viernes, 4 de septiembre de 2015

Dale Tiempo a Dios

Dale Tiempo a Dios
PRINCIPIOS IMPORTANTES DE LA ORACIÓN
Fragmentos de “Momentos de Meditación”  por Virginia Brandt Berg

Si tienes un problema muy agobiante, una necesidad muy grande en tu vida; tal vez el problema es que monopolizas toda la plática con Dios y no le estás escuchando a Él para nada.
¡Deja de hablar tanto y escucha! Escucha la Palabra de Dios. Quédate en silencio y deja que Él te hable.
Cuando estés en silencio esperando que Él te hable, escucharás un susurro, una suave voz.
Alguien llamó a eso “un impulso divino”, pues es una impresión en tu corazón indicándote que tienes que hacer algo en particular. Él te, responderá.
Algunos creen que orar significa seguir pidiendo y pidiendo, seguir hablando y rezando y rogándole al Señor con una gran palabrería y una gran insistencia para convencerlo de que nos conceda lo que queremos.
Este tipo de oración no demuestra mucha fe, ni confianza en que Él va a responder. Todo lo contrario, demuestra tu falta de fe e incredulidad, pues dudas que Él ya te oyó y que la respuesta está en camino.
Cuando ores, no necesitas seguir pidiéndole lo mismo e insistir con tantas palabras tratando de expresar lo que quieres. Lo que en verdad necesitas es seguir “creyendo”, y “esperando con fe”.
¡Espera que Dios te responda!
La respuesta está en camino, ¡Dios responderá!
¿Sabías que el sentido más sublime de la oración no es insistir o demandar a Dios?
Es entrar en comunión con Él, remontando todo nuestro ser hacia los cielos y esperando con fe la respuesta divina.
Una palabrita, por Martha Snell-Nicholson: (traducido del inglés)
A veces no oro con palabras. Tomo mi corazón en mis dos manos, y lo alzo hacia el Señor…
… Yo sé que Él me entiende. A veces no oro con palabras.
Mi espíritu se postra a Sus pies, Y con Su mano sobre mi cabeza, Nos comunicamos en dulce silencio.
A veces no oro con palabras. Pues estoy cansada y deseo reposar, Y mi corazón encuentra todo lo que anhela, Reposando sobre el gentil regazo de mi Salvador.
Si has orado mucho y aún no recibes la respuesta a tus peticiones y sientes como si los Cielos están cerrados y Él se ha hecho el sordo a tus ruegos y oraciones, recuerda esto:
Ninguna oración sincera a nuestro Padre Celestial ha sido ignorada o no ha sido respondida. Pero también es verdad que Dios tiene Su tiempo para el cumplimiento de Su propósito. Él sabe lo que es mejor para Sus hijos y a veces usa formas extrañas para disciplinarnos y enseñarnos y eso lleva tiempo.


Dale Tiempo a Dios.

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