No te preocupes de los juicios y las calumnias de otro. Si lo que has de hacer o decir es
bueno, no creas jamás que es indigno de ti. Si los demás hablan a su modo y tienen sus
sentimientos personales, no te importe; no hagas caso de ellos. Sigue siempre la buena
senda; déjate guiar por tu propia naturaleza y por la naturaleza común. Tanto para la una
como para la otra solo hay un camino.

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