miércoles, 4 de noviembre de 2026

Caminar por la vida (5)

Vean que forma más fácil de explicar para entender algo tan complicado para las mentes limitadas.

Los espíritus, que como chispas divinas se desprenden de los soles eternos, que son los chacras de la conciencia infinita del creador, cuando se desprenden como individualidades de esos soles eternos, se encuentran presentes en los mundos etéricos de las jerarquías, los mundos de la inmortalidad, que son los mundos de las Jerarquías. Ahí las Jerarquías van mostrando a los espíritus, a los seres, a las esencias, que han despertado su individualidad, van mostrando lo que es la evolución. Les dicen entonces a esas esencias que son cuerpos de luz etérea, que tiene la forma arquetípica de la creación: “ahora vosotros podéis elegir vuestra propia forma corporal, la podéis transformar, vuestra propia forma inmortal, porque, aunque sois cuerpos de luz, no tenéis vehículos de luz inmortales y eternos para poder viajar por todos los planos y expresar en todas las dimensiones”.

Después que, por propia experiencia, estos seres, estas esencias han percibido todo desde los mundos superiores, perfectos de las Jerarquías eligen, ellos mismos, su propio camino, su propia galaxia, su propio sistema solar, la forma que quieren experimentar. Y así comienza ese gran viaje a través de los diferentes planos del Universo, de los diferentes mundos, de los diferentes sistemas, de los diferentes planetas.

Los seres humanos reencarnan en los cuerpos físicos porque están modelando sus cuerpos de luz. Están creando la madurez de la conciencia, igual que el cuerpo y la experiencia dan madurez evolutiva a cada ser humano en su vida, la luz y la experiencia dan madurez al espíritu eterno para aprender a ser un buen arquitecto de los universos de los que, cuando llegue el día, esté preparado para ello.

Para poder aprender lo más grandioso, tiene que aprender lo más pequeño, valorar lo que ha sido creado, por miles de millones de ángeles que entregan su vida y su amor para que pueda existir la naturaleza y la vida, los seres, los reinos, la belleza, todo lo que existe en vuestro planeta.

El ser humano reencarna vida tras vida para modelarse a sí mismo en su cuerpo de luz, para que esa experiencia le transforme en un sabio, en un ingeniero, en un maestro, en un ser iluminado, para participar con el planeta en el equilibrio del universo, como un creador, aportando energía para el equilibrio de los mundos de la vida, de los mundos de las células, de los mundos biológicos, de los mundos físicos y para ayudar a sus propios hermanos, espíritus en su camino de evolución y,de esta forma, aprender lo que es el amor que late en su propio ser, que late en la vida y en todo el universo, por el cual todo existe y por el cual todo se sostiene.

Es un proceso de activación, de despertar, de experimentación, de aprender, de aprender a vivir de acuerdo a la Ley, a las Leyes. De aprender a respetar a cada individualidad, de respetar las Layes que Dios designó para la vida y el desarrollo de los mundos y las humanidades y de esta forma aprender a ser un co-creador, y de esta forma solamente yendo en sintonía con la luz, en el equilibrio con la naturaleza y en armonía con la Ley es que el ser humano puede descubrir lo que es vivir y ser feliz.

Cuando un ser humano se sumerge en su cuerpo y sólo está viendo sus propias emociones y pasiones, solamente ve todas aquellas energías que fueron depositadas en su interior para que el aprenda a conocerlas, para que aprenda a transformarlas, a iluminarlas, a elevarlas, igual que el ser humano aprende a densificarlas, también aprende a iluminarlas. 

Aprende a densificar la energía para que exista la forma y aprende a iluminarse para poder ayudar a los seres humanos a iluminarse en el curso de su evolución.