jueves, 17 de enero de 2019

El Ser Superior y nuestra salud

Nuestra salud es, en muchos casos el reflejo de la forma en que nos relacionamos con nuestro cuerpo, con nuestras emociones y de cómo empleamos nuestros pensamientos. Si ponemos atención en nuestros problemas de salud, sobre todo en aquellas molestas limitaciones físicas que ya hemos aceptado como parte intrínseca de nuestro ser: Acidez, dolor de cabeza, contracturas, constipación, alergias, etc., de a poco podemos ir dándonos cuenta de la causa que las origina.
Acepta que tu naturaleza es gloriosa y tu estado natural es la salud, si te alejas de esa condición, es más que probable que alguna situación emocional no resuelta se esté manifestando de esa forma. Al igual que en las relaciones con otras personas, en la relación con tu cuerpo, pídele a tu Ser Superior queintervenga y te ilumine, pídele que lleve Luz a la oscuridad, que te aliente a alimentarte de manera sana y a tener hábitos saludables para tu organismo. Acepta tus dolencias como experiencias, que no te definen ni te limitan, muchas veces son consecuencias de actos inconscientes de tu pasado. Acoge estas limitaciones, no les restes valor, son mecanismos a través de los cuales tu cuerpo clama por atención, pero tampoco te enjuicies ni sientas que no avanzas o que la vida se empecina contigo, sólo trata de aprender, aunque parezca un contrasentido, a disfrutar de esa experiencia.

 Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

martes, 15 de enero de 2019

El Ser Superior y nuestras relaciones


Por lo general, para muchos las relaciones son un verdadero desafío, fuente de muchas satisfacciones, pero también de mucho drama, roces, conflictos y sentimientos heridos. Algunas personas tienen una relación difícil con su padre o madre, otros con algún hermano o con una amiga, quizás con algún hijo o con alguien del trabajo, muchos con su pareja. No basta con el cariño o con el deseo de relacionarnos armoniosamente, para que esto suceda de forma espontánea.
Las relaciones suelen pasar por ciclos, periodos de acercamientos y alejamientos, de armonía y discordia, suelen ser un sube y baja del cual nos vamos haciendo verdaderos adictos, llegando a creer que es la única forma en que podemos manejar las relaciones con quienes amamos. Aunque en ocasiones nos cueste reconocerlo, somos seres carentes relacionándonos de distintas formas con otros seres también carentes. Las personas que se nos presentan en la vida nos sirven de verdaderos espejos en los cuales podemos observarnos y ver cómo, en definitiva, nos relacionamos con nosotros mismos.
Tenemos la fantasía que una relación nos puede dar aquello que nos falta. Pensamos que, a través de la pareja, de los hijos o de las amistades, conseguiremos satisfacer nuestra necesidad de sentirnos valiosos. A veces, depositamos en alguna persona esa fantasía y nos enfadamos cuando consideramos que nos falla en hacerla realidad.
Por ejemplo, una persona con baja autoestima estará continuamente esperando que su pareja, su jefe, un colega o un amigo la ayuden a reafirmarse. Cuando esto no suceda, es posible que se sienta herida y decepcionada, proyectando sobre el otro su incapacidad de valorarse. De esta forma, evitará hacerse responsable de su carencia y responsabilizará a otro de su incomodidad. En las relaciones solemos exigirle al otro que nos complete, en circunstancias que no somos capaces de completarnos a nosotros mismos.
Una vez que logramos comprender este mecanismo del ego, podemos usarlo a favor nuestro y comprender que las relaciones nos regalan una certera herramienta de auto conocimiento, que nos permite comprender y reconocer esos aspectos que nos negamos a reconocer. Si, además, solicitamos a nuestro Ser Superior que nos ayude, encontraremos en las relaciones una maravillosa oportunidad de auto liberación. Esa relación difícil es la que más puede enseñarte sobre ti mismo. Si somos exigentes con nosotros mismos, lo seremos con quienes nos rodean, si en forma continua luchamos contra nuestra irresponsabilidad, entonces detestaremos a quienes consideramos irresponsables.
Recordemos que somos seres totales, dentro de nosotros habitan todos los potenciales del Ser. Sin embargo, dada nuestra historia y la interpretación que hemos hecho de ella, hemos ido negando ciertos aspectos de nuestro Ser y enfatizando otros, así configuramos lo que solemos llamar personalidad y que no es más que los límites que nos ponemos.
Mientras más energía le damos a negar o enfatizar un aspecto de nuestro carácter, más se nos presentarán personas que nos muestran esa parte con la cual no hemos logrado armonizar.
La presencia del otro nos regala no solamente una forma de conocernos, la presencia del otro nos brinda la maravillosa oportunidad de aprender a amar. Nuestra esencia es amor, sabiduría y poder creativo. Estas características siempre están intentando manifestarse, necesitamos amar y cada persona que se nos cruza, nos da la oportunidad de mirarnos en sus ojos y ver en ellos a Dios mismo. Si no fuera por el otro, sería muy difícil aprender a experimentar el amor en este plano.
Cuando en tus relaciones se produzcan circunstancias que despierten en ti reacciones negativas, expresadas o no, entonces no te gastes en justificar quién tiene la razón, ni te permitas responsabilizar al otro de tus emociones; menos aún uses a terceros para descargarte. Simplemente reconoce que en ti se ha despertado un aspecto oculto y pídele a tu Ser Superior que irradie luz en tu interior. Regálale las emociones que no te gustan y él las transformará en amor. Para hacer esta solicitud no necesitas ninguna ceremonia ni ritual, sólo necesitas estar atento y cuando sientas que se despiertan en ti sentimientos negativos,
ya sean estos de miedo, rabia, frustración, sentido de baja valía, poco reconocimiento u otros, invoca la presencia de tu Ser Superior, siente como su luz te inunda y permite que la paz bañe tu interior.
Cuando recién inicié mi proceso de toma de conciencia, gastaba mucha energía en entender los mecanismos del ego presentes en mis relaciones. Intenté encontrar explicaciones en otras vidas, en mi niña interna herida, en mis proyecciones sobre el otro. Me preguntaba una y otra vez qué parte mía, no resuelta, me mostraba esa persona ante la cual se despertaban emociones automáticas no deseadas. Sin embargo, pronto comprendí que mientras más atención le damos al ego, más atención nos pide.
Leyendo el libro Un Curso de Milagros, aprendí a regalarle al Espíritu Santo, que para mí es un concepto muy similar al de Ser Superior, aquellas emociones que me limitan y esclavizan. Mágicamente, este simple acto de soltar me provocó una plácida sensación de libertad. Para poder realizarlo es necesario aprender a reconocer nuestras emociones, sin juicio, sin negación y sin condena. No somos nuestras emociones, las hemos grabado en nuestro campo energético a lo largo de nuestra vida, pero no somos ellas, sino que somos quien las experimenta.
Como hemos pasado la vida entera fingiendo estar bien cuando estamos tristes, controlando el enojo, haciéndonos sordos a nuestras frustraciones, cada vez somos menos capaces de identificar qué es lo que estamos sintiendo. Cuando esas emociones, no reconocidas, no encuentran un canal a través del cual transmutarse, entonces las somatizamos en dolores de cabeza, en contracturas y otros padecimientos, responsabilizando a la persona que tenemos en frente, por la incomodidad que se está manifestando en nuestro interior.
Si te cuesta reconocer tus emociones a través de las incomodidades que el otro despierta en ti, entonces obsérvate cuando comienzas a argumentar que el otro está errado, que su proceder no es el adecuado, que no actúa como tú lo harías si estuvieses en su lugar, que tú no mereces ese trato. No es necesario que definas esa emoción ni que la analices, ni que la justifiques, sólo necesitas reconocer y liberar. No permitas que el ego se apodere de tu determinación de ser libre, esclavizándote aún más en sus intricadas manías de analizarlo todo.
Simplemente habla con tu Ser Superior. Dile: Reconozco la oscuridad que habita en mí y te pido que la llenes de tu Luz.
Esa sola frase puede cambiar de manera rotunda tus relaciones, con ella no sólo te estás haciendo responsable de tus emociones, sino que además estás liberando al otro de la pesada carga de ser el responsable de lo que tú sientes. Quizás al principio, requieras sentarte a analizar lo que el otro despierta en ti, quizás te cueste en el momento reconocer tus reacciones emocionales, pero de a poco podrás darte cuenta incluso de las sutiles reacciones físicas asociadas a tus emociones y podrás de esta forma invocar a tu Ser Superior en medio de una conversación, de una reunión de trabajo, en una fiesta o en la intimidad de tu vida familiar.
Cuando descubrí que mi Ser Superior podía liberarme sin necesidad de comprender el proceso emocional interno que estaba involucrado, poco a poco comencé a disfrutar cada vez más la presencia del otro. Liberada del juicio respecto a cómo los otros tienen que ser y de mi necesidad de responsabilizarlos de cómo reaccionaba mi cuerpo emocional, de a poco mis interpretaciones sobre las personas a mi alrededor comenzaron a cambiar. De pronto, esa frase irónica no fue un ataque hacia mí, sino un mecanismo de defensa; esa falta de interés por mis temas dejó de ser falta de interés hacia mí y pasó a ser una petición de atención; el gruñido de mi hija ya no era en mi contra, sino sólo algo relacionado con ella. Liberar al otro me ha permitido verlo y, desde esa mirada, aprender a amarlo.
Por supuesto aún hay relaciones en mi vida que se me hacen difíciles, aún veo en las demás actitudes que no comprendo, intereses que no comparto, caracteres que no compatibilizan conmigo y que aun invocando a mi Ser Superior no logro trasmutar en Luz. Pero ahora comprendo que todo eso no tiene que ver con el otro, sino conmigo y mis emociones.
Entonces, en esos casos, cuando es posible hacerlo, prefiero retirarme y liberar al otro de recibir la energía negativa que se despierta en mi interior ante su presencia.
Recuerda que la presencia del otro es una maravillosa posibilidad para manifestar tu esencia amorosa. De la plena aceptación de tu ser podrás evolucionar a la aceptación del ser del otro y, desde allí, a la manifestación y reconocimiento de tu verdadero SER.


Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

sábado, 12 de enero de 2019

¿Mantener estas conversaciones me ayudará a cambiar y superar muchas cosas en mi vida?


Mantener estas conversaciones, es probablemente la forma en que manifiestas tu intención de cambiar y desear el cambio es de por sí el mejor inicio.
Sentirnos conectados con nuestra divinidad, pedir estar alineados con el amor, es una forma de detenernos de la vorágine de la vida cotidiana que nos impulsa a vivir estresados y descentrados. Hay muchas formas en que puedes detenerte y recordarte a ti mismo cuál es el verdadero rumbo y sentido que quieres darle a tu vida. Es muy fácil olvidar cuáles son nuestras verdaderas prioridades y gastarnos en los medios olvidando el fin que queremos conseguir, como esos sacrificados padres de familia que en pos del bienestar de su familia trabajan 15 horas diarias, privando a sus seres queridos de su compañía y perdiéndose el placer de compartir con ellos .
Solemos ser seres rutinarios que repetimos en forma automática una y otra vez las mismas acciones, sin detenernos a evaluar el nivel de satisfacción que estamos obteniendo con la mayor parte de nuestras decisiones cotidianas, tener un ancla que nos permita detenernos sirve de gran ayuda para salirnos del piloto automático. Existen muchas formas para hacerlo, meditar, hacer yoga, tener un grupo de crecimiento espiritual, asistir a cursos y escribir son sólo algunas de ella, conectarnos con nuestra sabiduría interna es otra forma, muy poderosa, dicho sea de paso.
La manera que uses para detenerte no hará el trabajo ni provocará el milagro, tu intención y tu opción sí lo harán, lo cambios que puedas obtener serán tan potentes como las ganas que pongas en conseguirlos, recuerda que llevas toda una vida y probablemente muchas vidas dormido, ten paciencia y no permitas que los aparentes retrocesos te desanimen. Despertar no requiere tanta disciplina ni esfuerzo, pero si una buena cuota de voluntad e intención.

Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

jueves, 10 de enero de 2019

¿Podemos ponerlo a prueba?


