Los objetos exteriores no pueden cambiar de ningún modo el alma; ni tienen acceso, ni pueden operar en ella el más leve movimiento. Solo el alma puede modificarse y moverse por sí misma. En cuanto a los objetos exteriores, cree deber admitirles en su juicio tales como son a su parecer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.