jueves, 13 de junio de 2024

La Teoría Cuántica Prueba Que La Consciencia Se Desplaza a Otro Universo Después de la Muerte.

Un libro titulado “El biocentrismo: Cómo la vida y la conciencia son las claves para entender la naturaleza del Universo”, publicado en los EE.UU, ha agitado la Internet debido a que contenía una noción de que la vida no termina cuando el cuerpo muere y puede durar para siempre. El autor de esta publicación, el científico Robert Lanza no tiene dudas de que esto sea posible.

Más allá del tiempo y el espacio

Lanza es un experto en medicina regenerativa y director científico de Advanced Cell Technology Company. Antes de ser conocido por su extensa investigación que se ocupa de las células madre, también fue famoso por varias experiencias exitosas en la clonación de especies de animales en peligro.

Pero no hace mucho tiempo, el científico se involucró con la física, la mecánica cuántica y la astrofísica. Esta mezcla explosiva ha dado a luz a la nueva teoría del biocentrismo, la cual, el profesor ha estado predicando desde entonces.

La teoría implica que la muerte simplemente no existe. Es una ilusión que surge en la mente de la gente. Existe porque la gente se identifica con su cuerpo. Ellos creen que el cuerpo va a morir, tarde o temprano, pensando que su conciencia va a desaparecer también. De hecho, la conciencia existe fuera de limitaciones de tiempo y espacio. Es capaz de estar en cualquier lugar: en el cuerpo humano y fuera de él. Ello encaja bien con los postulados básicos de la ciencia de mecánica cuántica, según la cual una determinada partícula puede estar presente en cualquier lugar y un evento puede ocurrir de acuerdo a varios, a veces incontables formas.

Lanza cree que pueden existir múltiples universos simultáneamente. Estos universos contienen múltiples formas para que posibles escenarios ocurran. En un universo, el cuerpo puede estar muerto. Y en otro continúa existiendo, absorbiendo conciencia que emigró a este universo.

Esto significa que una persona muerta mientras viajaba por el mismo túnel no termina en el infierno o en el cielo, sino en un mundo similar en que él o ella una vez habitó, pero esta vez con vida. Y así sucesivamente, de forma infinita.

Mundos múltiples

Esta teoría- con esperanza establecida, pero muy controversial por Lanza tiene muchos partidarios involuntarios, no sólo los simples mortales que quieren vivir para siempre, sino también algunos científicos de renombre. Estos son los físicos y astrofísicos que tienden a estar de acuerdo con la existencia de mundos paralelos y quienes sugieren la posibilidad de múltiples universos. Multiverse (multi-universo) llamado concepto científico que ellos defienden. Ellos creen que no existen leyes físicas que prohibirían la existencia de mundos paralelos.

Primero fue un escritor de ciencia ficción de HG Wells, que proclamó en 1895 en su cuento “The Door in the Wall”. Y después de 62 años, esta idea fue desarrollada por Hugh Everett en su tesis de posgrado en la Universidad de Princeton. Básicamente plantea que en un momento dado el universo se divide en innumerables casos similares. Y al momento siguiente, estos universos “recién nacidos” se dividen en una manera similar. En algunos de estos mundos usted puede estar presente: leyendo este artículo en un universo, o viendo la televisión en otro.

El factor desencadenante para estos mundos que se multiplican son nuestras acciones, explicó Everett. Si tomamos algunas decisiones, al instante un universo se divide en dos con diferentes versiones de resultados.

En la década de 1980, Andrei Linde, científico del Instituto de Física de la Lebedev, desarrolló la teoría de múltiples universos. Actualmente, es profesor en la Universidad de Stanford.

Linde explicó: El espacio consiste en muchas esferas infladas, que dan lugar a esferas similares, y las que, a su vez, producen mayores números de esferas, y así sucesivamente hasta el infinito. En el universo, que están separadas entre sí. No son conscientes de la existencia de la otra. Pero representan partes de un mismo universo físico.

El hecho de que nuestro universo no está solo se apoya en los datos recibidos desde el telescopio espacial Planck. Usando la información los científicos han creado el mapa más exacto del fondo de microondas, la llamada radiación de fondo de la reliquia cósmica o CMB (comic microwave background) que se ha mantenido desde el inicio de nuestro universo. Ellos también encontraron que el universo tiene un montón de recovecos oscuros representados por algunos agujeros y amplias brechas.

La física teorética Laura Mersini-Houghton de la Universidad de Carolina del Norte con sus colegas argumentan: las anomalías del fondo de microondas existen debido al hecho de que nuestro universo está influenciado por otros universos existentes en las inmediaciones. Y los agujeros y espacios son el resultado directo de ataques de los universos vecinos contra nosotros.

Alma Cuántica 

Así, hay abundancia de lugares u otros universos adonde nuestra alma podría migrar después de la muerte de acuerdo con la teoría del neo-biocentrismo. ¿Pero existe el alma?

El Professor Stuart Hamerofffrom de la Universidad de Arizona no tiene dudas sobre la existencia del alma eterna. Tan reciente como el año pasado, él anunció que encontró evidencia que la conciencia no perece después de la muerte.

Según Hameroff, el cerebro humano es la computadora cuántica perfecta y el alma o la consciencia es simplemente información almacenada a nivel cuántico. Puede ser transferida después de la muerte del cuerpo; información cuántica representada por la conciencia se funde con nuestro universo y existe allí indefinidamente. El experto en biocentrismo, Lanza, prueba que el alma migra a otro universo. Esa es la principal diferencia con respecto a sus otros colegas.

