martes, 10 de abril de 2018

Cuento Sufí - Rumi


EL TAMBOR DEL LADRÓN
Un ladrón estaba abriendo en plena noche un agujero en una pared. El amo de la casa, que estaba enfermo, no dormía y oyó el ruido. Subió a la terraza y dijo al ladrón:
"¿Pero ¿qué haces ahí? ¿Quién eres?"
El ladrón respondió:
"¡Soy un tamborilero y toco mi instrumento!"
El hombre replicó: "Pero entonces, ¿cómo no oigo el sonido del tambor? - ¡Ya lo oirás mañana por la mañana!" respondió el ladrón.

domingo, 8 de abril de 2018

Cuento Sufí - Rumi



EL HIJO DE MARÍA
Un día, Jesús, hijo de María, se dirigía corriendo hacia la montaña. Alguien se puso a seguirlo gritando:
"¡Nadie te persigue! ¿Por qué corres así?"
Jesús, sólo preocupado por su huida, no respondió siquiera a la pregunta.
Pero el otro reiteró su llamada:
"¡En nombre de Dios! ¡Detente! Quisiera solamente saber lo que haces, pues, aparentemente, no hay motivo de temor."
Jesús respondió:
"¡Huyo de un tonto! No te pongas en mi camino. ¡No retrases mi huida!" El otro exclamó:
"¿Cómo? ¡Tú que posees el hálito santo! ¡Tú, que has curado a ciegos y a sordos, ¡Tú, que puedes resucitar a un cadáver soplando sobre él! ¡Tú, que hacesun pájaro de un puñado de barro! ¿Por qué ese temor?"
Jesús respondió:
"Es Dios quien ha creado mi alma y mi carne. Cuando invoco Su nombre, el ciego y el sordo quedan curados. Cuando invoco Su nombre, la montaña se dispersa como un almiar. Si murmuro Su nombre al oído de un cadáver, resucita. Una gota se convierte en un océano por Su nombre. Le he invocado mil veces ante un tonto, pero no ha habido resultado alguno."
El hombre insistió:
"¿Cómo el nombre de Dios, que influye en el sordo, el ciego y la montaña, no tiene efecto sobre un tonto? Si la tontería es una enfermedad como las demás, ¿cómo no se le encuentra remedio?"
Jesús respondió:
"La tontería es una maldición de Dios mientras que la ceguera no lo es.
Pues se adquiere. Los males que se adquieren merecen piedad, pero la tontería es nuestra enemiga."
¡Como Jesús, huye de los tontos! La conversación de los tontos hace disminuir tu fe, igual que el aire hace evaporarse el agua. Si te sientas sobre rocas húmedas, se va el calor de tu cuerpo y caes enfermo. El tonto enfría tu naturaleza. No creas que Jesús huía por temor. Estaba protegido por Dios. No, sólo lo hizo para enseñanza tuya.

jueves, 5 de abril de 2018

Cuento Sufí - Rumi


EL ARROYO DE LA LUNA
Un rebaño de elefantes se había instalado a la orilla de un arroyo y los demás animales se lamentaban de que esta presencia los privaba del libre acceso al curso de agua. Todos se pusieron a buscar una estratagema para hacer que se largaran, pues estaba claro que ninguna fuerza bastaba para obligarlos a irse.
El primer día de la luna, un viejo conejo subió a un montículo y gritó a los elefantes:
"¡Oh, sultán de los elefantes! ¡Soy un mensajero, el mensajero de la luna! Si quieres tener la prueba de mis palabras, escucha esto: dentro de quince días, la luna se mostrará en el agua. Y he aquí el mensaje que la luna os envía: "Este arroyo nos pertenece y está prohibido a todos acercarse a él bajo pena de volverse ciegos" Creedme, si os quedáis cerca de este arroyo, seréis cegados por medio de unos destellos. ¡Y si os atrevéis a calmar en él vuestra sed, la luna se 

estremecerá en el agua para mostrar su cólera!"
Al octavo día de la luna, el sultán de los elefantes fue a beber al arroyo, pero cuando mojó su trompa en él, vio la luna estremecerse en su superficie.
Entonces empezó a creer lo que le había dicho el viejo conejo, pero los demás
elefantes lo tranquilizaron diciéndole:
"¡No somos tan tontos como para huir porque la luna se haya movido!"

