Lo más
importante del proceso de sanarnos o de integrarnos en un todo es aceptarnos
totalmente a nosotros mismos, con todas nuestras múltiples partes. Aceptémonos
cuando actuamos bien y cuando no lo hacemos tan bien, cuando nos asustamos y
cuando demostramos nuestro amor, cuando nos comportamos tontamente y cuando nos
mostramos brillantes e ingeniosos, cuando fracasamos y cuando ganamos. Todo
esto son distintas facetas de nosotros mismos. La mayoría de nuestros problemas
provienen de que rechazamos partes de nosotros mismos: no nos amamos total e
incondicionalmente.
Que la
mirada que echamos sobre nuestro pasado no sea de vergüenza. Miremos al pasado
viendo en él la riqueza y la plenitud de la Vida. Sin esta riqueza y esta
plenitud no estaríamos hoy aquí. Cuando nos aceptamos totalmente nos convertimos
en seres íntegros y sanos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.