Sir Roger Penrose, un famoso físico británico y experto en matemáticas de Oxford, apoya esta teoría y también ha encontrado rastros de contacto con otros universos. Juntos, los científicos están desarrollando la teoría cuántica para explicar el fenómeno de la conciencia. Ellos creen que encontraron portadores de la conciencia, los elementos que acumulan información durante la vida, y después de la muerte del cuerpo ellos “drenan” la conciencia en algún otro lugar. Estos elementos se encuentran dentro de los microtúbulos basados en proteínas (microtúbulos neuronales), a los cuales se ha atribuido previamente una sencilla función de refuerzo y canalización de transporte dentro de una célula viva. Basados en su estructura, los microtúbulos son los más adecuados para funcionar como portadores de propiedades cuánticas dentro del cerebro. Eso es principalmente porque son capaces de retener estados cuánticos por un largo tiempo, lo que significa que pueden funcionar como elementos de un ordenador cuántico.

Si el paciente es resucitado, revivido, esta información cuántica puede volver a los microtúbulos y el paciente dice “Tuve una experiencia cercana a la muerte”.

Él añade: “Si no son revividos y el paciente muere, es posible que esta información cuántica pueda existir fuera del cuerpo, tal vez indefinidamente, como un alma.”

Este informe de la conciencia cuántica explica cosas como las experiencias cercanas a la muerte, la proyección astral, experiencias fuera del cuerpo, e incluso la reencarnación sin necesidad de apelar a la ideología religiosa. La energía de su conciencia potencialmente se recicla de vuelta en un cuerpo diferente en algún momento, y mientras tanto existe fuera del cuerpo físico en algún otro nivel de la realidad, y posiblemente, en otro universo.

Fuente truthinsideofyou.org

martes, 11 de junio de 2024

LA SABIDURÍA DE LA RENDICIÓN.

Es la calidad de tu conciencia en este momento lo que más determina el futuro que experimentarás.

Así que rendirte es lo mejor que puedes hacer para traer cambios positivos. Cualquier acción es secundaria.
Ninguna acción verdaderamente positiva puede surgir del estado de conciencia de no-rendición.

Para algunas personas, “rendirse” puede tener connotaciones negativas: derrota, abandono, fracaso ante los retos de la vida, volverse letárgico, etc. Sin embargo, la verdadera rendición no tiene nada que ver con eso. No significa que tolerar pasivamente cualquier situación en la que estés y no hacer nada al respecto. Ni tampoco significa dejar de planificar cosas o de realizar acciones positivas.

Rendirse es la simple pero profunda sabiduría de ceder, en lugar de oponerse al flujo de la vida. El único lugar en el que puedes experimentar el flujo de la vida es el Ahora. Así que rendirse es aceptar el momento presente de manera incondicional y sin reservas. Es decir, renunciar a lo que interiormente se resiste a lo que es. La resistencia interior es decir “no” a lo que es, a través de juicios mentales y negatividad emocional. Se nota más cuando las cosas “van mal”, lo que significa que hay una brecha entre lo que la mente pretende y lo que es. Esta brecha es el dolor.

Si has vivido lo suficiente, verás que las cosas “van mal” bastante seguido. Precisamente es ahí cuando se debe practicar la rendición, si es que quieres librarte del dolor y la tristeza.
La aceptación de lo que es inmediatamente te libera de la identificación con la mente y te reconecta con el Ser.
La resistencia es la mente.

La rendición es un fenómeno puramente interior. Esto no significa que no puedas intervenir en lo exterior o cambiar la situación. De hecho, no es la situación en general lo que debes aceptar cuando te rindes, sino el pequeño segmento llamado “el ahora”.

Por ejemplo, si te encontraras atascado en el barro, no vas a decir: “Bueno, me resigno a estar atascado en el barro”. La resignación no es lo mismo que la rendición.

No necesitas aceptar una situación indeseable o desagradable, ni tampoco mentirte a ti mismo y decir que todo está bien. No. Reconoces totalmente que quieres salir de esta situación y limitas tu atención al momento presente, sin etiquetarlo mentalmente.

Esto significa que no hay juicios mentales sobre el Ahora, y por consiguiente, no hay resistencia ni negatividad emocional. Aceptas que este momento ya es como es. Luego actúas y haces todo lo que esté a tu alcance para salir de la situación.
A estas acciones las llamo “acciones positivas”. Y son mucho más efectivas que las negativas, las cuales surgen a partir de la bronca, la desesperación o la frustración.

Hasta obtener el resultado deseado, sigues practicando la rendición absteniéndote de etiquetar el Ahora.  Déjame darte una analogía visual para que se entienda. Vas caminando de noche por la senda, rodeado por espesa niebla, pero tienes una linterna muy potente que la atraviesa y crea un espacio estrecho y claro frente a ti.  La niebla en este caso es la situación en la que te encuentres, que incluye pasado y futuro. La linterna es tu presencia consciente. El espacio claro es el Ahora.

La no-rendición endurece a tu forma psicológica, el caparazón del ego, creando un fuerte sentido de separación. El mundo que te rodea y en particular la gente, se perciben como una amenaza. Surge la compulsión inconsciente de destruir a los demás juzgándolos. Como así también surge la necesidad de competir y dominar.  Incluso la naturaleza se vuelve un enemigo, y tus percepciones e interpretaciones son gobernadas por el miedo. La enfermedad mental que llamamos “paranoia” es apenas una versión un poco más aguda de este estado normal pero disfuncional de conciencia.

No solo tu forma psicológica, sino también tu forma física (tu cuerpo) se torna rígida con la resistencia. Surge la tensión en distintas partes del cuerpo. Y el cuerpo, como un todo, se contrae. El libre flujo de energía por el cuerpo, el cual es esencial para un funcionamiento saludable, queda restringido en gran medida. El ejercicio y ciertas terapias físicas pueden ayudar a recuperar este flujo. Pero a menos que practiques la rendición en tu vida diaria, solo será una ayuda temporal, dado que la causa, es decir, el patrón de resistencia no se ha disuelto.

