CIEGO
Un día, un hombre fue a visitar a un sheij que era
pobre y ciego. Quedó muy asombrado al encontrar en su casa un ejemplar del
Corán. Se preguntó:
"Este hombre es ciego y no puede leer. ¿Qué
puede hacer con el Corán? Si le hago esta pregunta será una falta de
respeto."
Ahora bien, sucedió que el sheij le ofreció
hospitalidad para unos días. Una
noche, nuestro hombre fue despertado por una voz que
recitaba el Corán. Al
levantarse, descubrió al ciego, con los ojos en el
libro, recitando el Corán. Le dijo:
"¿Cómo consigues leer? Veo tu mirada que se
desplaza en cada línea que pasa. ¿Las ves realmente?"
El ciego respondió:
"¡Oh, tú, que ignoras todo del cuerpo! ¿Por qué
te extraña que Dios pueda permitir una cosa así? Yo he pedido ayuda a Dios para
poder leer el Corán, pues tengo mala memoria. Por eso es por lo que, cada vez
que abro el Corán, ¡veo en él!"

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.