Recordar por qué hacemos algo nos mantiene en contacto con el cuadro más amplio de nuestra visión original si o cuando nos volvemos pesimistas o temerosos.
Un ejemplo maravilloso referido a la forma de sostener la visión, es el de Marjorie Stern, benefactora de bibliotecas, perteneciente a la cuarta generación de una familia arraigada en San Francisco. En 1966, después de haber pasado diez años haciendo trabajo voluntario para reunir dinero y crear conciencia sobre la necesidad de un nuevo edificio para la biblioteca, escribió una carta a los posibles donantes, en la que decía: "No existen atajos para un mejoramiento cívico significativo.
Hacen falta años de arduo trabajo... si queremos realizar nuestro sueño de un nuevo edificio para la Biblioteca Principal". Tres décadas más tarde, Stern, que en este momento tiene 80 años, ha visto tornarse realidad el sueño que mantuvo vivo mediante su infatigable dedicación, cuando en efecto se inauguró la nueva biblioteca. Los esfuerzos de Stern contribuyeron a reunir más de 33 millones de dólares donados por 17.000 personas, todas las cuales recibieron un agradecimiento personal de su parte. "Así es la vida". Las cosas no se producen con rapidez... Yo tengo una visión a largo plazo. Es necesario tenerla -dice con humildad-. Es una lucha y hay que seguir luchando. Pero no hay que aceptar menos que lo mejor.

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