Tú
te pareces a un mosquito que se cree alguien importante. Al ver una brizna
de paja flotando en una charca de orina de asno, levanta la cabeza y se dice:
"Hace
ya mucho tiempo que sueño con el océano y con un barco. ¡Aquí están!" Esta
charca de agua sucia le parece profunda y sin límites, pues su universo tiene
la estatura de sus ojos. Tales ojos sólo ven océanos semejantes. De repente, el
viento desplaza levemente la brizna de paja y nuestro mosquito exclama:
"¡Qué
gran capitán soy!"
Si
el mosquito conociese sus límites, sería semejante al halcón. Pero los mosquitos
no tienen la mirada del halcón.

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