Hay algo dentro de ti que permanece intacto a las situaciones pasajeras que conforman tu vida diaria. Y es solo a través de la rendición que puedes acceder a esto. Se trata de tu vida, tu propio Ser, que existe eternamente en el presente sin tiempo. Si encuentras tu situación insatisfactoria o intolerable, es solo rindiéndote primero que puedes romper el patrón inconsciente que se resiste y prolonga esa situación.

La rendición es perfectamente compatible con realizar acciones, iniciar cambios o lograr objetivos. Pero en el estado de rendición, una energía totalmente distinta, una calidad distinta, fluye en tu hacer.  La rendición te reconecta con la fuente de energía del Ser. Y si tu hacer está impregnado de Ser, se convierte en una alegre celebración de energía de vida que te lleva más profundamente hacia el ahora. A través de la no-resistencia, la calidad de tu conciencia y, por consiguiente, la calidad de lo que sea que hagas o estés creando, mejora de manera inconmensurable. Los resultados entonces, vendrán solos y reflejarán esa calidad. A esto lo podemos llamar “acción proveniente de la rendición”.

En el estado de rendición, ves claramente lo que hay que hacer. Y actúas haciendo una cosa a la vez y enfocándote en una sola cosa a la vez.  Aprende de la naturaleza, mira como todo se desarrolla y como el milagro de la vida se despliega sin insatisfacción. Por eso Jesús dijo:

“Mira las azucenas, como crecen… no se esfuerzan ni dan vueltas”.

Si tu situación en general es insatisfactoria o desagradable, toma solo este instante y ríndete a lo que es.

Esa es la linterna que atraviesa la niebla. Entonces, tu estado de conciencia deja de depender de lo exterior. Ya no reaccionas ni te resistes. Luego mira la situación más específicamente. Pregúntate: “¿Hay algo que yo pueda hacer para cambiar la situación, mejorarla, o apartarme de ésta?”. Si la hay, actúa adecuadamente. No te enfoques en las mil cosas que tendrás o puede que tengas que hacer en algún futuro, sino en la única que puedes hacer ahora.

Esto no significa que no debas hacer planes, puede que planear algo sea lo único que puedes hacer ahora. Pero asegúrate de no estar corriendo tras películas mentales que continuamente te proyectan hacia el futuro y te hacen perder el Ahora.  Puede que las acciones que realices no den fruto de manera inmediata; hasta que lo hagan, no te resistas a lo que es.

Si no hay nada que puedas hacer, y no puedes irte de la situación, úsala para entrar más profundamente en la rendición, en el Ahora, en el Ser.  Cuando entras a esta eterna dimensión del Presente, el cambio suele presentarse de manera extraña, sin requerir mucho de tu parte. La vida se torna servicial y colabora.

Si son factores internos como el miedo, la culpa o la pereza los que te impiden actuar, se disolverán a la luz de tu presencia consciente.  No confundas la rendición con una actitud de: “Ya nada puede molestarme” o “Ya no me importa”. Si miras más de cerca, verás que estas actitudes están contaminadas de negatividad en la forma de resentimiento oculto, de manera que no es rendición sino resistencia enmascarada.

A medida que te rindes, lleva tu atención hacia adentro, para asegurarte si aún hay algún rastro de resistencia en ti. Estate muy alerta cuando lo hagas, de otra forma, una cierta cantidad de resistencia puede seguir escondiéndose en algún oscuro rincón, en la forma de un pensamiento o de una emoción no reconocida.

Eckhart Tolle

sábado, 8 de junio de 2024

De la culpa al perdón, de la enfermedad a la sanación…

Si culpas te enfermas, si perdonas sanas.

Cuando percibimos algo, lo damos por verdadero y por externo, “ahí afuera pasa algo.”

Ni la percepción es verdadera, ni es externa.

En cada interpretación que yo hago me veo a mí mismo, son mis creencias las que crean la percepción.

El observador crea lo observado. Pero no lo vemos así, me engancho a esa percepción falsa que doy por “externa y verdadera” cuando en realidad es que yo me veo en los demás, lo que veo es mío, es que yo realmente me proyecto en los demás.

Y encima hacemos un juicio negativo de otros, cuando es mi propia sombra o inconsciente la que aflora.

Cuando haces un juicio o condenas a otros, es en realidad una guerra contra ti mismo.

Al decir algo malo de los demás, tu pensamiento y emoción es desagradable y tu cuerpo vive esa emoción en forma de neurotransmisores como la noradrenalina en tu cerebro y el cortisol en tu cuerpo.

Los juicios negativos a otros literalmente te envenenan a ti.

Si te duele algo pregúntate ¿qué juicio has hecho?, ¿qué has sentido poco antes? y descubrirás que eres tú quien lo ha creado.

Observa los juicios que hiciste y haces, mira las emociones que sientes, porque están ligadas a tus dolencias.

Cuando hay algo que me molesta mucho de otros, que me impacta en exceso es que se trata de mi proyección.

Por ejemplo, si alguien me trata sin respeto y reaccionó airadamente, pregúntate si te respetas a ti mismo.

En vez de atacar al otro, tiene más sentido bendecirle y agradecerle porque ha hecho de espejo tuyo, de maestro tuyo para tu mayor bien.

Nuestros maestros no son lejanos, son cercanos y son a quienes culpamos de lo nuestro.

Una madre que te maltrata te enseña la madre que no debes ser, una pareja que te agrede te enseña que no te respetas. Bendícelos.

Si te enfadas o sientes miedo por lo que otros piensan, sientes o dicen de ti o te han hecho, lo vives en tu propio cuerpo.

¿A quién va a afectar? A ti. Todo lo que dices de los demás, lo atraes para ti. No hay otros y tú. Todo es uno.

