad, el que transmite “el deber ser”, la norma, aquellas cosas que, si bien son difíciles de asimilar en etapas tempranas del desarrollo, no por ello son menos importantes para una buena adaptación a la vida futura. Por este motivo, si éste lleva a cabo esta tarea de forma autoritaria, la mujer tendrá más dificultades en la adaptación a ellas y, por el contrario, si es contenedor, un guía, pero con afecto, este aprendizaje será más fácil y de mayor adaptabilidad en el futuro.

¿CÓMO ES TU PADRE?


Padre ausente

Edmundo Campusano señala que las mujeres que tienen padre ausente pueden desarrollar falta de confianza personal, sentir que no se está apoyada en la vida y que no cuentan con la protección necesaria para seguir adelante.

A veces, también, pueden generar la sensación de no tener una estructura familiar “tipo” (aun cuando estén separados puede estar o no la figura paterna), de no ser parte de ese grupo de contención emocional primario. Esto puede repercutir en la vida emocional y, en consecuencia, no confiar en sus decisiones y estar siempre dudando de sí misma en diversos ámbitos.

De acuerdo a María Luisa Godoy, hay 2 efectos que pueden verse en una hija de padre ausente con respecto a la elección de pareja:

1) Profundas heridas en el amor y la autoestima, que la lleva a elegir parejas que aportan poco. No sentirse “merecedora” del amor, convencida de ser incapaz de tener una pareja que valga la pena; muy insegura; fea; celosa; poco interesante, por lo que no busca o rechaza inconscientemente parejas valiosas, y a cambio acepta hombres que tienen poco para ofrecer pero que generalmente son cariñosos, con los que llena el vacío.

2) Autosuficiencia. Ya que no tuvo un padre que la protegiera aprendió a cubrir ella sus necesidades; “no necesito a nadie” es su lema, detrás de lo cual está el dolor de “no tuve a quien necesité”, lo que puede llevarla a no armar pareja o bien a elegir un hombre que no le importe, que sólo sea funcional a sus necesidades. Es decir, puede ser una mujer que no se arriesga, no se entrega al amor y huye de las relaciones realmente significativas.

Padre excesivamente sobreprotector

Campusano señala que es probable que un padre así anule, de algún modo, el proceso de madurez emocional, la capacidad de crecimiento y de poder desarrollarse y arreglárselas por sí misma. Puede contribuir a crecer, pero emocionalmente será frágil e inestable. La sobreprotección, en el fondo, crea en ella una especie de incapacidad vital. Esto es complejo, ya que está muy ligado a la sensación de ser siempre una niña, que no se la puede sola, lo que tiene efectos en la vida social, de pareja y laboral. A esto María Luisa Gumucio agrega escenarios o consecuencias posibles.

1) Puede mantenerse como una niña mimada que buscará una pareja que se haga totalmente cargo de ella, con tendencia a deprimirse o entrar en pánico frente a las dificultades de la vida.

2) Rebeldía, que se ponga en peligro –ya que no aprendió a cuidarse por ella misma– y elija desafiantemente parejas muy inapropiadas y contrarias a los deseos de sus padres.

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Padre castigador

A juicio de Edmundo Campusano, el castigo bien utilizado sí es una herramienta en la formación. Pero si es sólo castigo, sin compresión, o cuando es recurrentemente castigador, la figura de poder y autoridad del padre genera daños importantes en el desarrollo sicológico, ya que se crece asustada, con la sensación de falla personal, de ser un “error”; en estos casos, la imagen personal queda construida sobre la idea de no ser válida, de no cumplir “con lo que se debe”, de estar constantemente en “un error”. A eso debemos agregar que el castigo viene precisamente de la figura que debería darle el soporte necesario para sentirse apoyada, que “nada malo va a pasarle si se equivoca”.

De esta manera, detalla, al crecer puede haber una constante sensación de miedo, de esconderse en los diversos espacios de la vida, buscar estar siempre detrás o querer pasar inadvertida y no atreverse a ser visible.

Para María Luisa Gumucio, esta crianza también tiene 2 efectos:

1) Baja autoestima y tendencia masoquista, que lleva a repetir el modelo y aceptar hombres abusivos y maltratadores, muchas veces guardando las apariencias y manteniendo en secreto su situación.

2) “Nadie más me va a maltratar”, la mujer se endurece y no tiene pareja, o bien ella se vuelve maltratadora con el sexo opuesto o elije un hombre muy débil, muy femenino, que no signifique ningún riesgo, pero que tampoco le importa realmente. Es decir, cierra su corazón.

Padre inmaduro

“Depende del tipo de inmadurez, en qué se haya traducido; si es un padre inconstante pero cariñoso cuando aparece, es menos marcador que los casos anteriores, porque el cariño está. Es posible que la hija –al crecer– acepte a este padre incumplidor, niño, pero que la quiere; puede generar rabia, una actitud maternal con el padre que también la lleve a actitudes maternales con las parejas. Le puede costar dejarse cuidar y proteger, porque no tiene la experiencia. También puede generar angustia fácil, ya que se incorporó la experiencia de la incertidumbre y falta de constancia en el amor, lo que puede generalizarse a lo bueno de la vida; es decir, que cuando las cosas van bien la mujer tema que ‘algo malo va a pasar’”, señala Gumucio.

Desde la perspectiva de Campusano, “lo que más se ve en estos casos es que muchas mujeres asumen un rol de cuidadores de estos padres y, de algún modo, parecieran más ‘maduras’ de la edad que tienen.
Lo complejo es que se adelanta la adultez y se tienen que asumir roles que no son propias de su edad y para los cuales tampoco están capacitadas. Hay un costo emocional, y lo peor es que siente que tiene que cuidar a su padre para siempre; algunas incluso sacrifican sus propios deseos y proyectos vitales en pro de mantener y cuidar a este padre inmaduro”.

