Esta es la
pregunta que más me han hecho y que más me he hecho a mí misma. Cuando comencé
a comunicarme con mi Ser Superior, a menudo me preguntaba si acaso las respuestas
que estaba obteniendo provendrían de mi mente y serían dadas por mi ego. Luego
comprendí que es el ego quien formula estas preguntas, ante su temor a que llegué
el fin de su reinado. ¿Si los mensajes proviniesen de tu mente, con qué fin el ego
se ocuparía de sembrar dudas? O, por el contrario, ¿No sería más razonable que
ratificara su validez a fin de seguir teniendo el control?
La voz de
tu divinidad es tan potente y clara, que es difícil que la puedas confundir con
los titubeos de tu mente. Te dará mensajes tan certeros que no dudarás de donde
provienen, los mensajes del Ser Superior no requieren de explicaciones ni justificaciones,
no dan vueltas sobre sí mismos tergiversando las palabras para obtener un
determinado resultado. Te dejan en paz y te dan
luz, pero jamás se imponen. Los mensajes del Ser Superior muchas veces no le
gustan al ego, pues desarticulan su intrincada manera de confundirnos, desarman
los conflictos que antes nos atrapaban, con tal ligereza que pareciera que
nunca existieron. No temas escuchar la voz de tu divinidad, pues ella jamás te
dirá algo diferente a lo que tu actual nivel de conciencia necesite
para avanzar.
En algunas
ocasiones, las respuestas de mi Ser Superior no me agradan, pues suelen
desbaratar los mecanismos de mi mente lógica. Muchas veces, siento que no estoy
preparada para escuchar lo que tenga que decirme y prefiero seguir con mi cháchara
interna y esperar a estar lista para soltar. No pienses que encontrarás en sus
palabras una confirmación a tus conclusiones, es posible que la mayoría de las
veces encuentres que te empuja y contradice, sobre todo si le has expresado tu opción
de despertar y ampliar tu conciencia. Muchas creencias que tienes arraigadas
comenzarán a caer y temblarán tus juicios de bueno y malo.
A veces,
cuando alguien me pregunta sobre cómo sé si la voz que escucho viene en
realidad de mi esencia y no de mi mente-ego, bromeó diciendo: ¡Muy fácil, lo que me dice mi Ser Superior por lo general no me gusta, en
cambio, yo suelo tener muchos argumentos para encontrarme la razón! Créeme, es más difícil confundir la voz del ego con la de nuestra
divinidad, que no hacerlo. La práctica te lo demostrará y cuando sientas dudas,
te sonreirás comprendiendo de quien vienen esas dudas y por qué las fórmulas.
Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

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