Si no puedes perdonar es que has hecho el juicio, te has sentido atacado, estas en el ego. Desde el ego solo hay ataque, escasez y miedo, y renuncia a tu auténtico poder.

A veces encontramos que hay un familiar cercano que nos ha hecho mucho daño.

Si quieres desde el ego cortar con esa persona que te hizo daño, corta del todo.

Corta su relación si quieres y corta su atención hacia ella, no la ataques, no la nombres, no hables nunca de esa persona, corta con hacer juicios de cualquier tipo sobre esa persona, corta tus emociones con esa persona, ignora a esa persona, corta con las creencias negativas sobre ti que ella tenía e hiciste tuyas.

Y no olvides que todo te lo hiciste tú a ti mismo y que tu ser esencial jamás fue atacado, porque nada ni nadie puede atacarlo.

A quien siempre le has culpado de tus males, le das las gracias por hacerte de espejo de tu percepción, por haber dado luz a tu sombra.

Desde el Ser Esencial que eres el único perdón que tiene sentido es el perdón a ti mismo.

Si tú tienes el poder, si todo me lo hago yo a mí mismo, lo práctico es perdonarse a sí mismo por la percepción, por el juicio, por culpar, si perdonas te sanas.

Puedes crear lo deseado en tu conciencia, sentirlo como real, agradecerlo, así llegas a ser todo lo que ya eres. ¿Quieres sanarte? Si lo deseas no debes olvidar lo siguiente:

Tienes todo el poder… de enfermarte.

Mi enfermedad es la “prueba de la culpa del otro, de lo que me hicieron”

Sana tu niño interior. Si sientes miedo o culpas a otros, tú seguirás enfermo.

Tu cuerpo vive tus juicios. Todo ataque o culpa al otro es un ataque contra ti mismo.

Lo que me molesta mucho de otros, es mí proyección; es mío. Percibo mis creencias.

El otro es tu espejo. En cada percepción externa veo mi mundo interno.

Las creencias, juicios, emociones… se somatizan en mi cuerpo.

Bendice al otro, Perdónate a ti mismo/a.

Sanarte es cambiar tú, cambiar tu percepción.

Se coherente contigo mismo.

Agradece como si ya fuera como deseas que sea.

Mi poder de transformación está en mi mente y emociones. Tienes todo el poder de sanarte.

El camino solo puedes andarlo tú.

Una clave y lo primero es ser coherente conmigo mismo.

Si no hago lo que quiero hacer o no digo lo que quiero decir por no molestar a los demás, por complacerles, estarás en incoherencia y enfermarás.

No tienes que hacer nada para complacer a los demás, te invito a ser coherente contigo mismo prioritariamente.

Si el no querer molestar a los demás o querer complacer a otros supone ser incoherente contigo, te crearás un daño a ti mismo y un malestar proporcional a la incoherencia contigo mismo.

Como percibes lo que crees, y como tienes el poder de cambiar lo que crees, tienes el poder de cambiar tu percepción.

Consejos del consejo. Tomás Elorriaga.

jueves, 6 de junio de 2024

ADN y Emociones por Gregg Braden.

A continuación, tres asombrosos experimentos con el ADN que prueban las cualidades de autosanación de este en consonancia con los sentimientos de la persona, como fue reportado recientemente por Gregg Braden en su programa titulado Sanando Corazones/Sanando Naciones: La Ciencia de La paz y el Poder de La Plegaria.

Gregg Braden empezó como científico e ingeniero antes de que se formulara las grandes preguntas.

EXPERIMENTO 1

El primer experimento fue realizado por el Dr. Vladimir Poponin un biólogo cuántico. En este experimento se comenzó por vaciar un recipiente (es decir se creó un vacío en su interior) y luego lo único que se dejó dentro fueron fotones (partículas de luz). Se midió la distribución de estos fotones y se encontró que estaban distribuidas aleatoriamente dentro del recipiente. Este era el resultado esperado.

Entonces se colocó dentro del recipiente una muestra de ADN y la localización de los fotones se midió de nuevo. En esta ocasión los fotones se ORGANIZARON EN LÍNEA junto al ADN. En otras palabras, el ADN físico produjo un efecto en los no físicos fotones.

Después de esto la muestra de ADN fue removida del recipiente y la distribución de los fotones fue nuevamente medida. Los fotones PERMANECIERON ORDENADOS y alineados en donde había estado el ADN. ¿A que están conectadas las partículas de luz?

Gregg Braden dice que estamos impelidos a aceptar la posibilidad de que existe un NUEVO campo de energía y que el ADN se está comunicando con los fotones por medio de este campo.

EXPERIMENTO 2

Este experimento fue llevado a cabo por los militares. Se recogió una muestra de leucocitos (células sanguíneas blancas) de un número de donantes. Estas muestras se colocaron en una habitación equipada con un equipo de medición de los cambios eléctricos. En este experimento el donante era colocado en una habitación y sometido a “estímulos emocionales” consistentes en vídeo clips que generaban emociones en el donante. El ADN era colocado en un lugar diferente al del donante, pero en el mismo edificio. Ambos donantes y su ADN eran monitoreados y cuando el donante mostraba sus altos y bajos emocionales (medidos en ondas eléctricas) el ADN expresó RESPUESTAS IDÉNTICAS Y AL MISMO TIEMPO. No hubo lapso y tiempo retraso de transmisión. Los altos y bajos del ADN COINCIDIERON EXACTAMENTE con loa altos y bajos del donante.

Los militares querían saber cuán lejos podían separar al donante de su ADN y continuar observando ese efecto. Ellos pararon de hacer pruebas al llegar a una separación de 80 Kilómetros entre el ADN y su donante y continuaron teniendo el MISMO resultado. Sin lapso y sin retraso de transmisión.