Evidentemente, también existe el equilibrio. “Un padre ideal, es decir, presente, cariñoso, apoyador, capaz laboralmente, querido y respetado por su esposa, generalmente se traduce en un regalo de autoestima y buena elección de pareja para sus hijas. En la realidad, un padre perfecto es aquel que la mayor parte del tiempo es un buen papá; tiene defectos, por supuesto, se equivoca también, pero nunca llega a extremos”, dice María Luisa.

Este tipo de relación sana trae consecuencias positivas. “Estas mujeres tienen un equilibro interesante de aspectos masculinos y femeninos; pueden ser tan autosuficientes y capaces de competir como de manejar sus afectos y ser sensibles y expresivas. En general pueden vivir su vida afectiva sin alteraciones, y lograr una relación plena, afectiva y sexualmente hablando, al igual que en los diversos espacios laborales, sociales, etcétera”.

Es importante señalar que si bien es fundamental ambas figuras en las vidas de las mujeres (padre y madre), el que una no esté no necesariamente se traducirá en complicaciones en el desarrollo y en la vida adulta. “Muchas veces esas características de figura paterna son reemplazadas por otra persona, como abuelos, tíos, amigos; incluso muchas madres cumplen ambos roles y colaboran en hacer presente aquellos aspectos necesarios para el bienestar del proceso de crecimiento”, asegura Edmundo Campusano.

Por último, hay que señalar que aun cuando no se haya tenido la figura paterna del modo más sano, siempre se puede reparar, siempre se puede tomar conciencia de aquellos aspectos que dificultan la vida y que se relacionan con la figura paterna, y sanarlos.

Todo depende

María Luisa Gumucio señala que las consecuencias o efectos del tipo de padre que se tuvo varían de una mujer a otra, no hay un patrón de conducta. ¿Por qué? Diferentes motivos:

1) Las características propias de la hija. Las personas más resilientes, es decir, con más capacidad de superar las dificultades y fortalecerse a raíz de ellas, puede que lo superen, logren muy buena autoestima y elijan una buena pareja. En cambio, habrá otras que necesitarán de un trabajo personal para lograr sanar las heridas y tener una vida plena.

2) El otro factor clave es el entorno, sus factores de riesgo y protección, cómo es la mamá, el colegio en que se desenvuelve, sus abuelos, tíos, primos, su barrio, su salud e incluso su belleza física, así como sus propias circunstancias de vida de niña.

Por Carla Ingus M. - Barcelonaalternativa.es

jueves, 26 de junio de 2025

Elige tus palabras porque cambian tu energía

Y a en épocas muy remotas el ser humano ha usado mantras, rezos, hechizos o cantos con una intención clara: lograr lo que deseaban. La palabra era usada como un método para traer al plano material lo que estaba solo en la dimensión de las ideas.

Antes eran los místicos o religiosos los que le daban importancia hoy se suman los neurocientíficos y otros profesionales de corte más racional. Entre ellos el neurocientífico alemán Manfred Spitzer que realizó un experimento para comprobar los efectos de las palabras. Utilizó un texto en el que aparecía repetidamente la palabra «Viejo». Después de leerlo incluso los más jóvenes andaban más despacio durante un tiempo. En cambio, al hacer la misma prueba con la palabra «Deporte» aceleraban el paso y con «Biblioteca» su tono de voz bajaba.

Lo diga quien lo diga el resultado es idéntico: las palabras nos afectan profundamente. Las que escuchamos y las que decimos.

Otras investigaciones han comprobado que el cerebro reacciona mucho más a las palabras negativas que a las positivas. ¿Por qué? Porque las primeras suponen un peligro.

La prioridad de nuestro cerebro desde el principio de los tiempos es que nosotros sobrevivamos. Ni que tengamos amigos ni que seamos amables ni que no dañemos a nuestra pareja con lo que decimos. Sobrevivir es su misión principal. El tema es que nosotros ya no queremos solo sobrevivir deseamos vivir. ¡Ahora hay que contarle eso a nuestro cerebro!

Llevar al consciente mecanismo arcaico inconsciente no es algo que ocurra de un día para otro. Primero hemos de desearlo luego tener la firme intención de hacerlo, pasar a la práctica ocasional y a fuerza de repetición, convertirlo en una rutina. Mientras no lo hagamos cada vez que tengamos estrés en nuestra cabecita saltará la alarma que inhibirá nuestra capacidad para ser empáticos nos pondrá a la defensiva y hará que digamos lo que no deseamos decir.

Esto tiene efectos muy concretos a nivel físico ya que las palabras son vibraciones y nuestras células reaccionan a ellas. Si escuchamos algo que nos provoca ira notamos que nuestra respiración se agita incrementa la frecuencia cardiaca y sentimos el impulso de avanzar hacia el objeto que la causa. Estos son solo algunos de los efectos que además harán que lo que digamos tampoco sea muy amoroso. Es interesante que ya haya cardiólogos defendiendo que ser más comprensivos compasivos y expresivos mejora la salud del corazón.

