Un enamorado recitaba poemas de amor a su amada. Unos poemas
llenos de lamentaciones nostálgicas. Su amada le dijo:
"Si esas palabras me están destinadas, pierdes el tiempo
puesto que estamos reunidos. ¡No es digno de un amante el recitar poemas en el
momento de la unión!"
El enamorado respondió:
"Sin duda estás aquí. Pero, cuando estabas ausente, sentía
un placer distinto. Bebía del arroyo de nuestro amor. Mi corazón y mis ojos se
complacían.
¡Ahora, estoy frente a la fuente, pero está agotada!
-Realmente, dijo la amada, no soy yo el objeto de tu amor. Tú estás
enamorado de otra cosa y yo no soy sino la morada de tu amado. El verdadero
amado es único y no se espera otra cosa cuando se está en su compañía."

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