En Occidente, casi todos queremos un mapa, una serie de instrucciones y una garantía de reembolso para el viaje de nuestra vida. Al comprender que la existencia es un proceso en marcha, llegamos a entender que no existe ninguna receta para el éxito fuera de prestar mucha atención al esquema de energías que nos alimentan e informan. La energía combustible de nuestro espíritu ilumina el camino y obtenemos ayuda de nuestros amigos. Si hubiera una fórmula, ésta consistiría en reconocer que el deseo y la voluntad son los mecanismos convergentes de la intención. En este camino es imperativa la fe, o el escuchar silencioso al cual se abrirán las puertas. La confianza es la esperanza confiada en que nuestras intenciones y deseos serán atendidos. Con la ley del dar y el recibir, servimos y recibimos un torrente de energía. En el lenguaje de las Revelaciones, "hacemos preguntas y seguimos nuestra intuición". Más simple aún, podríamos decir que nuestras vidas siguen la corriente de nuestros pensamientos.
"... nuestras vidas se centran en la oración y la acción. Nuestro trabajo es una efusión de nuestra contemplación, nuestra unión con Dios en todo lo que hacemos, y a través de nuestro trabajo... alimentamos nuestra unión con Dios de modo que la oración y la acción y la acción y la oración fluyan constantemente: "Lucinda Vardey, “Mother Teresa: A Simple Path”

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