miércoles, 14 de diciembre de 2016

Para mi hijo… por Jeff Foster

Hijo, ¡nunca te avergüences de ser tú mismo! ¡Eres completamente original, una creación única! Nadie camina como tú, ni se ríe como tú, ni baila como tú, ni juega en el parque de la manera que tú lo haces.
Tienes derecho a tus pensamientos y derecho a tus sentimientos, tienes derecho a tus deseos y derecho a tus anhelos. Tienes derecho a tu gozo y derecho a tu dolor. Tienes derecho a tu SÍ y derecho a tu NO, tienes derecho a expresar tu verdad y a recorrer tu camino y a ser celebrado por eso. Tienes derecho a meter la pata, derecho a armar todo un lío, derecho a intentarlo y fallar y volver a intentarlo y a cometer errores.
Los demás tienen derecho a molestarse, a entrar en desacuerdo, a sentirse celosos e incluso a enojarse contigo, pero no tienen el derecho de avergonzarte o castigarte por ser tú mismo. Sabe que su abuso no es algo personal; es simplemente su propio dolor, su propio potencial aun no vivido y que no pueden o no se atreven a tocar. Te menosprecian y te reducen a un objeto porque están muertos por dentro, y tú estás tan, pero tan vivo, en contacto con la fuente de la felicidad.
Sabe que tu cuerpo es perfecto, incluso con sus imperfecciones. Cada mancha, marca de nacimiento, cada línea, arruga y cabello está perfectamente colocado, cada pliegue de la piel es sagrado, y cada deformidad no es deformidad desde el punto de vista del amor. Hay poder en el hecho de ser tú mismo, hijo, en respirar como respiras, en moverte como te mueves, en sentir como sientes. Hay poder en tu silencio y poder en tu canción.
Nunca pierdas el contacto con ese poder, ¡aunque el mundo quiera que te
sientas menos y hacer que lo abandones! ¡Nunca te avergüences de tu poder!
No tienes que ser un esclavo de este mundo. Las voces del miedo son muchas pero la voz de la presencia es aun más fuerte. Confía en ti mismo. Y cuando no seas capaz de confiar en ti mismo, sabe que tu duda es digna de confianza también. Mantente cerca. Y escucha mi voz cada vez que caigas en la vergüenza y dudes de ti. Estoy siempre contigo, hijo, más cerca que la respiración. Yo soy tu propia voz, una voz interior de amor-a-ti-mismo, una voz que celebra todo de ti y te recuerda que tienes derecho a existir, que eres perfecto tal y como eres, que eres sagrado y amado, en todos y cada uno de los momentos.
Mi voz jamás te abandonará, aun cuando seas demasiado viejo; siempre serás un niño precioso por dentro.

Jeff Foster

martes, 6 de diciembre de 2016

Rezar por algo lo aleja de tu realidad

Rezar por algo lo aleja de tu realidad
Neale Donald Walsch en su libro Conversaciones con Dios, afirma lo siguiente:
No tendréis lo que pedís, ni podéis tener nada de lo que queráis. Y ello porque vuestra propia petición es una afirmación de vuestra carencia, y el decir qué queréis una cosa únicamente sirve para producir esa experiencia concreta -la carencia- en vuestra realidad.
Por lo tanto, la oración correcta no es nunca de súplica, sino de gratitud.
Cuando dais gracias a Dios por adelantado por aquello que habéis decidido experimentar en vuestra realidad, estáis efectivamente reconociendo que eso está ahí…en efecto. La gratitud es, pues, la más poderosa afirmación dirigida a Dios; una afirmación a la que Dios habrá contestado incluso antes de que la formuléis.
Así pues, no supliquéis nunca. Antes bien, agradeced.

Pero ¿qué ocurre si yo agradezco algo a Dios por adelantado, y luego eso no aparece nunca? Eso podría llevar al desencanto y la amargura.

La gratitud no puede utilizarse como una herramienta con la que manipular a Dios; un mecanismo con el que engañar al Universo. No podéis mentiros a vosotros mismos. Vuestra mente sabe la verdad de vuestros pensamientos. Si decís “Gracias, Dios mío, por esto y lo otro”, y al mismo tiempo está claro que eso no está en vuestra realidad presente, estáis suponiendo que Dios es menos claro que vosotros, y, por lo tanto, produciendo esa realidad en vosotros.

Dios sabe lo que vosotros sabéis, y lo que vosotros sabéis es lo que aparece en vuestra realidad.

