Dios mío, tú que eres mi padre,que me engendraste, eleva mi rostro...
¿Por cuánto tiempo más me vas a tener abandonado,
me vas a tener desprotegido...
me vas a dejar sin tu guía?
Después, viene un final feliz. «Las palabras justas, las palabras puras que pronunció, fueron aceptadas por su dios; ...su dios retiró la mano de la declaración del mal».
Precediendo en dos milenios al bíblico Libro de Eclesiastés, los proverbios sumerios expresaban muchos de los mismos conceptos e ideas.
Si estamos condenados a morir, gastemos;
si hemos de vivir una vida larga, ahorremos.
Cuando un hombre pobre muere, no intentes revivirlo.
Aquel que posee mucha plata, puede ser feliz.
Aquel que posee mucha cebada, puede ser feliz.
¡Pero el que no tiene nada de nada, puede dormir!
Hombre: para su placer: matrimonio;
cuando deja de pensar en ello: divorcio.
En una ciudad donde no hay perros guardianes,
el zorro es el supervisor.
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