Con el primero que tenemos que ser amables es con nosotros mismos, aceptándonos tal cómo somos con nuestras sombras y con nuestras Luces. Somos más luminosos que oscuros, creemos que solo tenemos oscuridad, todo lo contrario tenemos mucha más LUZ que sombra, somos más luminosos que oscuros. Nuestro Creador nos ha hecho a su imagen y semejanza, nos ha hecho Luminosos, por fuera, por dentro aún más, somos seres únicos e irrepetibles, somos LUZ, si somos capaces de admitir esto de interiorizarlo, tenemos ganado mucho para poder “Hoy ser amable con todo lo que nos rodea”.
Cuando nos hemos aceptado, todo lo que fluye a nuestro
alrededor es LUZ y en ella está la amabilidad, la aceptación, de todo lo que
nos rodea, de los que nos insultan, de los que nos hacen pirulas al volante, de
los que se ríen, de los que en definitiva nos lo hacen pasar mal, todos esto,
realmente, son nuestros maestros, nuestros espejos; de ellos aprendemos a aceptar y ser amables
con todo lo que nos rodea incluidos a los que llamamos nuestros enemigos.
El viejo paradigma del “ojo por ojo”, ha quedado superado siendo amable con todo lo que nos rodea, amándonos a nosotros mismos. Lo que Cristo nos dijo con poner la otra mejilla, quizá fue esto “Solo por hoy soy amable con todo lo que me rodea”, incluidos, nosotros mismos.
Hola Antonio, me gusta mucho lo que has escrito.
ResponderEliminarUn abrazo
Constanza
Hola Antoniio, me gusta mucho este blog y espero que escribas mas cosas interesantes soy Diego Palencia
ResponderEliminarMe gusta mucho este blog, espero que sigas escribiendo más cosas interesantes
ResponderEliminar