A ti que tienes dudas
A ti que tienes dudas, a ti que no te
animas a hablarme, a ti que cuando me hablas no consigues escuchar mi
respuesta.
A ti que estás leyendo este libro y
que te preguntas si algún día serás capaz de conversar conmigo.
Sí, a ti te hablo, para ti son estas
palabras.
Reconocerte a ti mismo en tu
verdadera dimensión, es el acto de humildad más grande que puedas realizar en
tu vida, reconocer al Dios que habita en ti, es lo mismo que ser capaz de
reconocer al Dios que habita en el otro, cuando
bajas la guardia y escuchas mi
palabra, todo lo que te rodea comienza a teñirse de tu propia divinidad.
Mi mensaje pasa por tu mente, no te
esfuerces en intentar diferenciar si es tu mente la que te habla o soy yo quien
lo hace, mi voz es tan clara y nítida que no tendrás dudas de donde proviene la
respuesta que buscas. Mis palabras no requieren explicaciones ni
justificaciones, tu alma las recibirá ansiosa y gustosa, pues se sentirá
conmovida de darse cuenta de que jamás se alejó de casa.
A ti que quieres escucharme, pero no
lo consigues dirijo estas palabras, estés donde estés cierra tus ojos, calma
por un segundo tus expectativas y recibe el regalo que tengo para darte, mi
regalo representa tu esencia que se
manifiesta.
Recibe tu propia divinidad, como si
regresara a ti, dale la bienvenida como si hubieses estado separado de ella por
un largo tiempo, regocíjate pues los tiempos difíciles han quedado atrás. Al
hijo de Dios no hay nada que lo doblegue, el mundo completo se reordena
adecuándose a tu majestuosidad, el velo de la ilusión se levanta y de pronto me
descubres en los ojos de los otros, especialmente en los de aquellos a quien
antes le habías dado el poder de dañarte.
No temas reconocerte, muy por el
contrario, teme a esa voz que te hace dudar, teme a esa voz que te induce a
postergar nuestro encuentro y que te quiere hacer fracasar, tu peor enemigo
eres tú mismo.
Estás asustado de reconocer quién
eres, pues tanto te han dicho y te has dicho que tienes que hacer méritos para
recibirme, tanto te has vanagloriado de lo alejado que estás de mí, que, ahora
leyendo estas palabras, tu corazón
salta de alegría al darse cuenta de
que el velo ha caído.
YO estoy en ti y nada ni nadie podrá
impedirlo, ni siquiera tú mismo.
Lo que les cuento en este libro, es mi propia
experiencia.
La forma en que he concretado el acto de
comunicarme con mi Ser Superior, que no es otra cosa que escuchar mi voz
interior y que es probable que esté muy teñida con el modo que tengo de relacionarme
con las personas que me rodean. Cada cual puede descubrir su propia manera,
cada una de ellas es válida y
personal. Lo expuesto en este capítulo y en los
otros son sólo sugerencias sobre qué puedes esperar de tus conversaciones y cómo
realizarlas, sobre qué tipo de peticiones puedes hacerle a tu Ser Superior.
Este capítulo es sólo una invitación úsalo como motivación, no como guía.