domingo, 26 de abril de 2026

La espiritualidad no es algo que te añadas - Jeff Foste

Incluso cuando te conviertes en una persona más espiritual, sigues siendo una persona. Y el "yo espiritual" es la manifestación más pegajosa, engañosa y apestosa del ego.


La espiritualidad destruye el yo; no lo enriquece. Deconstruye la imagen falsa, destruye todo lo irreal, todo lo de segunda mano, todo objeto, toda identidad creada por la mente, todo lo que no es realmente quien eres. Te deja desnudo, humillado e inconsciente de cualquier meta.

La verdadera espiritualidad no se puede enseñar, y nadie es dueño de la vida ni tiene acceso privilegiado a la Verdad, a pesar de las protestas del ego contra este hecho fundamental. La verdadera espiritualidad debe vivirse. Vivirse con total compromiso con el momento presente. Vivirse hasta su máxima expresión, hasta que la vida misma se convierta en una enseñanza sin esfuerzo y un aprendizaje diario.
 


Eres como un bebé de nuevo. Lo he perdido todo, incluyendo la identidad de quien lo perdió todo, la falsa creencia de que había algo que perder desde el principio, y cualquier atisbo de fe en mí mismo como autoridad en la vida, y ahora solo queda la vida, desplegándose momento a momento… cruda, palpitante, innegable… rica, plena, íntima… y la conmoción y el asombro de despertar cada mañana, y aquí, en lugar del olvido, encuentro un nuevo día, listo para ser vivido.



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