lunes, 2 de abril de 2018

Cuento Sufí - Rumi


EL PUEBLO DE SABA
Hablando de tontería, me viene a la memoria la historia del pueblo de Saba. Su tontería era, en efecto, contagiosa como la peste.
Saba era una gran ciudad, tan grande como las ciudades de que se habla en los cuentos para niños. Decimos cuentos para niños, pero estos cuentos son estuches de perlas que contienen muchas enseñanzas. Tomad en serio las palabras insensatas de los cuentos.
La ciudad de Saba era, pues, incomparable por su tamaño. Pero sus habitantes eran incapaces de apreciarlo. La distancia a recorrer para ir de un extremo de la ciudad al otro era inconmensurable. Sólo en esta ciudad se encontraba la población de una decena de ciudades. Esta población se componía en todo y por todo de tres personas de cara sucia. Aunque fuese innumerable, se resumía en estos tres banales personajes. En efecto, las almas que no ven al Amado no valen si siquiera media persona, aunque fuesen incluso millares.
Uno de ellos era un ciego cuya vista era penetrante. Es decir, que podía ver una hormiga, pero que era incapaz de divisar a Salomón.
El segundo era un sordo cuyo oído era muy fino. Es como decir un tesoro sin oro.
En cuanto al último, era un hombre desnudo cuya túnica era muy larga.
El ciego dijo de pronto:
"Veo un ejército que se acerca. Puedo distinguir incluso de qué pueblo se trata."
El sordo dijo a su vez:
"¡Tienes razón! Oigo el rumor de sus conversaciones."
El hombre desnudo dijo entonces:
"¡Temo que desgarren la orla de mi túnica!"
El ciego añadió:
"¡Ya llegan! Tenemos que huir si queremos evitar ser capturados."
El sordo:
"Su estruendo se acerca. ¡Huyamos lo más aprisa posible!"
El hombre desnudo:
"¡Socorro! ¡Van a destrozar mi túnica!"
Así es como dejaron la ciudad para refugiarse en un pueblo abandonado.
Allí encontraron un ave muy grande, pero que no tenía carne. Era una carroña
que había sido devorada por los buitres y sus huesos estaban esparcidos.
Nuestros tres hombres devoraron esta ave como un león devora su presa. Y cada uno de ellos creyó haber encontrado satisfacción. Pero se pusieron a engordar hasta tal punto que se hicieron enormes como elefantes y el mundo fue demasiado pequeño para ellos. Y así fue como pasaron por la rendija de lapuerta.
El sordo es el deseo. Oye venir la muerte de los demás, pero no la suya. El ciego es la ambición. Ve los defectos del pueblo hasta en el menor detalle, pero es ciego para los suyos.  El hombre desnudo teme que le corten la orla de su túnica, pero ¿cómo sería eso posible? El pueblo de esta tierra está arruinado, pero teme a los ladrones. Todos hemos llegado desnudos a este mundo y así es como lo dejaremos. Pero todos tememos a los ladrones. En el momento de la muerte, los ricos comprenden que no poseen un céntimo. Los hombres de talento sienten que han errado el camino. Son como esos niños que toman unos trozos de cerámica por bienes preciosos. Si se les quitan, lloran. Y si se les devuelven, se alegran. El niño, hasta que es adulto, no distingue el bien del mal. Sus lágrimas y su risa no tienen valor alguno. Los aristócratas tiemblan por sus bienes como si los hubieran adquirido en sueños. Si se les despertase, se burlarían de su temor a los ladrones. Los sabios de este mundo son semejantes. Temen a los ladrones y se quejan diciendo:
"¡Los ladrones derrochan nuestro tiempo!"
Pero el que cultiva lo verdaderamente útil no se preocupa del tiempo, pues el tiempo no existe para él.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Cuentos Sufís - Rumi