El ADN y el donante tuvieron las mismas respuestas al mismo tiempo. ¿Qué significa esto? Gregg Braden dice que esto significa que las células vivas se reconocen por una forma de energía no reconocida con anterioridad. Esta energía no se ve afectada ni por la distancia ni por el tiempo. Esta no es una forma de energía localizada, es una energía que existe en todas partes y todo el tiempo.

EXPERIMENTO 3

El tercer experimento fue realizado por el Instituto Heart Math y el documento que lo soporta tiene este título: Efectos locales y no locales de frecuencias coherentes del corazón y cambios en la conformación del ADN (No se fijen en el título, la información es increíble)

Este experimento se relaciona directamente con la situación con el ántrax. En este experimento se tomó el ADN de placenta humana (la forma más prístina de ADN) y fue colocado en un recipiente donde se podía medir los cambios del mismo. Se distribuyeron 28 muestras en tubos de ensayo al mismo número de investigadores previamente entrenados. Cada investigador había sido entrenado a generar y SENTIR sentimientos, y cada uno de ellos podían tener fuertes emociones.

Lo que se descubrió fue que el ADN CAMBIO DE FORMA de acuerdo a los sentimientos de los investigadores.

1. Cuando los investigadores sintieron gratitud, amor y aprecio, al ADN respondió RELAJÁNDOSE y sus filamentos estirándose. El ADN se hizo más largo.

2. Cuando los investigadores SINTIERON rabia, miedo o estrés, el ADN respondió APRETÁNDOSE. Se hizo más corto y APAGÓ muchos de los códigos. ¿Alguna vez se han sentido “descargados” por emociones negativas? ahora saben porque sus cuerpos también se descargan. Los códigos del ADN se conectaron de nuevo cuando los investigadores tuvieron sentimientos de amor, alegría, gratitud y aprecio.

Este experimento fue posteriormente aplicado a pacientes con VIH positivos. Ellos descubrieron que los sentimientos de amor, gratitud y aprecio crearon 300.000 veces mayor RESPUESTA INMUNE que la que tuvieron sin ellos. Así que aquí tenemos una respuesta que nos puede ayudar a permanecer con salud, sin importar cuan dañino sea el virus o la bacteria que este flotando alrededor. Manteniendo los sentimientos de alegría, amor, gratitud y aprecio.

Estos cambios emocionales fueron más allá de ser efectos electromagnéticos. Los individuos entrenados para sentir amor profundo fueron capaces de cambiar la forma de su ADN. Gregg Braden dice que esto ilustra una nueva forma de energía que conecta toda la creación. Esta energía parece ser una RED TEJIDA ESTRECHAMENTE que conecta toda la materia. Esencialmente podemos influenciar esa red de creación por medio de nuestra VIBRACIÓN.

 

RESUMEN:

¿Qué tiene que ver los resultados de estos experimentos con nuestra situación presente? Esta es la ciencia que nos permite escoger una línea de tiempo que nos permite estar a salvo, no importa lo que pase. Como Gregg explica en su libro El Efecto de Isaías, básicamente el tiempo no es solo lineal (pasado, presente y futuro) sino también profundidad. La profundidad del tiempo consiste en todas las líneas de tiempo y de oración que puedan ser pronunciadas o que existan. Esencialmente, sus oraciones ya han sido respondidas. Simplemente activamos la que estamos viviendo por medio de nuestros SENTIMIENTOS.

ASÍ es como creamos nuestra realidad, al escogerla con nuestros sentimientos. Nuestros sentimientos están activando la línea de tiempo por medio de la red de creación, que conecta la energía y materia del universo.

Recuerda que la ley del Universo es que atraemos aquello en lo que nos enfocamos. Si te enfocas en temer cualquier cosa sea la que venga, estas enviando un fuerte mensaje al Universo para que te envíe aquello a lo que le temes. En cambio, si te puedes mantener con sentimientos de alegría, amor, aprecio o gratitud y enfocarte en traer más de eso a tu vida automáticamente vas a evadir lo negativo.

Estarías escogiendo una LINEA DE TIEMPO diferente con estos sentimientos.

Pueden prevenir el contagiarse de ántrax o cualquier otra gripe o virus, permaneciendo en estos sentimientos positivos que mantiene un sistema inmune extraordinariamente fuerte.

Así que esta es una protección para lo que venga: Busca algo por lo cual estar alegre todos los días, cada hora si es posible, momento a momento, aunque sea unos pocos minutos. Esta es la más fácil y mejor de las protecciones que puedes tener.

Gregg Braden es el autor de “The Isaiah Effect” and “Awakening to the Zero Point” y Despertando al Punto Cero)

Fuente: greggbraden.com/

sábado, 1 de junio de 2024

Dialogando con nuestra propia sombra.

Habitar la propia sombra.

Muchas veces encontramos en nosotros mismos –en nuestra vida cotidiana, en nuestra relación con los demás o en el ejercicio de la propia introspección- una serie de imperfecciones que se van acumulando como esas diminutas suspensiones de polvo que sólo se ven flotar cuando las atraviesa un rayo de luz.

Esas realidades -que están en nosotros mismos y ejercen su propia influencia y que no siempre vemos sino solamente cuando existe alguna luz interior que las ilumina- es lo que la psicología y la espiritualidad llaman “la sombra”.

Reflexionar acerca de nuestra “sombra” es otra manera de hablar de nosotros mismos. La sombra que tenemos y que proyectamos es también la sombra que somos. No es algo extraño y ajeno. No es algo exterior. Al contrario, es interior a nosotros mismos y a nuestra conciencia.