Como ya lo he dicho antes, cada uno puede forjar la relación que desee con su Ser Superior. Algunos podrán tener una relación más amistosa y directa, otros más ceremoniosa, otros una relación distendida y divertida, algunas personas me han dicho que se encuentran con un Ser Superior similar a un padre severo. Tu Ser Superior se manifestará de la forma en que tú necesites que lo haga, para que puedas confiar y sentirte a gusto con su voz.
La forma en que me relaciono con mi divinidad es diferente cuando escribo, cuando converso con él a diario, cuando lo hago en grupo y frente a otra persona. Cuando escribo, la mayor parte de las veces o al menos durante el primer tiempo, el lenguaje empleado es más ceremonioso y el mensaje menos personal, los mensajes son escritos para ser compartidos y contienen palabras que puedan servirle a todos los que lean. Cuando converso con mi Ser Superior a diario, ya sea en medio de mi vida cotidiana o en estado meditativo, el lenguaje es informal, muchas veces tierno y acogedor, en otras ocasiones es alegre y divertido, algunas veces intercala algunos retos y desafíos e incluso algunas pequeñas ironías algo punzantes. Me agrada esta forma de conversar directa e informal, me siento acompañada de un sabio y viejo amigo, que me conoce en profundidad.
Me gusta mucho jugar con mi divinidad, pedirle confirmaciones y desafiarlo a que me envíe señas. Son muchos los canales que el Ser Superior puede usar para comunicarse, en ocasiones nos habla a través de un programa en la televisión, de la boca de un amigo, en el párrafo de un libro, en la letra de una
canción, en un sueño, sólo es necesario poner atención y el mensaje llegará.
Recuerdo en una ocasión haber estado leyendo un libro justo antes de dormirme. En ese libro, el autor hablaba del Espíritu Santo y de cómo le había pedido confirmación de su existencia, obteniendo de forma instantánea la respuesta, me quedé dormida diciéndole a mi divinidad que yo también le pedía una confirmación así de inmediata y clara.
Aunque pensé que tendría algún sueño revelador, desperté algo desilusionada pues nada pasó en la noche.
Mientras desayunaba me llamó una de mis hijas, que se encontraba en un retiro espiritual y me pidió que fuera a una misa de cierre. Me presenté gustosa de acompañarla, ya sin acordarme de mi petición. La misa se realizó en una diminuta y hermosa capilla, cuando llegó la hora del sermón, el sacerdote
dijo: Hoy hablaremos del Espíritu Santo y comenzó a describir muchos de los conceptos que yo había estado desarrollando y que comparto en este libro. Mi emoción no pudo ser mayor, con lágrimas en los ojos le agradecí a mi Ser Superior esa clara confirmación de que su presencia habita en los más diversos y variados rincones de mi vida.
Atrévete a explorar, juega con tu divinidad, experimenta diversos canales de comunicación, desafíala, pide pruebas, apoyo y confirmación. Sentirás la delicia de comprobar que ¡No Estamos Solos!




Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

martes, 8 de enero de 2019

¿Qué peticiones podemos hacerle?


Eso es algo que tendrás que ir explorando por ti mismo.
Hay personas que le piden a su Ser Superior un lugar para estacionar su vehículo y parece resultarles. Otros le piden ayuda en sus trabajos, que les analice un sueño, una piel hermosa y muchas otras cosas. Yo también lo he hecho de esa forma y en algunas ocasiones he tenido sorprendentes resultados en algunas áreas, en cambio en otras no he tenido una respuesta clara y directa a mis peticiones. Siéntete libre de explorar, usar tu creatividad y encontrar tu propia fórmula.
Por mi parte, he ido soltando las peticiones. De a poco, he entrado en un estado de confianza y aceptación tal, que siento que la existencia me proveerá de las experiencias que mi proceso de despertar y toma de conciencia requieran. Cada vez tengo menos peticiones y deseos concretos, cada día estoy más enfocada al agradecimiento de lo que el Universo me regala que a satisfacer supuestas necesidades. Con el tiempo y la distancia he podido comprobar que muchas de las situaciones poco deseables en mi vida, han traído más de una bendición, que quizás en su momento no entendí, pero que luego se me revelaron mágicamente.
Si recibo maravillosas bendiciones a diario, cariño por montones, alegrías donde vaya ¿a qué fin le voy a estar pidiendo a mi Ser Superior cumpla deseos que ni siquiera estoy segura de que satisfarán una necesidad real y duradera en mi vida o que tal vez son sólo mezquinas demandas de mi ego que clama por atención?

Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

sábado, 5 de enero de 2019

¿Qué desea nuestro Ser Superior para nosotros?


