jueves, 19 de marzo de 2026

El arte de la Respiración Rítmica. (2)

Segunda Lección

Casi todo el mundo desea sentirse joven, desea ser capaz de moverse de forma hermosa y rítmica, desea caminar con gracia, brillar por la felicidad y gozo interno…. Todo esto puede lograrse si se practican las Respiraciones que les estamos enseñando. Es el deseo del amado Mahá Chohán que seamos ejemplos brillantes. No podemos pretender ayudar a otros si nosotros mismos no somos “la Luz que brilla en la oscuridad”.

En este ejercicio estamos decretando juventud. Visualícense haciendo algo que no hayan hecho en años (correr cerro arriba, echar una carrera hasta la playa, saltar con alegre abandono, etc.) Sientan la libre flotabilidad de la juventud.

Párense con los brazos a los lados. Tomen una respiración lenta y profunda, mientras cuentas hasta cuatro. Levanten sus brazos hacia delante, pasándolos sobre la cabeza y hacia atrás hasta donde alcancen, moviendo la cabeza hacia atrás también de manera que su cara quede mirando el cielo. Aguantando la respiración, dóblense hacia delante desde la cintura, tocando el piso y regresando hasta arriba estirándose hacia atrás (como antes). Exhalen nuevamente, llevando los brazos a la posición inicial. Hagan esto tres veces. Luego decreten con un sentimiento profundo:

ESTOY LLENO DE LA LUZ QUE REVITALIZA CADA PARTE DE MI CUERPO. ESTOY LLENO DE ESE BRILLANTE SENTIMIENTO DE JUVENTUD. ESTOY VIVO CON EL PODER MOTIVADOR DE LA ACCIÓN. YO SOY JOVEN, JOVEN, JOVEN. YO SOY LA JUVENTUD ETERNA.

Tercera lección

Le debemos mucho a nuestro Sol Físico y a Esos Grandes Seres, Helios y Vesta, el Dios y la Diosa que viven allí dentro. El Sol vierte Luz y la Sustancia dadora de vida a todos, Nosotros, por supuesto, estamos conscientes del Sol, pero también pero también debemos saber que podemos, mediante nuestra atención, atraer al interior de nuestro cuerpo (mediante el amor y la gratitud) la Radiación beneficiosa que es Su placer conceder a todos aquellos que viven, que se mueven y que tienen su ser en este Planeta Tierra.

En la respiración siguiente, les pedimos que se pongan de cara al Sol, si es posible. Si no, visualicen el Sol con el ojo de sus mentes. Al mismo tiempo que inhalan eleven sus brazos de sus lados hacia arriba hasta que formen una Cruz. con las palmas de la mano hacia arriba. Esta posición simboliza la completa rendición a nuestro Dios Padre-Madre Celestial.

Párense rectos con los pies juntos, visualizando los Dorados Rayos de la Luz del Sol emanando hacia ustedes al tiempo que, contando hasta cuatro toman una respiración lenta y profunda y elevan sus brazos hasta formar5 la Cruz. Inhalen esos Rayos dentro de su corazón; es decir dirijan la respiración al área del corazón. Aguanten la respiración por una cuenta de cuatro. Exhalen a la cuenta de cuatro bajando los brazos, y a medida que exhalan sientan el aliento como Luz Dorada que está saliendo por todos y cada uno de los poros de su cuerpo. Descansen por una cuenta de cuatro y repitan el ejercicio siete veces. Entonces decreten lo siguiente:

YO SOY LUZ, YO SOY LUZ, YO SOY LUZ. ESTOY ATRAYENDO DENTRO DE MI SER LA BENDICIÓN Y EL AMOR DESDE HELIOS Y VESTA. ESTOY ABSORBIENDO ESTA LUZ DENTRO DE CADA CELULA DE MI CUERPO. ESTOY RADIANTE CON LA LUZ.
ESTOY LLENO DE LA LUZ. ESTOY AGRADECIDO AGRADECIDO AGRADECIDO.
AGRADECIDO A LA LUZ Y AMO LA LUZ.

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