Movimiento
Realizar algún tipo de ejercicio que nos pone de buen humor, eleva nuestra frecuencia, ya que el movimiento físico permite que nuestro cerebro libere endorfinas las cuales reducen la intensidad del “dolor” percibido por el cerebro.
Además, hacer que el oxígeno se movilice por nuestro cuerpo de manera continua, emula la acción de la meditación del respirar, que ha sido utilizada por milenios por innumerables culturas como una conexión directa entre nosotros y la energía fuente (Dios) generando una armonización instantánea.
Lleve un diario de la apreciación y la gratitud hacia la vida
Escribir un diario o cuaderno donde llevemos cuenta de todas las cosas por las cuales estemos agradecidos o todo lo positivo que nos ocurra cada día. Este debe ser un tipo de escritura relajada pero enfocada, que amplifique nuestra intención y foco en lo que estamos escribiendo.
También es una posibilidad el utilizar el método de “afirmación” o “declaración”, poniendo nuestra atención en objetos personas o situaciones que nos hacen sentir bien.
Por ejemplo: Si vamos caminando por la calle decimos internamente:
- “Mi intención es encontrar en mi camino cosas que me agrade ver o experimentar, que me hacen sentir lleno de vida cuando las veo”.
-“Me encanta el color de ese vestido o de esa flor, o me gusta ver el modo en que esas personas van tomadas de la mano.”
Estos pequeños gestos causarán un gran cambio en nuestra frecuencia.
La importancia de realizar activamente estos gestos que nos ponen en un estado de apreciación pura, de gratitud pura, es que estos generan en nosotros la frecuencia exacta que nos conectará directamente con la fuente energía infinita.
La energía del universo es la energía de la apreciación, de la compasión, del amor sin condiciones, y cuando experimentamos esto nosotros mismos nos estamos conscientemente acercando a la vibración del universo, la más poderosa y pura que existe.

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