Estos días es imposible no pensar en los seres queridos que partieron.
Pensar en ellos, dedicarles un momento de oración con el
que honrar su vida y su memoria.
En mi corazón tengo hoy y siempre a mi abuela. Tuvimos la
suerte de compartir vida con un ser maravilloso, un alma grande que se preocupó
desde que éramos pequeños por enseñarnos la dimensión del plano espiritual, de
encargó de hacernos saber que éramos algo más que un cuerpo físico y que
existen otros planos que no podemos ver, pero si percibir si lo intentamos.
Era un alma evolucionada, pero como la mayoría de las mujeres
de su época, demasiado influenciada por sus creencias religiosas.
Llegando estos días mi memoria viaja sin hacer esfuerzo.
Recuerdo al detalle el enorme cuadro que flotaba encima de su cama.
La virgen del Carmen, con el niño Jesús y los
escapularios llenaban el espacio central, abajo las llamas del infierno, almas penando,
pero asistidas por unos hermosos querubines que los rescataban del abismo. Una
imagen entre bella y escalofriante. Todos en mi familia, nos acostumbramos a
mirarla.
Ella me decía, " llevamos su nombre, ella rescata
alma del purgatorio si nosotros rezamos por ellas. Pide cada noche por todos
los que no tienen a nadie que rece por ellos".
Yo lo hacía. Eso siempre formó parte de mí.
Cuando decidí emprender un camino diferente a lo marcado
en busca de respuestas, esto resonaba fuerte en mí. ¿Existían de verdad el
cielo y el infierno? ¿Hay almas ardiendo en un fuego eterno?
Hoy puedo decir que tengo mis respuestas claras. Mi alma
está tranquila con lo que creo. El cielo y el infierno son Estados de
conciencia. El alma va en un principio, a donde su mente cree que debe estar. (Esto
da para horas de debate)
No me sorprendió conocer el bajo Astral, esa dimensión
tan pegada a esta donde muchas almas quedan atrapadas por sus propias creencias.
Un "PURGATORIO" sin llamas.
Mi abuela tenía razón, esas almas nos necesitan. No
necesitan rezos determinados. Una oración es un pensamiento lleno de compasión,
de deseo profundo de ayudar a esa alma a avanzar en su escala evolutiva.
Pensemos hoy en ellos. Pidamos por ellos. Necesitan de nuestra luz y energía
para poder seguir, para ver la luz, para recibir entendimiento. Hoy, además de
enfocarnos en los nuestros, dediquemos pensamientos de amor, oraciones o lo que
sintáis, enviemos luz a quienes están perdidos. No os podéis imaginar cómo esas
almas lo agradecen y lo mucho que ayudamos a los seres de luz en su trabajo con
este gesto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.