En la vida espiritual y en la madurez humana, el encuentro con uno mismo -generalmente iniciando del proceso- comienza dialogando con la propia sombra. La sombra es un pasadizo, una puerta estrecha, un espacio subterráneo y oculto, un sótano oscuro. Al bajar a ese pozo hondo y húmedo, siempre se siente el dolor y el esfuerzo del estrechamiento y angostamiento que implica cruzar esa puerta y descender a ese túnel. Sin embargo, es absolutamente necesario aprender a conocerse uno mismo. Por sorpresa, lo que se encuentra somos nosotros mismos en uno de nuestros rostros menos conocidos o el que menos queremos ver y reconocer: una vasta extensión de incertidumbres, con un sin número de enigmas por resolver y muchas preguntas que se han quedado sin contestar.

Cada uno habita su propia sombra. Cada uno la tiene. Cada uno “es” una y muchas sombras a la vez. Nuestro lado sombrío no siempre necesariamente es un “lado oscuro”. La oscuridad y la sombra son diferentes. La oscuridad es negación de luz. La sombra -en cambio- requiere de luz. Sin ella, la sombra no existe, no puede marcar su contraste. Esto que sucede en el ámbito físico también acontece en el plano psicológico y espiritual. La sombra sólo queda expuesta cuando irrumpe la manifestación de la luz. Para que exista la percepción de la sombra es siempre necesaria la exposición de la luz. Sin luz, no hay sombra.

Incluso para la fe, la oscuridad y la sombra son distintas. La oscuridad es signo de mal, de pecado y de muerte. La sombra, en cambio, mezcla de luminosidad y de opacidad, es signo sólo de imperfección. Es el “otro lado” de las cosas, su reflejo velado y sin brillo. Sólo quien ha descubierto la luz puede contemplar -en paz- su propia sombra. Hay que seguir buscando dentro. Nada, ni nadie es perfecto. Todo tiene su mezcla de luz y sombra, de sombra y luz. A veces es eso todo lo uno puede dar. Sólo basta encontrar y cuidar esa pequeña luz de la vida. No hay que dejarla apagar, aunque esté sostenida por la fragilidad del amor.

 

 

2. El umbral.

En el plano psicológico, la sombra es una especie de umbral entre lo consciente y lo inconsciente. Los contenidos de la sombra pueden ser positivos o negativos, aunque siempre son ocultos, silenciados, reprimidos, rechazados o postergados. En su mayor parte –psicológicamente hablando- la sombra está compuesta de deseos, impulsos o motivaciones no permitidos, fantasías, resentimientos, miedos y heridas. También entran en la sombra, los talentos, dones, capacidades, potencialidades que han sido anulados, postergados o negados por alguna razón. Uno a veces oculta dones y cualidades por vergüenza, prudencia, pudor o recato. La sombra en su potencial positivo y en su capacidad de crecimiento creativo y constructivo se llama “la Sombra Blanca”.

La sombra son todos los aspectos ocultos o inconscientes, tanto positivos como negativos que conscientemente se han reprimido o no se han reconocido, cualidades y atributos desconocidos o poco trabajados. A menudo representan nuestros impulsos más primitivos y elementales.

Los contenidos de la sombra -si bien son reprimidos y negados- no por eso son aniquilados. No desaparecen totalmente. Están ocultos y pueden ser registrados a través de mecanismos de proyección cuando los percibimos en los otros, en los que nos desagrada de los otros o nos resulta insoportable o censurable. El otro es un espejo en el cual nos reflejamos.

El encuentro con nuestra sombra genera siempre resistencias. Nos cuesta reconocer su existencia. Nos sentimos amenazados por ella. Cuando la reconocemos, crecemos en humildad, sinceridad, honestidad, autenticidad, modestia, sencillez, veracidad y franqueza.

La sombra asumida y aceptada nos capacita para relacionarnos con los demás de otra manera. Comenzamos a ser más tolerantes y comprensivos, habiendo pasado por nuestra propia imperfección y vulnerabilidad. Nuestra aceptación nos ayuda a la aceptación de los demás.

El viaje espiritual no consiste en llegar a nuevos destinos o transformarnos en lo que no somos. Consiste en disipar la ignorancia sobre uno mismo y eso se logra, en gran medida, enfrentándose a la propia sombra y a la multiplicidad de sus rostros.

Podemos entrar en el mundo de la sombra cuando nos detenemos en el contenido de nuestros propios sueños nocturnos o cuando hacemos ejercicios conscientes de imaginación activa, cuando “soñamos despiertos” o nos expresamos a través del arte. Algunos desequilibrios o perturbaciones físicas, psicológicas o espirituales, revelan el costado más insano y patológico de la sombra.

Es necesario integrar la sombra y potenciarla saludablemente para el crecimiento. La sombra es compleja y ambigua. Nos puede ayudar o desintegrar. Depende cómo la “elaboremos”. Para integrarla, lo primero necesario es saber que existe. Conocer que la tenemos y, por lo mismo, aceptarla.

La sombra es la totalidad del inconsciente, aunque no forma parte de la imagen consciente que tenemos de nosotros mismos. Se oculta en los umbrales del inconsciente y actúa en forma indirecta, por eso debemos aprender a verla sólo cuando aparece como “por detrás”. Hay que iniciar con ella un diálogo y un contacto más fluido que nos permita conocerla y conocernos mejor. Es preciso dialogar con la propia sombra. Hacernos amigo de ella. Reconciliarnos. No alcanzamos la madurez fantaseando sobre la luz sino haciéndonos consciente de la propia sombra. Hay que procurar el devenir consciente de la sombra. Todo lo que no se hace consciente, se manifiesta en nuestras vidas como “destino”, algo determinado, impuesto y fatal. Si se hace consciente, libremente lo podemos asumir, intervenir, conducir, y moldear responsablemente.

