martes, 9 de mayo de 2023

Anecdotas del Tamud - HONRAR Y DESCONFIAR

Cierta vez llegó una persona a lo de Rabí Ioshúa, para pernoctar en su casa. El maestro le dio de comer y beber y luego lo llevó hacia el altillo, donde había una cama y cuando bajó, sacó la escalera. A medianoche el individuo se levantó, envolvió en una manta todo objeto valioso que encontró y cuando se disponía a bajar, se cayó y se quebró la espalda. A la mañana siguiente, Rabí Ioshúa lo encontró en el suelo, dolorido y quejoso.

-¿Es ésa la manera de agradecer la hospitalidad que te brindé?- -Maestro, no podía saber que retiraste la escalera. -Tonto- ya te venía observando desde el primer momento. Desde entonces quedó un proverbio: Honrar a un extraño como si fuera el mejor, pero sospechar como si fuera el peor.

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