sábado, 20 de diciembre de 2025

SUEÑOS PERSONALES - Redfield James

En una entrevista, Joyce Petchek, autora de tres libros referidos a los sueños -The Silver Bird, Silver Dreams y Bedroom Chocolates-, nos contó parte de su experiencia como especialista en sueños, es decir, alguien que sondea los sueños para conectarse con los mensajes que transmiten.

"Ante todo -dice-, hay varios tipos diferentes de sueños. Los más comunes son, desde luego, los sueños personales que reflejan los temas, las ansiedades y las relaciones de la propia vida. Estos sueños nunca nos transmiten nada que podamos manejar, y los mensajes nos llegan cuando estamos listos para oírlos. Ayudan a eliminar las emociones negativas y a transformar nuestras energías personales. Si los negamos, se tornan recurrentes. Como una bola de nieve, se tornan cada vez más grandes y producen cada vez más ansiedad. También pueden ser versiones del mismo sueño desde distintos ángulos. Estos sueños recurrentes en general están arraigados en traumas infantiles no resueltos. Al liberar el miedo y la negatividad de estos traumas infantiles, abrimos nuestro potencial psíquico para recibir y explorar nuestra creatividad personal."

Los sueños existen en nuestro campo áurico e ingresan en nuestra conciencia a través del estado onírico de conciencia. Integramos la energía y el mensaje oníricos analizándolos en el estado de vigilia cuando los escribimos, pintamos o dibujamos imágenes de ellos o cuando usamos la enseñanza espiritual que contienen. Al trabajar con ellos, traemos su energía a la realidad de la vigilia, fusionando así los límites entre las dimensiones física y espiritual. Allan Ishac, de Nueva York, escribió a “The Celestine Journal”: "Hace varios años, en un estado a mitad de camino entre la vigilia y el sueño, apareció un mensaje escrito sobre la pantalla negra de mis párpados cerrados. Las palabras eran: "25 lugares para encontrar paz y tranquilidad en Nueva York"'. Escribió la frase en una hoja y la olvidó. Cada tanto salía a flote entre sus papeles. En ese momento planeaba dejar Nueva York porque se sentía abrumado por el ritmo acelerado, el ruido y la tensión general. De pronto tomó conciencia de que lo que el sueño le decía en efecto era: "Estás enseñando lo que más necesitas aprender". Se dio cuenta de que el sueño estaba dándole el título de un libro, de modo que empezó a investigar y escribir durante los fines de semana. Luego de una serie de sincronicidades, al fin publicó su libro: 50 lugares para encontrar paz y tranquilidad en Nueva York.

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