Pero entonces, ¿cómo puedo estar realmente agradecido por algo, sí sé que eso no está presente?
Fe. si tienes, aunque sólo sea la fe equivalente a un grano de mostaza, moverás montañas.

Sin embargo, hay tanta gente que dice que sus oraciones han quedado sin respuesta…

Ninguna oración queda sin respuesta. Pero lo que has de saber -y ese es el secreto- es que detrás del pensamiento se halla siempre otro pensamiento -el que podemos llamar Pensamiento Promotor-, que es el que controla el pensamiento.
Por lo tanto, si rogáis y suplicáis, parece que existe una posibilidad mucho menor de que experimentéis lo que pensáis que habéis decidido, puesto que el Pensamiento Promotor que se halla detrás de cada súplica es el que en ese momento no tenéis lo que deseáis. Ese Pensamiento Promotor se convierte en vuestra realidad.
El único Pensamiento Promotor que puede ignorar este pensamiento es uno fundado en la fe en que Dios concederá cualquier cosa que se le pida, sin falta. Algunas personas poseen este tipo de fe, pero muy pocas.
El proceso de la oración resulta mucho más fácil cuando, en lugar de creer que Dios siempre dirá “sí” a cada petición, se comprende intuitivamente que la propia petición no es necesaria. Entonces la oración se convierte en una plegaria de acción de gracias. No es en absoluto una petición, sino una afirmación de gratitud por lo que ya es.

jueves, 1 de diciembre de 2016

EN BUSCA DE LA LUZ INTERIOR - JAMES REDFIELD & CAROL ADRIENNE

LA POLARIZACIÓN DEL PENSAMIENTO - ADOPTAR POSICIONES FIJAS O PERMANECER ABIERTOS
Según lo que le haya pasado esta semana, es probable que tenga una visión pesimista u optimista del futuro. La visión pesimista es que el mundo se viene abajo rápidamente, y que desde el punto de vista económico, político y ecológico estamos en gran peligro sin ninguna esperanza de revertir este rumbo en el futuro cercano. La visión optimista es que el mundo se halla en una gran transición, pero que, sirviéndose del sentido común y guiada por la
intuición, la humanidad tiene grandes posibilidades de pensar nuevas soluciones a problemas en apariencia inabordables. Desde el punto de vista individual, podemos fluctuar entre estas dos visiones del futuro del mundo. Un día nos sentimos perdidos, inseguros, asustados, y no alimentamos esperanzas de introducir cambio alguno en condiciones que parecen hallarse fuera de nuestro control. Y luego, otro día, de pronto recuperamos la esperanza y nos sentimos inspirados, apasionados, audaces, generosos, compasivos y comprometidos con el camino espiritual. Estas actitudes contradictorias y estos estados de energía pueden surgir perfectamente de la mente colectiva que oscila entre los polos mientras tiene lugar la transición a una nueva Visión Global.
La polarización entre optimismo y pesimismo crea una encrucijada, lo cual significa que la humanidad está en un punto de elección. Cuando tenemos una opción, tenemos poder.

jueves, 24 de noviembre de 2016

EN EL UMBRAL

Piense por un instante que, antes de bajar a su cuerpo (su nacimiento) recibe "instrucciones" de mentores afectuosos y guías sabios. Podemos imaginar que la conversación sería algo así:
"Bueno, si ya estás listo para volver a un cuerpo, ¿ves allá abajo algunos padres capaces de exponerte a la lección sobre la que quieres trabajar?
"Una vez que estés en tu cuerpo, no olvides prestar atención a los carteles señalizadores. No recibirás
más de lo que puedas manejar, y si deseas algo de trabajo extra, ¡dilo ahora! Recuerda que deberás aprender a generar toda la energía afectiva posible y mantenerte conectado a la fuente espiritual. Habrá momentos en que te sentirás perdido y dolorido, pero acuérdate de pedir ayuda y escucha atentamente a tu sabiduría interior.
Tendrás todo lo que necesites para estar atento a tu naturaleza espiritual, para que puedas imprimir tu espíritu a todo lo que hagas. Recuerda que conocerás a muchas otras personas que están en el camino y, sólo por diversión, serán muy distintas de lo que tú esperas, pero te darán la oportunidad de mostrar todo el amor que puedes aportar. De vez en cuando, las cosas se pondrán difíciles, pero no estarás solo. Mantente en contacto.
Escribe, cuando puedas. Si necesitas algo, pídelo. Hasta la vista, por ahora. Ah, y no lo olvides: Serás responsable de cada acto, por pequeño que sea. Cuando regreses aquí, comprenderás mejor."

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Erase una vez...