La mayoría de la gente no siente ira a diario lo que sí es habitual es el estrés. Tanto que hay quienes ni saben que lo tienen. Consiste en una respuesta múltiple del organismo ante algo que considera amenazador. Esto puede ser el jefe la suegra o el presidente de la comunidad. Ninguno de ellos es probable que sea un peligro para la vida de nadie sin embargo el cuerpo lo interpreta de esta manera. Por eso dirige la sangre a piernas o brazos para que si es necesario podamos huir y la retira de las zonas que nos ayudan a pensar con claridad o conectar con nuestros sentimientos. También se generan radicales libres y baja el sistema inmune. Naturalmente aquí tampoco podemos tener una comunicación equilibrada.

Por el contrario, al sentirnos felices baja el nivel de estrés y entramos en un ciclo positivo en el que cada vez estamos mejor. Las palabras que digamos en estos momentos sin duda nada tendrán que ver con las que diríamos sintiendo ira o ansiedad como veíamos antes. De hecho, al hablar con otras personas si esa interacción es satisfactoria liberaremos hormonas como la oxitocina y la beta endorfina en nuestro cuerpo. Ambas muy beneficiosas.

Es interesante saber que el cuerpo no solo relaciona a lo que sentimos también lo hace a lo que fingimos sentir. Esto quiere decir que si estoy muy muy enfadada y sonrío mi cerebro verá que hay dos energías cada una tirando para un sitio y disminuirá las señales de la ira hasta hacerlas desaparecer.

Antes de a nuestro físico las palabras nos afectan a nivel emocional y energético. Por tanto, una sola palabra genera un impacto energético según la carga emocional que tenga para nosotros y eso implica una respuesta física. ¿A qué velocidad nos afectan las palabras? Al instante. Es algo que podemos comprobar escuchando a nuestro cuerpo. Hay términos que nos hacen saltar que nos provocan un impacto en la boca del estómago o un encogimiento en el corazón. Todo depende de nuestra experiencia personal. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en la película «Regreso al futuro». Al protagonista Marty McFly solo había que llamarle «gallina» para conseguir provocarle y que saltara.

Cada uno tenemos nuestras palabras «sensibles» particulares y otras que son compartidas por la mayoría. Para comprobar exactamente cómo nos afectan energéticamente este año he estado experimentando con ciertos términos y con el bioelectrógrafo. El bioelectrógrafo es un tipo de cámara Kirlian que imprime la bioenergía de la persona. Lo que he hecho ha sido hacer una foto antes de decir nada y otra inmediatamente después de decir una palabra. La persona no sabía qué palabra iba a decir así que no estaba preparada para reaccionar de ninguna manera concreta. Algunas de las que he utilizado son generales y otras a sabiendas de que justo esas palabras iban a generar una reacción.

En la primera imagen que adjunto la palabra testada es «Diabetes». La persona a la que se lo digo es diabética desde hace años y está enfadada porque lleva mucho buscando una solución y no la encuentra. El conflicto se puede ver al comparar ambas fotografías en la zona externa la areola vital de la primera tiene ligeras fugas mientras en la segunda toda la energía cambia para ponerse casi como erizada llena de pinchos. Eso indica el conflicto activo.

La segunda palabra es «Médico» y la reacción es muy parecida a la anterior vemos como la energía de la areola (zona azul y roja) igualmente cambia. Esta persona tiene revisiones anuales y relaciona «Médico» con esas pruebas que ya le tienen muy cansada.

Por último, uso «Pareja» sabiendo que hay sentimientos encontrados al respecto. En este caso vemos que la areola no cambia indicando conflicto lo que ocurre es que de la parte inferior de la bioelectrografía se ve como sale un círculo de energía que antes no estaba. Eso es cuando es un conflicto severo ya que toma entidad propia.
Entre las primeras y las segundas no hay más de 2 minutos de diferencia. Con lo que comprobamos cómo la energía cambia de forma instantánea.
Creo que no somos conscientes de la importancia de lo que decimos y cómo lo decimos. Las parejas no hablan presuponen lo que el otro siente o piensa y actúan en consecuencia. Los padres etiquetan a sus hijos con términos como «gamberro», «estudioso», «responsable» o «guapo». Y al hacerlo no se dan cuenta de cómo les están limitando por una parte la plena expresión de su ser y por otra el cómo se ven a sí mismos. Mucho tiene que trabajar una persona para quitarse las etiquetas llenas de expectativas que le pusieron en la infancia. Así mismo los jefes «motivan» a sus empleados con amenazas y presiones mientras los médicos ofrecen diagnósticos a la manera de sentencias.

Todo ello genera un ambiente de separación entre nosotros ¿cómo vamos a ser Uno si no nos entendemos? ¿de qué manera vamos a construir un mundo mejor si no nos ponemos de acuerdo en lo básico?

Pararnos a pensar y llevar al consciente la importancia de cada palabra es del todo necesario. Mientras hacemos lo que nos han enseñado con la mejor intención y muy pobres resultados.

Para ello es bueno que aprendamos a equilibrarnos antes de hablar y saber la importancia de lo que hacemos. No porque sea algo que hacemos a diario deja de tener trascendencia. Algunas recomendaciones básicas para mejorar nuestra comunicación serían las siguientes:
-En lugar de suponer, preguntar.
-Escuchar de verdad.
-Trabajar el exceso de emoción.
-Aplazar conversaciones cuando no estamos equilibrados.
-Hablar en positivo y con intención de realmente comunicar no solo hablar.
-Aceptar que nadie es perfecto tampoco tú (al menos desde el punto de vista de la personalidad).
-Ser responsable.
-Hablar menos de lo que piensas y más de lo que sientes.
-Hablarte de forma positiva a ti mismo.
-Hablar con el corazón.
Que nuestra comunicación sea positiva, efectiva y amorosa nos afecta antes que nadie más a nosotros. Como dice Quino «No es necesario decir todo lo que se piensa; lo que si es necesario es pensar todo lo que se dice».