Según mi experiencia, el Ser Superior no tiene un plan para nuestras vidas, no tiene juicios respecto a nuestras elecciones y, por lo general, no interviene en nuestro camino, excepto que se lo pidamos explícitamente. Nuestro Ser Superior nos acompaña y facilita nuestras experiencias, apoyándonos y alentándonos. Si decidimos cambiar de ruta, él nos apoyará en nuestro nuevo camino. Nuestra divinidad nos recuerda quiénes somos y nos enseña que nuestro insoslayable destino es fundirnos con Dios, con el Todo que es la energía del amor, sobre la cual está sostenida toda la Creación.
Nos cuesta creer que no haya una ruta “correcta” hacia un destino establecido o una importante misión de vida que realizar. Nos cuesta creer que, con sólo estar vivos, estamos cumpliendo nuestra misión y que cada paso es bendito e importante pues nos conduce hacia nuestro destino. Son muchas las rutas, podemos escoger un sin fin de caminos y todos ellos nos conducirán a una única y eterna conclusión: sólo el Amor es la respuesta.
No podemos obligarnos a amar, el Amor es una consecuencia. El primer paso: ser capaces de reconocer cuán lejos hemos vivido del verdadero Amor. O lo que es lo mismo, ser capaces de reconocer que fracasamos al creer que teníamos que hacer “méritos” para demostrar nuestra valía y ser dignos de ser amados.
No sabemos Amar y nunca lo aprenderemos, pues al igual que la llama no tiene que aprender a iluminar, pues esa es su naturaleza, nosotros no tenemos que aprender a Amar, sino permitir que nuestra naturaleza se manifieste. Mientras no demos ese permiso, andaremos por la vida a tropezones, adoloridos y perdidos, con la oculta esperanza que algo inusitado ocurra, algo que nos dé lo que tanto ansiamos, que nos dé esa paz interior que necesitamos con más urgencia que respirar.
Dentro nuestro guardamos el tesoro de nuestra esencia incorrupta, lista para manifestarse e iluminar el corazón de quienes nos rodean: ¡Nuestra misión es permitir que ello ocurra!
Pídele a tu Ser Superior que te conecte con la más alta de las vibraciones amorosas, cuéntale que hoy optas porque tu naturaleza amorosa se revele, pídele que ilumine cada acto de tu vida con la energía universal del Amor. Te llevarás muchas sorpresas, pues es posible que algunos de tus juicios respecto a la forma en que se “debe” manifestar el Amor, comiencen a temblar.



Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha

jueves, 3 de enero de 2019

¿Cómo distinguir las respuestas que vienen de mi mente con las que provienen de mi Ser Superior?


Esta es la pregunta que más me han hecho y que más me he hecho a mí misma. Cuando comencé a comunicarme con mi Ser Superior, a menudo me preguntaba si acaso las respuestas que estaba obteniendo provendrían de mi mente y serían dadas por mi ego. Luego comprendí que es el ego quien formula estas preguntas, ante su temor a que llegué el fin de su reinado. ¿Si los mensajes proviniesen de tu mente, con qué fin el ego se ocuparía de sembrar dudas? O, por el contrario, ¿No sería más razonable que ratificara su validez a fin de seguir teniendo el control?
La voz de tu divinidad es tan potente y clara, que es difícil que la puedas confundir con los titubeos de tu mente. Te dará mensajes tan certeros que no dudarás de donde provienen, los mensajes del Ser Superior no requieren de explicaciones ni justificaciones, no dan vueltas sobre sí mismos tergiversando las palabras para obtener un determinado resultado. Te dejan en paz y te dan luz, pero jamás se imponen. Los mensajes del Ser Superior muchas veces no le gustan al ego, pues desarticulan su intrincada manera de confundirnos, desarman los conflictos que antes nos atrapaban, con tal ligereza que pareciera que nunca existieron. No temas escuchar la voz de tu divinidad, pues ella jamás te dirá algo diferente a lo que tu actual nivel de conciencia necesite para avanzar.
En algunas ocasiones, las respuestas de mi Ser Superior no me agradan, pues suelen desbaratar los mecanismos de mi mente lógica. Muchas veces, siento que no estoy preparada para escuchar lo que tenga que decirme y prefiero seguir con mi cháchara interna y esperar a estar lista para soltar. No pienses que encontrarás en sus palabras una confirmación a tus conclusiones, es posible que la mayoría de las veces encuentres que te empuja y contradice, sobre todo si le has expresado tu opción de despertar y ampliar tu conciencia. Muchas creencias que tienes arraigadas comenzarán a caer y temblarán tus juicios de bueno y malo.
A veces, cuando alguien me pregunta sobre cómo sé si la voz que escucho viene en realidad de mi esencia y no de mi mente-ego, bromeó diciendo: ¡Muy fácil, lo que me dice mi Ser Superior por lo general no me gusta, en cambio, yo suelo tener muchos argumentos para encontrarme la razón! Créeme, es más difícil confundir la voz del ego con la de nuestra divinidad, que no hacerlo. La práctica te lo demostrará y cuando sientas dudas, te sonreirás comprendiendo de quien vienen esas dudas y por qué las fórmulas.



Conversaciones con mi Ser Superior – Jascha