Había una vez una isla, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre:
el Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría...  Como también todos los demás, incluso el Amor.

Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse. Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. Únicamente el Amor quedó esperando solo, hasta el último momento. Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el Amor decidió pedir ayuda.

La Riqueza pasó cerca del Amor en una barca lujosísima y el Amor le dijo:
“Riqueza, ¿me puedes llevar contigo?”, "No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para ti."

Entonces el Amor decidió pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnífica barca,
“Orgullo te ruego, ¿puedes llevarme contigo?”, "No puedo llevarte, Amor..." respondió  el Orgullo: “aquí  todo es perfecto, podrías arruinar mi barca”.

Entonces el Amor dijo a la Tristeza que se estaba acercando:
"Tristeza te lo pido, déjame ir contigo.", "Oh Amor" respondió la Tristeza, “estoy tan triste que necesito estar sola”.

Luego el Buen Humor pasó frente al Amor; pero estaba tan contento que no sintió que lo estaban llamando.

De repente una voz dijo:
"Ven Amor, te llevo conmigo“ Era un viejo el que lo había llamado. El Amor se sintió tan contento y lleno de gozo que se olvidó de preguntar el nombre al viejo. Cuando llegó a tierra firme, el viejo se fue.

El Amor se dio cuenta de cuanto le debía y le preguntó al Saber:
“Saber, ¿puedes decirme quién me ayudó?” “Ha sido el Tiempo” respondió el Saber.

“¿El Tiempo?" se preguntó el Amor,  “¿Por qué será que el Tiempo me ha ayudado?”.

El Saber lleno de sabiduría respondió:  "Porque solo el Tiempo es capaz de comprender cuan importante es el Amor en la vida". 

jueves, 10 de noviembre de 2016

Cuento Sufí - Rumí

LAS AVES
El profeta Salomón tenía como servidoras a todas las aves. Como entendía su lenguaje, se habían hecho buenos amigos. Existen así indios y turcos que se hacen buenos amigos, aunque hablen lenguas diferentes. También existen Turcos que hablan la misma lengua y llegan a ser extraños entre sí. La que importa es la lengua del corazón y más vale ponerse de acuerdo por esa lengua que por la palabra.
Así, pues, todas las aves se pusieron un día a enumerar sus virtudes y su ciencia ante el profeta. No actuaban así por presunción, sino sólo para presentarse a él pues un servidor hace valer ante su amo las cualidades que puede poner a su servicio. Cuando un esclavo está descontento de su comprador, finge estar enfermo.
Al llegar el turno a la abubilla se presentó ella en estos términos:
"Yo, mirando desde lo alto del cielo, puedo adivinar la situación de los
arroyos subterráneos. Puedo precisar el color de esta agua y la importancia de su caudal. Tal facultad puede ser preciosa para tu ejército. ¡Oh, sultán, concédeme tus favores!" Salomón dijo entonces:
"¡Oh, amiga! Es cierto que el agua es importante para mis soldados.
¡Quedarás, pues, encargada de proveer de agua a mi ejército!"
El cuervo, que estaba celoso de la abubilla, tomó entonces la palabra:
"¡Es vergonzoso sostener semejante extravagancia ante el sultán! Si la abubilla tuviese realmente el don que pretende tener, vería entonces las trampas que los hombres le tienden en el suelo.
Pero no sucede eso y más de una abubilla ha ido a parar a las jaulas que los hombres fabrican para ellas."
Salomón se volvió hacia la abubilla:
"Es verdad, ¡oh, abubilla! estas palabras pueden aplicarse. ¿Por qué te atreves a mentir en mi presencia?"
La abubilla respondió:
"¡Oh, sultán! ¡No me avergüences! No escuches las palabras de mis enemigos. Si he mentido, córtame entonces la cabeza con tu espada. El cuervo es el que niega el destino. Cuando las circunstancias no enturbian el ojo de mi inteligencia, veo muy bien las trampas que se me tienden. Pero, a veces, algún incidente viene a adormecer la ciencia y la inteligencia. Oscurece incluso el sol y la luna."

viernes, 4 de noviembre de 2016

EL VERDDERO VALOR DEL ANILLO

Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.
Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro?. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después... Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
E...encantado, maestro titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
Bien asintió el maestro.
Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho
agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado más de cien personas y
abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.
¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.
Maestro dijo, lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! contestó sonriente el maestro.
Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
¿¿¿¿58 monedas???? exclamó el joven.
Sí, replicó el joyero.
Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es
urgente...
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
Siéntate dijo el maestro después de escucharlo.
Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.