Manuel López Rodríguez

domingo, 22 de junio de 2025

La raíz de las adicciones

Durante los últimos años he hablado con cientos de personas de todo el mundo que se autodenominan “adictos”. Seamos claros – no sólo los “adictos” son adictos. Todos somos adictos de diferentes maneras, al trabajo, al alcohol, a la pornografía, al juego, al sexo, al poder, a tener siempre la razón, a probar nuestra valía, a revisar nuestro correo electrónico cada 5 minutos.

Incluso, podemos hacernos adictos a las enseñanzas espirituales, a la meditación, a los gurús, a los retiros, a libros, a los satsangs. Pero la raíz de toda adicción es la misma – nuestra adicción hacia nosotros mismos. Nuestra adicción a mantener y a nutrir “mi” historia. Y subyacente a esto, nuestra adicción a salir de este momento, a escapar de las molestias buscando alguna clase de liberación. Nuestra adicción hacia el momento siguiente…

Recuerdo que de pequeño regresaba de la escuela sintiéndome a veces solo, triste e incomprendido, probablemente después de haber sido intimidado por mis compañeros o después de que se burlaban de mí en el autobús de la escuela. Llegaba directamente al refrigerador o a la despensa y, cuando nadie me observaba, me devoraba cualquier bocadillo que pudiera encontrar. La comida hacía que mi tristeza se fuera, o así parecía. Por unos pocos y preciosos instantes me sentía reconfortado, satisfecho, lleno – ya no había ese vacío en mí ni me sentía incompleto. Aparentemente la comida hacía que mi “hambre” desapareciera. Había llenado el vacío. Y mi estómago…

En realidad, no quería comida, por supuesto, sino amor y aceptación. Comía para que el dolor de vivir desapareciera. Incluso a esa temprana edad, ¡comía para vivir! Pero, por supuesto, no tenía forma de articular esto en ese momento. ¡Simplemente me sentía hambriento! sólo tenía la urgencia de comer. No era realmente comida lo que yo quería – era amor, y vida. Tenía deseos de sentirme vivo. Estaba intentando y fallando al comerme la vida. Estaba tratando de comerme a mí mismo.

Ésta era un hambre cósmica, un anhelo muy profundo de ser tomado en cuenta, de ser incluido, de ser visto, de ser validado. Y si los otros no podían hacerlo, tal vez los chocolates sí. Todo eso era una expresión de una profunda hambre por la vida, hambre de recordar lo que yo era realmente – ese vasto océano de consciencia en donde las olas de pensamiento, sensaciones y sentimientos tienen absoluta libertad para surgir y desaparecer. Yo estaba ignorando mi verdadera adicción – con el deseo de recordar lo que yo era me estaba volviendo falsamente adicto a algo. Me tomó años y años darme cuenta de esto y empezar a enfrentar mi dolor en lugar de huir de él, a recordar en lugar de olvidarme de mí mismo, a descubrir que eso que realmente soy, jamás podría ser adicto a nada.

Más tarde, mis adicciones cambiaron hacia otros objetos y hacia otras personas y después, finalmente, todo este asunto se proyectó hacia mi búsqueda por la iluminación. La iluminación se convirtió en el objeto de adicción final. Vivía y respiraba enseñanzas espirituales hasta que empezaron a generar efectos secundarios. Pero no estuve satisfecho hasta que todo ese ciclo se rompió, justo en donde había comenzado.

Como individuos, todos somos adictos, en el sentido en que huimos del momento presente en cierto grado. Todos evitamos pensamientos y sentimientos, tratamos de no sentirlos, los ignoramos, nos distraemos de ellos, nos medicamos o meditamos o nos vamos de compras. Por un instante, pareciera como si la comida, el alcohol, el sexo, el gurú, la droga, la fama, tuvieran el “poder” de eliminar la tristeza, el dolor; el sentimiento de soledad, de vulnerabilidad y de aislamiento, y por último, la muerte misma.

Pareciera como si la persona, el objeto o la sustancia tuviera el poder de “arreglar” la vida. Pero, por supuesto, pronto el “efecto” desaparece, el “subidón” desaparece y luego viene una especie de bajón, una especie de culpa y todas esas olas rechazadas y no deseadas regresan, algunas con mayor intensidad, y estamos de vuelta en esa fuerte identificación.  Y después se nos antoja todo de vuelta. Posteriormente sentimos una mayor necesidad de la persona o de la sustancia. Y el ciclo continúa. ¿Qué es lo que rompe el ciclo?

RECONOCER NUESTRO MALESTAR EN LUGAR DE HUIR DE ÉL, aunque suene muy descabellado. Ahí es en donde el ciclo puede empezar a romperse. Entrar en comunión con esas olas antes rechazadas y darnos cuenta que todas ellas tienen un hogar en nosotros – la tristeza, la soledad, el miedo, la vulnerabilidad. Como el océano de la consciencia, somos lo suficientemente vastos para aceptar cada una de ellas.

Tienen permiso para llegar a nosotros, pero no pueden definirnos. Y así, enfrentar nuestros impulsos en lugar de evitarlos, encontrando una forma de estar con nosotros mismos en el ahora sin tener que movernos hacia un “futuro”. Así es como el mecanismo de la adicción puede empezar a disolverse.

