jueves, 11 de agosto de 2016

Seng Tsan

Hsin Sin Ming
El camino perfecto no conoce ninguna dificultad, sino que evita toda preferencia.
Se revela plenamente sin máscaras cuando te has liberado del amor y del odio.
Una diferencia de un décimo de pulgada y el cielo y la tierra quedan separados.
Si deseáis que se manifieste, no abriguéis ningún pensamiento, ni a su favor, ni en contra de ella.
Oponer lo que amáis a lo que no amáis es la enfermedad del espíritu.
Cuando no se comprende su sentido profundo la paz del espíritu se turba y nada se gana.
Perfecto, como el vasto espacio, nada le falta y nada le sobra.
Cuando se elige la verdad absoluta desaparece.
No persigáis las complicaciones exteriores, no os detengáis en el vacío interior.
Cuando el espíritu permanece sereno en la unidad de las cosas, el dualismo se desvanece por sí mismo.
Cuando la unidad de las cosas no es comprendida hasta el fondo, el error se manifiesta de dos maneras:
el rechazo de la realidad que puede llevar a su negación, y el detenerse en el vacío que puede llevarte a una contradicción contigo mismo.
Frases huecas, juegos del intelecto, cuanto más nos entregamos a ellos, más nos perdemos.
Alejémonos de ellos y no habrá ningún lugar por el cual no podamos pasar libremente.
Cuando descendemos hasta la raíz, alcanzamos el sentido.
Cuando perseguimos los objetos exteriores, perdemos el sentido.
En el momento que obtenemos la `iluminación´, trascendemos el `vacío´ del mundo y su oposición a ti mismo.
Los cambios que se producen en el mundo `vacío´ que se mantiene frente a nosotros, parecen reales debido a la `ignorancia´.

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