BUSCADOR DE VERDAD
Dakuki era un hombre de amor y prodigioso, muy atento a protegerse de lo ilícito. Nunca permanecía más de dos días en un mismo lugar, pues se decía:
"Si me quedo más tiempo en una casa, corro el peligro de ver mi corazón atraído por algo o por alguien."
Caminaba de día y rezaba de noche. Su naturaleza era la de un ángel.
Como él era puro, estaba en continua búsqueda de hombres puros y dirigía a Dios esta plegaria:
"¡Oh, Señor! ¡Permíteme encontrar a tus fieles servidores!"
Y Dios le respondía:
"¡Oh, hombre puro! ¡Qué sed y qué amor hay en ti! Pero si ese amor me ha sido consagrado, ¿por qué estás siempre buscando hombres?"
Dakuki:
"¡Oh, Dios mío! ¡Estoy en mitad del océano y busco una cántara de agua! Los deseos que tengo acerca de tu amor son para mí motivo de orgullo, igual quemis deseos por el prójimo me son motivo de vergüenza. Desde hace años, viajo
sin cesar, tanto a Oriente como a Occidente. Voy con los pies desnudos por caminos llenos de guijarros y de espinas. Pero no creas que un enamorado se desplaza sobre sus pies torturados. No, es con su corazón como viaja. Mi atracción por el hombre no hace sino aumentar. ¡Quisiera ver la ola del océano en una gota de agua!"
Un día, Dakuki se encontró dirigiendo la oración en una playa entre un grupo de fieles. Todo el mundo se puso en fila para la oración cuando, de pronto, la mirada de Dakuki se dirigió hacia el mar y oyó gritos. Vio, en alta mar, un barco, sacudido por las olas. Los pasajeros, en la oscuridad, gritaban por temor a hundirse, pues la tempestad soplaba como Azrael. Incluso los infieles y los rebeldes habían recobrado su fe en Dios y todos se prosternaban, desesperados.
Al ver esto, las lágrimas llenaron los ojos de Dakuki.
"¡Oh, Señor! le dijo, ¡perdónalos y socórrelos!"
Esta plegaria fue escuchada y el barco se salvó, pero los pasajeros creyeron que esto se debía a sus propios esfuerzos. Creían que sus oraciones habían sido aceptadas. Como el zorro que escapa de las garras del león gracias a sus patas, pero que sigue estando tan orgulloso de su cola.
En pocas palabras, el barco atracó en el momento mismo en que Dakuki y los fieles terminaban su oración. Los fieles dijeron:
"¿Quién ha podido hacer este prodigio? ¿Habrá sido el imán, que, compadecido, haya dirigido esta oración a Dios? ¡Se habría atrevido a interferirse en la voluntad divina!"
Y cuando Dakuki se volvió, vio que todo el mundo se había marchado.
Habían desaparecido todos, como peces deslizándose en el agua. Dakuki se puso de nuevo a llorar.
¡Ah! ¡Ahora es cuando caes en la trampa! ¡Hombre inmaduro! Creías, como todo el mundo, que ellos eran hombres. Tú los has mirado con los ojos de Satanás, que dice: "Yo fui creado a partir del fuego y Adán a partir del barro."
¡Oh, Dakuki, abre los ojos! Sigue buscando día y noche. Abandona las obras de este mundo. ¡Busca a los hombres invocando Su nombre!

lunes, 26 de marzo de 2018

Cuestos Sufís - Rumi


CIEGO
Un día, un hombre fue a visitar a un sheij que era pobre y ciego. Quedó muy asombrado al encontrar en su casa un ejemplar del Corán. Se preguntó:
"Este hombre es ciego y no puede leer. ¿Qué puede hacer con el Corán? Si le hago esta pregunta será una falta de respeto."
Ahora bien, sucedió que el sheij le ofreció hospitalidad para unos días. Una
noche, nuestro hombre fue despertado por una voz que recitaba el Corán. Al
levantarse, descubrió al ciego, con los ojos en el libro, recitando el Corán. Le dijo:
"¿Cómo consigues leer? Veo tu mirada que se desplaza en cada línea que pasa. ¿Las ves realmente?"
El ciego respondió:
"¡Oh, tú, que ignoras todo del cuerpo! ¿Por qué te extraña que Dios pueda permitir una cosa así? Yo he pedido ayuda a Dios para poder leer el Corán, pues tengo mala memoria. Por eso es por lo que, cada vez que abro el Corán, ¡veo en él!"

jueves, 22 de marzo de 2018

Pensamientos cortos

El sufrimiento está en aferrarse a lo transitorio; en rechazar lo que está sucediendo; en encerrarse en uno mismo; ignorando que somos más allá de las creencias condicionantes que creemos ser.

La libertad está en no aferrarse a lo impermanente; aceptar lo que está sucediendo; en abrirse; y en reconocer que somos más allá de nuestras creencias.

Simplemente, permítete descansar en el hecho de ser consciente, sin nada más, reposando y siendo eso, dejando que la vida ocurra tal cual es.

El pasado está compuesto de memoria, el futuro de imaginación. Ninguno de los dos tiene existencia más allá del pensamiento que los piensa.
¿Significa eso que debo abandonar toda idea de una vida activa?