Normalmente cuando surge algún impulso o urgencia, o tratamos de ignorarlo, tratamos de no sentirlo, o bien, actuamos sobre él. Solemos juzgar el impulso como malo o erróneo o incluso “enfermo”. Sin embargo, hay un punto medio – el encuentro del que yo hablo, esta profunda aceptación, este “estar con”, sin una agenda. Encarar el impulso o la urgencia hace que ésta desaparezca y se rinda sin tiempo, y además, sin daño. Sentarse con la urgencia, dejando que se queme, permitiendo que esté allí con toda su intensidad, y después observar cómo todos esos pensamiento e imágenes surgen – ya sabes, la imagen de un delicioso pastel de chocolate, de una cerveza; esa película del pensamiento en donde te ves felizmente comiendo o bebiendo, de cuando tus problemas han desaparecido, esas películas de una liberación y una salvación inminente, de amor, de paz – y permitiéndoles estar ahí también. Y estar ahí con todas las sensaciones que surgen, incluso las incómodas.

Y después también permitir la ira – con esa extraña superstición primaria de que si permitimos que la urgencia permanezca ahí terminaremos “actuando en consecuencia”, o que nos quedaremos “atascados” y nunca saldremos de ello, o que simplemente nos vencerá. Todos los juicios rondando. Sintiendo que necesitamos de inmediato “hacer algo” sobre esa urgencia. Y, después de todo esto, recordarte como ese amplio espacio abierto, el vasto océano de la vida en donde todas las olas ya han sido aceptadas. Y saber, después, que ninguna cantidad de alcohol, sexo, drogas, chocolate, palabras, imágenes o sentimientos puede generarte una profunda aceptación en este momento – porque eso es lo que tú ya eres y lo que siempre has sido. Aquello que tanto deseas, en un nivel más profundo, ya está aquí. Tú ya eres eso que buscas, como todas las enseñanzas espirituales a través de los años nos han estado recordando.

Lo único que estamos haciendo es buscarnos a nosotros mismos, en millones de formas diferentes, y el chocolate o el alcohol o los casinos nunca han tenido el “poder” de llevarnos de vuelta a casa, nunca. Nuestros gurús nunca han tenido el poder que nosotros proyectamos en ellos.

Perdemos la fe en los gurús del cigarro y del alcohol, y regresamos a nosotros, confiando profundamente en nuestra propia experiencia una vez más, en una forma en que nunca pudimos hacer cuando éramos pequeños.

La adicción se deshace desde dentro. Ya que lo que somos está naturalmente en paz, naturalmente no-adicto, naturalmente completo, sin la necesidad de gente externa u objetos que lo complementen. Es aquí donde el círculo de la adicción – que es el ciclo del ser – puede ser roto, justo donde empezó. Esta es la exploración que toda adicción e indudablemente todo sufrimiento nos invita a hacer, independientemente de que nos veamos a nosotros mismos como “adictos” o no.  

Jeff Foster

viernes, 20 de junio de 2025

Remedios ocultos en su despensa sin efectos secundarios

Uno de los problemas más graves de la medicina convencional es que los médicos tienden a NO prescribir a sus pacientes tratamientos naturales. Por falta de tiempo, de formación y también por intereses económicos, privan a sus pacientes de soluciones naturales, pese a que éstas ofrecen grandes esperanzas frente a los dolores y las enfermedades.

Por ejemplo, si usted tiene artrosis, su médico sin duda le recetará antiinflamatorios no esteroideos (aspirina, diclofenaco, ibuprofeno...). Y quizá le administren infiltraciones de cortisona.

Estos medicamentos suprimen parcialmente el dolor, pero, además de tener efectos secundarios, no resuelven el origen de la enfermedad, que no es otro que la destrucción del cartílago de las articulaciones.

Sin embargo, hoy día ya se sabe que algunos compuestos naturales podrían no sólo aliviar el dolor, sino también reactivar la producción de cartílago.

Varios estudios científicos han puesto de manifiesto que los pacientes recuperaron la flexibilidad que tenían antes gracias a productos totalmente naturales y sin efectos secundarios indeseables. Algunos pudieron retrasar o incluso evitar someterse a cirugía para implantarles una prótesis de rodilla. Son resultados de investigaciones científicas publicadas en revistas médicas internacionales, como The Lancet y The Archives of Internal Medicine. (1) (2)

Estos resultados, evidentemente, no están garantizados para todo el mundo. Si hace años que usted padece la enfermedad, en su caso quizá ya sea demasiado tarde y lamentablemente no haya una solución natural que vaya a resolverlo todo.

Pero no hay duda que, para algunas personas, la medicina natural funciona allí donde la medicina convencional ha fracasado. En un gran número de enfermedades existen vías y enfoques que no logran tener cabida en el sistema de salud oficial.

Por eso es absurdo que no se informe de esas alternativas a las personas afectadas por estas enfermedades.

He citado el ejemplo de la artrosis, pero es sólo un caso entre muchos otros.

El fin de la diabetes

Pensemos por ejemplo en la diabetes, que actualmente se sabe cómo hacer retroceder la enfermedad y reducir la ingesta de medicamentos de forma natural. En algunos casos, las personas que la padecen volvieron a recuperar su salud.

También en este caso se trata de resultados publicados en una revista científica reconocida internacionalmente: la revista médica de referencia Diabetologia, editada por la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD: European Association for the Study of Diabetes). (3)

Investigadores de la Universidad de Newcastle, en Reino Unido, realizaron un seguimiento a diabéticos con sobrepeso. Durante ocho semanas les hicieron seguir un régimen alimenticio concreto, muy restrictivo.

El resultado de estas ocho semanas de dieta ofrece a todos los diabéticos del mundo nuevas perspectivas frente a su enfermedad.