Es preciso que la sombra se convierta en nuestra amiga, que deje de ser una enemiga hostil y se transforme en “nuestra hermana sombra”. Ella no es siempre es una contrincante, ni una adversaria. En esta lucha de fuerzas, a veces hay que resistir, otras veces hay que ceder.

La sombra cumple también una función positiva. Genera impulsos de creatividad y originalidad, nos pone en crisis que pueden ser regeneradoras. A veces -como en el caso de Adán frente a la Serpiente, Jesús ante la tentación en el desierto, Edipo ante la Efigie, o Sigfrido frente al Dragón- la Sombra cumple un papel pedagógico: nos confronta con nuestros límites y alcances; nos enseña a través de una experiencia; nos reta a crecer.

¿Vos cómo te llevas con tu propia sombra?, ¿sois más propenso a ver su lado oscuro o su lado luminoso, los aspectos negativos o los positivos?; ¿te asusta la sombra de los demás?, ¿cómo vivís la sombra que ves en la noche del mundo?

 

3. La dimensión social de la sombra.

En el marco social, la sombra –en su aspecto más oscuro- da forma a la discriminación, la marginación y la violencia. Es también la causante de muchísimos conflictos políticos, sociales y religiosos; la división y la agitación están llenas de proyecciones de la sombra que apuntan hacia el enemigo, el adversario, el traidor, el victimario, el que no piensa igual, el distinto pretendiendo que los otros sean los culpables de todo. La sombra siempre adopta una determinada configuración cultural. Cada pueblo elige determinados contenidos sociales, tabúes o traumas colectivos para que vivan en el espectro de sus propias sombras.

La psicología emplea diversos mecanismos para el reconocimiento de la sombra: la proyección, la negación, la represión, la somatización y la identificación. Es preciso atravesar el desierto de la propia sombra si queremos integrarla en nuestro crecimiento y madurez. Hay que reconocerla como propia, sabiendo que todos poseemos una cierta ambigüedad. Todos tenemos dos polaridades que nos enfrentan. Hay que armonizar esas oscilaciones y sus contrarios que batallan en nosotros.

Percibir la sombra es mirarse en el espejo que muestra los recovecos de nuestro inconsciente. Es reconocer nuestro lado más vulnerable. Cuando la sombra no ha sido integrada, origina una multitud de proyecciones. Ella es la causante de la gran mayoría de los actos cotidianos de acusación de los defectos de los demás. Fallas que -a menudo- nosotros mismos tenemos y que no nos gusta reconocer.

Es preciso también aceptar un poco más la sombra ajena y querernos un poco más a nosotros mismos tal cual somos. El amor así mismo integra la aceptación de la propia sombra. Vivir con uno mismo requiere una serie de virtudes: paciencia, amor, respeto, comprensión, tolerancia, prudencia, esperanza y humildad. La asunción de la propia sombra supone –además- “no tomarse tan en serio”, no ser tan formales y solemnes, no “creernos” tanto. Es preciso tener un sano sentido del humor. Reírse un poco de sí y de las propias debilidades. Hay que lograr que la sombra sea nuestra compañera.

Sin el combate continuo con ella, la vida pierde su gimnasia. ¡Cuántas veces nos cansamos de aburrirnos y nos aburrimos de cansados! Preocupados de vivir, vivimos preocupándonos sin nunca ocuparnos. La sombra no es el espejo del llanto. Ella también nos puede mostrar alguna belleza. Sólo nos hace falta luz y ojos que puedan ver, aún en la oscuridad. Así entonces comprenderemos que estamos en el juego del encuentro, en el baile de las luces y las sombras. Muchos sueños despiertan desde el despojo de la sombra. Los sueños nos hacen falta. No dañan. Hace fiestas en el corazón. Sólo se puede vivir de verdad, si se puede cambiar. También para eso está la sombra.

 

4. El complejo de “Peter Pan”.

En los sueños y pesadillas nos encontramos con una gran cantidad de imágenes que expresan la sombra: la serpiente y el dragón, los monstruos y demonios, brujas y brujos, Satán y Mefistófeles, el viaje nocturno por el mar y el camino por oscuras plagadas de peligros, el palacio de los espejos y los fantasmas, la obsesión de sentirnos perseguidos y amenazados, el reflejo de nuestra imagen deformada en la fuente o en el pozo de agua, la visita a la casa abandonada, el sótano o el castillo embrujado, el cementerio donde encontramos una tumba vacía o un cadáver que tiene nuestro rostro, el descenso al mundo de los muertos, el encuentro amenazante con el “doble”, igual a nosotros y distinto, etc.

En la vida consciente la sombra aparece a través de sensaciones y sentimientos como el temor, el miedo, la obsesión, la angustia, la ansiedad y la perturbación.

La contraposición entre lo luminoso y bueno -por un lado- y lo oscuro y malo –por otro- se ha representado generalmente en el eterno conflicto entre el bien y el mal, el héroe y el villano. Incluso hasta la misma religión muchas veces se ha presentado antagónicamente así: Jesús representa el bien y su opositor, el Diablo, el mal.

La sombra nos ayude a ver que en la realidad –tanto objetiva como subjetivamente- no existen las polaridades absolutas y extremas: lo “blanco” y lo “negro”, “lo bueno” y “lo malo”, “lo santo” y “lo pecador” químicamente puro. La sombra es una mezcla de luz y oscuridad. Es un “gris” con muchos matices.

El mismo Jesús dice –nada menos que del Reino de Dios- que es como un campo en el cual se ha sembrado tanto trigo como cizaña o una red que contiene peces buenos y malos. El Reino de Dios tiene la composición de una extraña mixtura. El corazón humano es así también: tiene esa polaridad, ambigüedad y dualidad. El conflicto moral y existencial del bien y del mal se resuelve personal y socialmente en la integración de la sombra, en esa conjunción de opuestos y contrarios en los cuales los elementos positivos equilibran y compensan los negativos.

