Segunda Lección
Casi
todo el mundo desea sentirse joven, desea ser capaz de moverse de forma hermosa
y rítmica, desea caminar con gracia, brillar por la felicidad y gozo interno….
Todo esto puede lograrse si se practican las Respiraciones que les estamos
enseñando. Es el deseo del amado Mahá Chohán que seamos ejemplos brillantes. No
podemos pretender ayudar a otros si nosotros mismos no somos “la Luz que brilla
en la oscuridad”.
En
este ejercicio estamos decretando juventud. Visualícense haciendo algo que no
hayan hecho en años (correr cerro arriba, echar una carrera hasta la playa,
saltar con alegre abandono, etc.) Sientan la libre flotabilidad de la juventud.
Párense
con los brazos a los lados. Tomen una respiración lenta y profunda, mientras
cuentas hasta cuatro. Levanten sus brazos hacia delante, pasándolos sobre la
cabeza y hacia atrás hasta donde alcancen, moviendo la cabeza hacia atrás
también de manera que su cara quede mirando el cielo. Aguantando la
respiración, dóblense hacia delante desde la cintura, tocando el piso y
regresando hasta arriba estirándose hacia atrás (como antes). Exhalen
nuevamente, llevando los brazos a la posición inicial. Hagan esto tres veces.
Luego decreten con un sentimiento profundo:
ESTOY
LLENO DE LA LUZ QUE REVITALIZA CADA PARTE DE MI CUERPO. ESTOY LLENO DE ESE
BRILLANTE SENTIMIENTO DE JUVENTUD. ESTOY VIVO CON EL PODER MOTIVADOR DE LA
ACCIÓN. YO SOY JOVEN, JOVEN, JOVEN. YO SOY LA JUVENTUD ETERNA.
Tercera
lección
Le
debemos mucho a nuestro Sol Físico y a Esos Grandes Seres, Helios y Vesta, el
Dios y la Diosa que viven allí dentro. El Sol vierte Luz y la Sustancia dadora
de vida a todos, Nosotros, por supuesto, estamos conscientes del Sol, pero
también pero también debemos saber que podemos, mediante nuestra atención,
atraer al interior de nuestro cuerpo (mediante el amor y la gratitud) la
Radiación beneficiosa que es Su placer conceder a todos aquellos que viven, que
se mueven y que tienen su ser en este Planeta Tierra.
En
la respiración siguiente, les pedimos que se pongan de cara al Sol, si es
posible. Si no, visualicen el Sol con el ojo de sus mentes. Al mismo tiempo que
inhalan eleven sus brazos de sus lados hacia arriba hasta que formen una Cruz.
con las palmas de la mano hacia arriba. Esta posición simboliza la completa
rendición a nuestro Dios Padre-Madre Celestial.
Párense
rectos con los pies juntos, visualizando los Dorados Rayos de la Luz del Sol
emanando hacia ustedes al tiempo que, contando hasta cuatro toman una
respiración lenta y profunda y elevan sus brazos hasta formar5 la Cruz. Inhalen
esos Rayos dentro de su corazón; es decir dirijan la respiración al área del
corazón. Aguanten la respiración por una cuenta de cuatro. Exhalen a la cuenta
de cuatro bajando los brazos, y a medida que exhalan sientan el aliento como
Luz Dorada que está saliendo por todos y cada uno de los poros de su cuerpo.
Descansen por una cuenta de cuatro y repitan el ejercicio siete veces. Entonces
decreten lo siguiente:
YO
SOY LUZ, YO SOY LUZ, YO SOY LUZ. ESTOY ATRAYENDO DENTRO DE MI SER LA BENDICIÓN
Y EL AMOR DESDE HELIOS Y VESTA. ESTOY ABSORBIENDO ESTA LUZ DENTRO DE CADA
CELULA DE MI CUERPO. ESTOY RADIANTE CON LA LUZ.
ESTOY LLENO DE LA LUZ. ESTOY
AGRADECIDO AGRADECIDO AGRADECIDO.
AGRADECIDO A LA LUZ Y AMO LA
LUZ.

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