La concentración de glucosa en la sangre (glucemia), tanto en ayunas como después de comer, volvió poco a poco a un nivel normal. El páncreas, que en muchos casos había dejado de funcionar, recuperó su capacidad de producción de insulina.

En todos los participantes, todos los síntomas de la diabetes desaparecieron. Y lo más increíble es que ese cambio se produjo sin ningún medicamento químico; tan solo modificando la alimentación.

Pero eso no es todo: cuando los participantes empezaron a consumir alimentos en principio prohibidos a los diabéticos, se constató que una gran mayoría de ellos reaccionaba como si nunca hubieran estado enfermos.

Ya no tenían diabetes.

Y lo que es aún más extraordinario es que este fenómeno demostró ser duradero: tres meses después de haber vuelto a una dieta normal, el 64 % de los participantes seguían sin presentar ningún síntoma de la enfermedad.

Esto le da una idea del poder que pueden tener las soluciones naturales.

¿Y qué decir de las enfermedades cardiovasculares? Reducir el riesgo de infarto y de accidente cerebrovascular (ACV)

En la actualidad casi cinco millones de españoles (¡el 10% de la población!) toman medicamentos contra el colesterol. Sin embargo, se ha demostrado que esos medicamentos no disminuyen el riesgo de morir por accidente cardiaco.

Sé que esta afirmación le resultará chocante, pues lo que estoy diciendo es exactamente lo contrario de lo que se enseña en las facultades de Medicina, pero es lo que los investigadores más destacados en cardiología han demostrado.

Uno de los especialistas más eminentes en este campo es el médico francés Michel de Lorgeril, cardiólogo e investigador del CNRS (el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, la institución de investigación más importante en ese país, equivalente al CSIC en España). Es autor de varios libros cuyos títulos no dejan lugar a duda: "La estafa del colesterol", "Dígale a su médico que el colesterol es inocente, le curará sin medicamentos" o "Colesterol, mentiras y propaganda".

Ha publicado asimismo centenares de artículos en las principales revistas médicas internacionales, como The Lancet, The American Journal of Cardiology o Journal of Internal Medicine.

El doctor Michel de Lorgeril denuncia que a millones de personas con problemas cardiacos se les están administrando medicamentos que provocan efectos secundarios potencialmente graves, mientras que existen soluciones naturales que permiten una mayor reducción del riesgo; sin medicamentos, o en todo caso con un mínimo tratamiento. ¡Incluso para las personas que ya han sufrido un infarto y un ACV!

Pero mientras sus trabajos reciben reconocimiento fuera de Europa (por ejemplo, en Estados Unidos) en muchos países europeos tienen dificultad para ser aceptados.

Teniendo en cuenta el poder de la industria farmacéutica, no es de extrañar.

Ésta realiza enormes esfuerzos para convencer a los médicos de que las medicinas alternativas están basadas en ilusiones (efecto placebo, etc.), y que sólo los medicamentos químicos tienen un efecto demostrado científicamente.

Las medicinas naturales son medicinas punteras

En realidad, las medicinas naturales son también objeto de investigaciones científicas exhaustivas.

El conocimiento acerca de ellas ha progresado mucho. Existen revistas científicas sobre medicina natural que tienen el mismo nivel de exigencia y rigor que las revistas que se ocupan de la medicina convencional.

Ayude a su cuerpo a curarse con alimentos sanos y nutrientes esenciales

En Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar aprenderá cómo ayudar a su organismo a curarse proporcionándole alimentos sanos y nutrientes con fines específicos. Esta ciencia se denomina nutriterapia, y muchos investigadores la consideran la medicina que va a revolucionar el tercer milenio.

Para comprender todo el interés que suscita actualmente la nutriterapia es necesario saber que, desde 1950, la dieta de las poblaciones occidentales se ha empobrecido drásticamente.

Las verduras y las frutas frescas que consume hoy en día la población de los países industrializados ya no tienen la misma riqueza nutricional que en otro tiempo.

Y esto no debe sorprendernos: los suelos, antaño ricos en minerales, se han agotado a causa de los métodos modernos de agricultura intensiva.

Todos los datos de los que se disponen revelan un deterioro paulatino de la calidad de la dieta ingerida en toda Europa, especialmente relevante en el caso de los niños. Y España no está al margen de esa tendencia. (4)

Numerosos casos de diabetes, hipertensión o depresión, entre otras enfermedades, se ven así agravados por la falta de nutrientes y por el consumo de alimentos nefastos para la salud. Pero desgraciadamente, con frecuencia por falta de formación, los médicos actuales intentan "curar" estas enfermedades mediante medicamentos químicos que agotan aún más las reservas del organismo.

Sin efectos secundarios indeseables

Por ejemplo, la aspirina es eficaz contra muchos dolores... pero estropea la pared del estómago. Puede provocar graves hemorragias, a veces incluso úlceras en el sistema digestivo.

La cortisona reduce las inflamaciones, pero estimula las infecciones. A la larga, provoca osteoporosis, diabetes, desarreglos hormonales, hinchazón en el rostro y problemas de piel.

Los antibióticos matan determinados gérmenes... pero devastan la flora intestinal. Debilitan el sistema inmunitario y pueden ser tóxicos para el hígado y los riñones. Favorecen el desarrollo de levaduras que pueden infectar la boca (candidiasis bucal) y las micosis del aparato genital.

La medicina natural, por el contrario, produce beneficios en el conjunto de su cuerpo.

Por ejemplo, cuando toma vitamina D para reforzar sus huesos, está reduciendo al mismo tiempo el riesgo de cáncer. Los omega 3, que reducen el riesgo cardiovascular, mejoran también el ánimo (efecto antidepresivo) y reducen la degeneración macular.

