sábado, 6 de mayo de 2023

Anecdotas del Tamud - CONSUELO

Cuando falleció el hijo de Rabí Iojanán ben Zakai, sus discípulos vinieron a consolarlo.

Primero entró Rabí Eliezer ben Horkenos quien le dijo: -Adán, el primer hombre, tuvo un hijo que murió, y sin embargo se consoló y siguió su vida familiar con Eva y así también tú tienes que consolarte. -¿No son suficientes mis desgracias -díjole Rabí Iojanan- que me recuerdas las de Adán? Luego entró Rabí Ioshúa que les mencionó a Job y sus hijos e hijas que fallecieron en un solo día y que, no obstante se consoló. Rabí Iojanan le dio la misma respuesta que a Rabí Eliezer. Y así fueron pasando Rabí Iosi y Rabí Shimón que le recordaron al Sumo Sacerdote Aarón que perdió dos hijos y al rey David que perdió a su hijo Abshalóm. Para todos la respuesta fue la misma. Por último entró Rabí Eliezer ben Azaria, quien se sentó y le pidió permiso para contarle una parábola que pensaba era adecuada para esa circunstancia: -Un rey le dio a una persona de su entorno un objeto valioso para que se lo cuide y ese hombre lo cuidó con dedicación, pero siempre se lamentaba de que elrey no le retiraba el objeto, para liberarlo de tanta responsabilidad, tú también, maestro, tuviste un hijo brillante y se fue de este mundo íntegro, libre de pecado. Debes consolarte, por haber devuelto al Creador lo que te dio como un depósito valioso. Muy conmovido, Rabí Iojanan exclamó: -Bendito seas, Eliézer, me has consolado y reconfortado.

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