(Hablándole a mi Ser Superior)
Aquí me tienes rendida ante ti, te entrego mi vida, te regalo mis
deseos, te cedo mis decisiones, ya no tengo voluntad propia.
¿Cómo podría tenerla? Si todo lo que intenté hasta ahora
fracasó, si en todo lo que porfié, perdí.
Sólo tu aliento me reconforta, sólo tu Luz graciosa ilumina la
oscuridad de mi corazón.
Ensánchame el pecho sin demora y por piedad recuérdame
cómo amar.
Despierta mi mente dormida y déjala volar ansiosa al encuentro
de mi alma olvidada. Para que en un abrazo furioso me funda
definitivamente a tu Luz y por fin comprenda que tu Mente es la
mía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.