Pero atención: estas sustancias, incluso si son naturales, deben utilizarse siempre con precaución. En todos los casos, y en particular si está usted siguiendo un tratamiento farmacológico, debe pedir consejo a su médico antes de emprender un tratamiento con productos naturales, ya que la mayoría de éstos contienen principios activos.

Los productos naturales no tienen efectos indeseables, pero el riesgo de interacción y de ingerir una dosis excesiva siempre está presente.

Por ello, Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar le proporcionan las pautas precisas para utilizar con un fin específico las vitaminas, los minerales, los oligoelementos y los aminoácidos:

§  Resfriado: tome vitamina E y zinc.

§  Dolores de cabeza y migrañas: el magnesio y la vitamina B2 pueden tener un efecto notable.

§  Alopecia: la vitamina D, la glutamina y la cistina podrían ayudarle.

§  Declive congnitivo: evite el declive ligado a la edad con dos sustancias naturales, la acetil-L-carnitina y la colina.

Y si está tomando medicamentos contra el colesterol (estatinas), piense en tomar la coenzima Q10 para aumentar la energía celular, reforzar los tejidos musculares (en particular el corazón) y luchar contra la pérdida de memoria (efecto secundario frecuente de las estatinas).

Son sólo unos pocos ejemplos. En cada número de Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar conocerá los nuevos descubrimientos de la nutriterapia acerca de las enfermedades más variadas: desde las enfermedades cardiovasculares al cáncer, pasando por los problemas de próstata, menopausia, los dolores de cabeza, los acúfenos, el insomnio, el Parkinson, el Alzheimer, los problemas gástricos, los problemas de piel... Se tratan todos los aspectos de la salud.

Pero atención: no vaya a creer que apostar por la salud natural consiste en imponerle dietas exigentes, con alimentos sin sabor y difíciles de tragar. Muy al contrario. Por ejemplo, antes de pensar en tomar algún suplemento alimenticio natural para mejorar la calidad de su dieta le haría un gran favor a su cuerpo simplemente ingiriendo... más grasas "buenas".

¡NO suprima las grasas de su alimentación!

Desde hace 40 años, los poderes públicos intentan convencer a la población de que las grasas alimentarias son el enemigo público número 1.

Esta postura oficial no está confirmada por las investigaciones científicas más recientes. Al contrario, éstas indican que usted debe, sin ningún género de duda, aumentar su consumo de grasas "buenas".

Los pescados grasos, las nueces, los canónigos, la calabaza y la verdolaga contienen grasas que reducen la mortalidad cardiovascular. Si usted tiene carencia de estas grasas, su riesgo de sufrir depresión y otras enfermedades es mayor. Varios aceites incluso consiguen que baje su índice de colesterol.

Además, en el marco de un régimen de adelgazamiento, consumir grasas es indispensable para darle sensación de saciedad, que es necesaria para perder peso. Si tiene hambre, el cuerpo se pone en "modo hambre", ralentizando su metabolismo para economizar calorías, lo que hace que usted conserve sus kilos de más.

A primera vista, pensará que estas recomendaciones son desconcertantes, es cierto. Sin embargo, al leer Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar se dará cuenta de que lo que llevamos leyendo y oyendo desde hace cuarenta años sobre las grasas es totalmente contrario a la verdad científica.

Y como muestra, un ejemplo: la población estadounidense lleva disminuyendo su consumo de grasa progresivamente desde 1975. Y sin embargo eso no ha impedido una explosión de problemas de obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer...

Actualmente, la investigación más puntera sobre las grasas ha demostrado su efecto beneficioso e indispensable para numerosos procesos biológicos. En Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar aprenderá a elegir los aceites y a adaptar su modo de cocinar para que las grasas que consuma le hagan ganar años de vida, con un cuerpo y un cerebro en plena forma.

Cuídese... disfrutando

En Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar encontrará formas deliciosas de preparar los alimentos que ralentizan el envejecimiento.

La investigación moderna en nutrición ha demostrado que numerosos alimentos le hacen envejecer y causan varios tipos de reacciones gravemente perjudiciales para sus células y sus órganos (en particular las arterias y el cerebro):

§  La oxidación: acarrea la muerte celular y daños en el ADN (fuente de algunos tipos de cáncer) y está causada por el consumo de alimentos que son fáciles de evitar.

§  La glicación: proteínas y azúcares -fructosa y glucosa- se combinan para formar cuerpos duros que hacen que sus órganos se vuelvan rígidos. Los daños son irreversibles. La glicación se produce especialmente cuando usted come lo "churruscado" de las carnes asadas, y en particular de las barbacoas.

§  La inflamación: cuando es crónica, mata las células cerebrales, ralentiza la circulación y puede provocar el desprendimiento de placas de ateroma, que obstruyen los vasos más pequeños (riesgo de infarto y ataques).

Todas estas reacciones se producen por ingerir alimentos inadecuados.

La buena noticia es que, a la inversa, otros alimentos tienen el efecto contrario: protegen las células, mantienen las paredes jóvenes y flexibles, cuidan los órganos, hacen que la piel se fortalezca y pueden contribuir a restaurar funciones físicas, neurológicas e incluso psicológicas afectadas desde hace años.

