Es fácil ser "iluminado" en público. Para crear la imagen perfecta.
Pero nuestras partes ocultas generalmente solo aparecen en relaciones cercanas, entre bastidores:
con una pareja, un hijo, un padre.
Viejas heridas resurgen.
Necesidades insatisfechas.
Miedo a perder el amor.
Las adaptaciones que construimos para sobrevivir.
Se siente caótico, desordenado, incluso "poco espiritual".
Pero no pasa nada.
Estas partes simplemente están volviendo a casa.
Surgiendo en busca de aire.
En busca de aliento.
En busca de amor.
En busca de inclusión.
Anhelan ser abrazadas con bondad, no ser rechazadas de nuevo.
Así es como el trauma comienza a sanar:a medida que el falso yo se disuelve lentamente en el amor.
Este es el verdadero despertar: encontrar cada parte herida, cada parte perdida, sombría, "vergonzosa" y decir: "No te abandonaré de nuevo".
Amigo, déjate humillar.

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