Uno
tiene que observar aquello que no cambia entre lo que cambia. La experiencia
del día y de la noche es cambiante, no es inmutable. La satisfacción que
depende de algo no es verdadera. La verdadera satisfacción no tiene sabor, es
decir, en el verdadero contento no existe ningún sentido de ser. Cualquier cosa
que pueda ser presenciada, no puede ser su verdadero Sí Mismo.
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