jueves, 10 de enero de 2019

¿Podemos ponerlo a prueba?


Como ya lo he dicho antes, cada uno puede forjar la relación que desee con su Ser Superior. Algunos podrán tener una relación más amistosa y directa, otros más ceremoniosa, otros una relación distendida y divertida, algunas personas me han dicho que se encuentran con un Ser Superior similar a un padre severo. Tu Ser Superior se manifestará de la forma en que tú necesites que lo haga, para que puedas confiar y sentirte a gusto con su voz.
La forma en que me relaciono con mi divinidad es diferente cuando escribo, cuando converso con él a diario, cuando lo hago en grupo y frente a otra persona. Cuando escribo, la mayor parte de las veces o al menos durante el primer tiempo, el lenguaje empleado es más ceremonioso y el mensaje menos personal, los mensajes son escritos para ser compartidos y contienen palabras que puedan servirle a todos los que lean. Cuando converso con mi Ser Superior a diario, ya sea en medio de mi vida cotidiana o en estado meditativo, el lenguaje es informal, muchas veces tierno y acogedor, en otras ocasiones es alegre y divertido, algunas veces intercala algunos retos y desafíos e incluso algunas pequeñas ironías algo punzantes. Me agrada esta forma de conversar directa e informal, me siento acompañada de un sabio y viejo amigo, que me conoce en profundidad.
Me gusta mucho jugar con mi divinidad, pedirle confirmaciones y desafiarlo a que me envíe señas. Son muchos los canales que el Ser Superior puede usar para comunicarse, en ocasiones nos habla a través de un programa en la televisión, de la boca de un amigo, en el párrafo de un libro, en la letra de una
canción, en un sueño, sólo es necesario poner atención y el mensaje llegará.
Recuerdo en una ocasión haber estado leyendo un libro justo antes de dormirme. En ese libro, el autor hablaba del Espíritu Santo y de cómo le había pedido confirmación de su existencia, obteniendo de forma instantánea la respuesta, me quedé dormida diciéndole a mi divinidad que yo también le pedía una confirmación así de inmediata y clara.
Aunque pensé que tendría algún sueño revelador, desperté algo desilusionada pues nada pasó en la noche.
Mientras desayunaba me llamó una de mis hijas, que se encontraba en un retiro espiritual y me pidió que fuera a una misa de cierre. Me presenté gustosa de acompañarla, ya sin acordarme de mi petición. La misa se realizó en una diminuta y hermosa capilla, cuando llegó la hora del sermón, el sacerdote
dijo: Hoy hablaremos del Espíritu Santo y comenzó a describir muchos de los conceptos que yo había estado desarrollando y que comparto en este libro. Mi emoción no pudo ser mayor, con lágrimas en los ojos le agradecí a mi Ser Superior esa clara confirmación de que su presencia habita en los más diversos y variados rincones de mi vida.
Atrévete a explorar, juega con tu divinidad, experimenta diversos canales de comunicación, desafíala, pide pruebas, apoyo y confirmación. Sentirás la delicia de comprobar que ¡No Estamos Solos!




Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

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