La
capacidad ilimitada que tiene cada persona para transformar su vida, si hay
determinación y un fuerte sentido de responsabilidad personal.
Cuanto
más se fortalece el espíritu, menos autoridad ejerce en nuestra vida el tiempo
lineal. Hasta cierto punto, el tiempo lineal es una ilusión del mundo físico,
relacionado con la energía física. Para las tareas físicas necesitamos energía
física; por ejemplo, cuando se trata de llevar una inspiración de pensamiento a
forma, lo hacemos con pasos lineales. Pero cuando se trata de creer en nuestra
capacidad para sanar, es necesario reexaminar el concepto de tiempo.
La
ilusión de que curarse exige «mucho tiempo» tiene muchísima autoridad en
nuestra cultura. Creerlo lo hace cierto. El Génesis dice que Yahvé «insufló un
hálito de vida y el hombre se hizo un ser viviente». Cuando decidimos creer
algo insuflamos nuestro hálito a esa creencia, dándole así autoridad.
Nuestra
cultura cree que sanar de los recuerdos dolorosos de la infancia requiere años
de psicoterapia, pero no tiene por qué ser así. Si lo creemos, podemos sanar
los recuerdos dolorosos y quitarles la autoridad que tienen en nuestra vida de
una forma muy rápida.
Llegamos
a medir la duración del proceso de curación por el tiempo que le atribuye la
mente tribal. Por ejemplo, actualmente la mente de grupo cree que ciertos
cánceres tardan seis meses en matarnos, que las personas afectadas por el sida
pueden vivir entre seis y ocho años, que el luto y la aflicción por la muerte
del cónyuge requiere por lo menos un año, y que la aflicción por la muerte de
un hijo podría no acabar jamás. Si creemos estas estimaciones, damos poder
sobre nuestras vidas a la mente tribal en lugar de ejercer nuestro poder
personal. Si el espíritu de la persona es lo bastante fuerte para retirarse de
la autoridad de una creencia de grupo, es suficientemente capaz en potencia de
cambiar su vida.
Sin
duda alguna, los recuerdos de nuestra infancia pueden ser fuente de mucho
dolor; sin embargo, se nos presenten oportunidades de utilizar ese dolor para
estimularnos a hacer otras elecciones.
Confundimos
intuición con capacidad profética, la intuición es la capacidad de vaticinar el
futuro. Pero la intuición no es ni la capacidad de profetizar ni un medio para
evitar una pérdida financiera o relaciones dolo-rosas. En realidad, es la
capacidad de utilizar la información energética para tomar decisiones en el
momento.
En
los sueños de naturaleza intuitiva recibimos símbolos de cambio o de caos.
Estos
sueños suelen presentarse con más intensidad durante las crisis emocionales.
Las sensaciones energéticas o intuitivas indican que hemos llegado a una
encrucijada de la vida y que tenemos la oportunidad de influir, al menos hasta
cierto grado, en la fase siguiente, mediante la decisión que tomamos en ese
momento.
Orientación
intuitiva no significa seguir una voz hacia la Tierra Prometida.
Significa tener autoestima para reconocer que el desagrado o confusión que uno
siente en realidad lo guía para tomar el mando de su vida y hacer las
elecciones que lo saquen de su estancamiento o desgracia.
Si
una persona tiene poca autoestima, no puede actuar según sus impulsos
intuitivos porque su miedo al fracaso es demasiado intenso. La intuición, como
todas las disciplinas meditativas, puede ser enormemente eficaz, pero sólo si
uno tiene la valentía y el poder personal para llevar a cabo la orientación que
le da. La orientación requiere acción, pero no garantiza seguridad. Mientras
que nosotros medimos el éxito por el rasero del agrado y la seguridad,
el universo lo mide por la cantidad que hemos aprendido. Mientras utilicemos el
agrado y la seguridad como criterio para medir el éxito, tendremos miedo de
nuestra orientación intuitiva, porque por su propia naturaleza ésta nos guía
hacia nuevos ciclos de aprendizaje que a veces son desagradables.
Para
sanar es necesario creer en uno mismo. Antes de comprender la importancia de la
propia estima para desarrollar las habilidades intuitivas, yo habría afirmado
que la fe es el factor más importante
en la curación. Ahora equiparo la fe con la estima propia y el poder
personal, porque la falta de autoestima refleja falta de fe en sí mismo y en
los poderes del mundo invisible. Sin duda la fe es fundamental para manejar los
problemas de la existencia cotidiana.
Desarrollar
confianza en la propia capacidad de lograr objetivos es una de las maneras en
que el poder personal se convierte en agente del cambio personal. Al mismo
tiempo puede producirse un cambio similar en la vida espiritual o simbólica de
la persona. La adquisición de poder interior cambia el centro de gravedad,
pasando de lo externo a lo interno, lo que es señal de un pasaje o paso
espiritual.
Mientras
que en otros tiempos se creía que la enfermedad tenía esencialmente su origen
en los chakras inferiores, la genética y los gérmenes, ahora vemos el origen de
la enfermedad en grados tóxicos de estrés emocional. La curación comienza con
la reparación de las lesiones emocionales. Todo
nuestro modelo médico se está reformando en torno al poder del corazón.
ANATOMIA DEL ESPIRITU - La curación del
cuerpo, llega a través del alma.
Caroline Myss
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