La llave maestra dela realización del Sí mismo.Shri SadguruSiddharameshwar Maharaj
Muchas gentes piensan que el Dios que adoran viene a su encuentro (cuando tienen una visión) y que así les hace su trabajo, pero Dios no está limitado a un único punto o lugar como imagina el devoto. Dios reside en el corazón del devoto y en todos los corazones, e inspira a que cada uno haga su trabajo.
Nadie debe albergar la falsa idea de que después de que el Mahatma deja su cuerpo, asume el mismo cuerpo, sale de su Samadhi y entonces hace que se haga el trabajo de su devoto.
Cuando uno quiere que una cierta persona reciba diez rupias en Puna, uno debe poner un giro de diez rupias en la oficina de correos de Sholapur. Al segundo o al tercer día uno recibe la confirmación que indica que esa persona particular ha recibido la suma que uno ha enviado. ¿Hace uno indagaciones alguna vez al efecto de saber si las rupias que uno puso en el giro son las mismas que le han llegado a esa persona? Este tipo de pregunta no aparece nunca en la mente. La atención de uno no está centrada en saber si las rupias son las mismas, sino sólo en su valor, y cuando ese valor ha llegado a la persona, uno no tiene ninguna queja. De la misma manera, estos santos y Mahatmas que se han convertido en dioses, consiguen que los devotos cumplan su trabajo a través de los Mahatmas que están vivos y que son de la misma comprensión. Esta es la manera en que hacen que se cumplan los anhelos de sus devotos.
¿Qué mágica pericia poseían estas personas que fueron veneradas en vida y devinieron inmortales al retener su fama incluso después de su muerte corporal? ¿Qué conocimiento especial tenían para que sean adoradas por las gentes incluso después de la muerte?
En este mundo hay muchas artes y ciencias. Muchos descubridores y muchos héroes aventureros son alabados durante su vida. Estos héroes son felicitados y cubiertos de guirnaldas y de flores. Las gentes expresan su admiración por los héroes unciendo los caballos de su carro y llevándolos a hombros. Pero, al mismo tiempo, un héroe que ha sido objeto de la adoración de las gentes, deviene también sujeto de su censura. Pronto, las gentes que fueron alabadas como héroes durante unos días son condenados en una asamblea. E incluso se llevan a cabo las resoluciones de condena.
Está claro que la grandeza de estos héroes es artificial y que no es duradera, porque su «grandeza» se basa en su conocimiento transitorio. Su grandeza no se basa en el conocimiento sagrado, sempiterno y dador de paz, como el conocimiento del Sí mismo. Se basa en algunas ciencias como la política con algunos motivos prácticos. En la política los colores cambian constantemente y en las ciencias físicas los nuevos descubrimientos se suceden sin cesar. Una persona que una vez fue proclamada grande,
se encuentra que no tiene ninguna importancia en algún otro rincón del mundo. Hay siempre alguna otra persona que comienza a brillar en el horizonte.
La grandeza que se logra con cualquier conocimiento que no sea el conocimiento del Sí mismo sigue una dirección opuesta, debido a lo cual estos grandes tienen que sufrir experiencias dulces y amargas así como honores e insultos.
De todos los conocimientos (vidyas), el conocimiento del Sí mismo (Atma Vidya) es el único que da la paz duradera. Un santo preguntó, «¿Cuál es la utilidad de un conocimiento que no da la paz de espíritu?».
Hoy día, hay muchos tipos de cursos de conocimiento disponibles en el mundo. ¿Por qué hay una tal proliferación de cursos? La razón es que nadie ha encontrado la paz de espíritu, que la lucha no se ha detenido ni siquiera por un momento, y que la inquietud de la mente no ha cesado.
¿Y por qué es ello así? Porque todas estas ciencias y artes han puesto su centro en la ignorancia y sólo resultan útiles para aumentar la agitación y la inquietud de la mente humana. Entre las palabras conocimiento y paz ya no hay ninguna relación de causa y efecto. El que evalúa los distintos tipos de gemas y el que examina las distintas ciencias y artes o estéticas, han perdido la felicidad que viene de la paz de espíritu debido a que no tienen ninguna capacidad de examinarse a sí mismos.
El que no ha buscado en su propia casa, ¿por qué debe buscar en la casa de otro hombre una cosa que ha perdido en su propia casa? El hombre que afirma temerariamente, «Este hombre es esto y ese otro es el señor A o B», mientras que él mismo no sabe quién es, no está libre de inquietud nunca. Sería completamente vano descubrir qué cosa podría sacarse de aquí o de allí, o saber muchas direcciones, si uno no sabe su propia dirección.
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