Los remedios ocultos en su despensa

Los consejos de Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar pueden ser a veces tan simples como recomendarle que coma plátanos, manzanas o aguacates:

Los plátanos contra el infarto: los plátanos son una fuente excelente de vitamina B6 y vitamina C, de fibras alimenticias y de manganeso. Pero también contienen mucho potasio, un elemento que escasea en la alimentación de las poblaciones occidentales desde hace 30 años. El potasio es necesario para conservar una presión arterial normal y un buen funcionamiento del corazón. Comer un plátano (no demasiado maduro) al día puede ayudar, por lo tanto, a prevenir la hipertensión arterial, las arritmias y a proteger contra el infarto.

La manzana contra la osteoporosis: la manzana contiene procianidina B-2, que desempeña un papel clave para retrasar los signos de envejecimiento, prevenir la aparición de arrugas y estimular el crecimiento del cabello. Investigadores franceses han descubierto que un flavonoide denominado floridzina, que se encuentra únicamente en las manzanas, puede proteger a las mujeres posmenopáusicas de la osteoporosis y aumentar la densidad ósea. Numerosos estudios han puesto de manifiesto igualmente que comer manzanas puede ayudar a prevenir numerosos tipos de cáncer, asma, diabetes e hipertensión arterial, entre otras enfermedades.

Los aguacates y el cáncer: a los aguacates se les reconocen desde hace tiempo sus propiedades anticolesterol y su capacidad de mantener la salud cardiovascular. Pero se ha descubierto algo nuevo: según los últimos resultados de investigaciones del Dr. Steven M. D'Ambrosio y sus asociados en la Ohio State University, en Estados Unidos, parece ser que los compuestos fitoquímicos extraídos del aguacate Haas (variedad de piel rugosa y oscura) son capaces de destruir las células cancerosas, así como de impedir que las células precancerosas deriven en cáncer.

Dos cucharadas soperas de granos de salba, llamada también chía, contienen más fibra que una dosis del laxante químico Metamucil y aportan 3,05 mg de omega-3, lo que equivale a más de cinco cápsulas de aceite de linaza o a diez cápsulas de aceite de pescado. Con su alto contenido en ácido clorogénico y cafeico, este "superalimento" recientemente descubierto facilita igualmente el metabolismo de la glucosa y el control del peso, entre otras innumerables ventajas para la salud.

Otros estudios han demostrado que la ashitaba (una verdura de hojas verdes de Extremo Oriente) puede contribuir a mejorar la salud, restableciendo la normalidad en el sistema inmunológico debilitado por las infecciones bacterianas y víricas, la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, los dolores musculares y la diabetes tipo 1 y tipo 2. Favorece igualmente la depuración de la sangre, del hígado y de los riñones.

Protéjase contra los medios de comunicación sometidos a la tiranía del medidor de audiencias

En efecto, no pasa un día sin que los medios de comunicación anuncien algún peligro supuestamente mortal en nuestros platos o en los estantes de nuestros cuartos de baño.

Cuando un buen día se entere de que un producto utilizado desde hace años sin ningún inconveniente notable, de pronto se cataloga como un veneno peligroso que hay que prohibir inmediatamente, es indispensable tener una posición crítica.

Muy a menudo, detrás de los grandes titulares de los periódicos se ocultan agencias de comunicación y de relaciones públicas, financiadas por grupos de presión (lobbies) para destruir a sus competidores. Puede tratarse también de laboratorios que buscan vender vacunas, o simplemente del modo en que los medios de comunicación intentan conseguir más audiencia.

Juan-M. Dupuis

Fuentes de este artículo

(1) J. Y. Reginster, R. Deroisy, L. C. Rovati, R. L. Lee, E. Lejeune, O. Bruyere, G. Giacovelli, Y. Henrotin, J. E. Dacre, C. Gossett. Long-term effects of glucosamine sulphate on osteoarthritis progression: a randomised, placebo-controlled clinical trial. Lancet 2001 Jan 27;357(9252):251-6.

(2) K. Pavelka, J. Gatterova, M. Olejarova, S. Machacek, G. Giacovelli, L. C. Rovati. Glucosamine sulfate use and delay of progression of knee osteoarthritis: a 3-year, randomized, placebo-controlled, double-blind study. Arch Intern Med 2002 Oct 14;162(18):2113-23

.(3) E. L. Lim, K. G. Hollingsworth, B. S. Aribisala, M. J. Chen, J. C. Mathers, R. Taylor; Reversal of type 2 diabetes: normalisation of beta cell function in association with decreased pancreas and liver triacylglycerol. Diabetologia, doi: 10.1007/s00125-011-2204-7.

(4) Determinants of the burden of disease in the European Union. Stockholm, National Institute of Public Health, 1997; quoted from: Food and health in Europe: a new basis for action. WHO Regional Publications European Series, No. 96.

miércoles, 18 de junio de 2025

Meditaciones - Marco Aurelio

El espíritu del universo es un espíritu social. Por consiguiente, ha criado seres inferiores para los más perfectos, y ha procurado armonizar los unos con los otros. ¿Ves cómo ha sabido subordinarlos, dar atributos a cada uno según sus méritos y reunir en sociedad a los más dignos por una comunidad de sentimientos?

domingo, 15 de junio de 2025

Meditaciones - Marco Aurelio

Puedes vivir desde hoy como te propones hacerlo en la vejez. Si no se te deja vivir en libertad, abandona esta vida; pero abandónala cual hombre que no experimenta ningún contratiempo. ¿Que sale humo de la casa? Pues me voy. ¿Y crees, por ventura, que eso es de gran importancia? Mientras que ningún motivo semejante me obligue a salir, me quedo tranquilamente, y nadie puede impedirme el hacer lo que quiera. Luego quiero sencillamente lo que se halla de acuerdo con la naturaleza de un ser racional y sociable.