Forma parte del camino cristiano intentar ser un buen guía de la sombra. La redención y la gracia integran la sombra y la debilidad, la fragilidad y la vulnerabilidad. El camino espiritual comienza por ellas. El camino de la luz empieza tomando conciencia de la presencia -siempre viva y actuante- de la sombra. La propia y la ajena. Cuando la sombra es integrada pierde gran parte de su oscuridad y se vuelve luminosa en una forma nueva.

Quien no integra la propia sombra cae en lo que la psicología llama el “síndrome o complejo de Peter Pan”. El cual siempre estaba luchando con su propia sombra y su proyección. Quien quiera anular su sombra definitivamente, también se niega a crecer. No puede ser consiente de aquello que requiere ser integrado en la propia maduración.

El trastorno de Peter Pan es una inmadurez emocional narcisista generalmente de personas adultas que no quieren crecer y adoptan un comportamiento infantil. No desean asumir responsabilidades ya que el modelo internalizado de su yo es el de la infancia o la adolescencia. Asumen actitudes de rebeldía, cólera, dependencia y negación del envejecimiento, entre otras cosas. En ocasiones -los que padecen este síndrome- acaban siendo solitarios y con poca capacidad de apertura afectiva sobre todo al mundo adulto.

En la vida no hay que ser Peter Pan. Hay que tener, reconocer e integrar la propia sombra. Sólo vemos nuestra propia sombra cuando nos acercamos a la luz de ese Sol interior que es Dios. Los santos en la medida en que más se acercaban a Dios, más humildemente cobraran conciencia del cúmulo de sus imperfecciones. A mayor luz, mayor percepción de la sombra. Esto que ocurre como ley física es también una ley espiritual. La ley del crecimiento, de la humildad y integración.

Siempre habrá alguna sombra. Siempre proyectamos alguna a los demás. Lo importante es darnos cuenta, ser agradecidos y seguir transmutando la densidad de la sombra en una radiante claridad. En la medida en que caminamos en el amor, todo comienza a brillar a nuestro alrededor. El amor siempre es luz: ilumina, brilla y nos hace brillar.

5. El laberinto de la propia sombra.

Hace mucho tiempo, en una ciudad griega de la isla de Creta, un rey mandó construir un intrincado laberinto para encerrar en su centro a una criatura monstruosa llamada Minotauro. La construcción era enorme, algunos decían que resultaba infinita. Sólo un héroe pudo resolver el enigma del laberinto, gracias al ingenio de una mujer.

El minotauro era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro. Fue encerrado en un laberinto hecho expresamente para retenerlo. Por muchos años, hombres y mujeres eran llevados allí para ser sacrificados convirtiéndose en alimento para la bestia. En una ocasión, un joven llamado Teseo se ofreció voluntariamente como víctima, con la intención de matar al Minotauro y liberar a la ciudad de su cruel destino. Con la ayuda de Adriadna, la hija del rey, que se había enamorado de él, logro su propósito. Antes de internarse por las sinuosidades del inmenso laberinto, Adriadna le ofreció a Teseo un ovillo de hilo que le había dado el arquitecto del laberinto. Lo ató en la entrada y siguiendo el hilo por los intrincados vericuetos del laberinto, Teseo pudo, efectivamente, encontrar la salida.

Cada uno de nosotros también tiene -en su propio interior- a un rey que construye un laberinto para guardar toda su energía que, con el tiempo, y a fuerza de luchar, se distorsiona, se malogra y va agigantando -cada vez más- su fuerza y monstruosidad.

El esfuerzo que nos demanda mantener y agrandar continuamente el vallado para contener esa gigantesca sombra innombrable, consume casi la totalidad de la energía disponible. Quizás, si toda la sombra fuese puesta a la luz, dispondríamos de más energía para ser más auténticamente nosotros mismos.

Cada uno es su laberinto y su propio monstruo. No podemos salir de nosotros mismos y -aunque a veces nos sintamos atrapados y asfixiados- cada uno es también su propio héroe liberador, el que llega al centro de su laberinto. Cada uno tiene el acceso y la posibilidad de la salida. Todos tenemos el hilo de Ariadna en nuestras manos, aunque no lo veamos. Los laberintos no poseen llave porque no la necesitan.

El laberinto es metáfora de nuestro interior: corazón de luz y sombra, hay un eco que te nombra.

6. Sombra y máscara. 

El escritor y ensayista escocés Robert Louis Stevenson (1850 –1894) es autor de algunas de las historias fantásticas y de aventuras más populares, como La isla del tesoro y El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde. Muchas de sus obras han sido llevadas varias veces al cine en el siglo XX. Una vez escribió un poema para niños llamado “Mi Sombra” (My Shadow), en el que describe –desde la mentalidad de un niño- la extraña y misteriosa figura que siempre nos acompaña.

 

Mi sombra

Mi sombra no es muy grande y va siempre conmigo,

¡qué hacer con ella, yo nunca lo he sabido!

Es idéntica a mí, mide lo mismo de alto,

y salta -junto a mí- cuando en la cama salto.

Lo más raro que tiene es que crece a su modo,

no como hacen los niños, que es siempre de a poco.

A veces se estira, como si fuera de goma,

y es tan pequeña -a veces- que se esfuma y se borra.

No tiene noción de cómo juega un niño.

Encuentra mil maneras de ponerme en ridículo.

Se nota que es cobarde porque a mí se me pega,

pero yo hago igual que ella: ¡me pego a mi niñera!

Un día, muy temprano, antes de verse el sol,

salí al jardín: brillaba el rocío en cada flor.

Mi sombra vaga, dormida y haragana,

no vino conmigo: se quedó en la cama.

A veces la propia sombra nos causa temor y para poder ser socialmente aceptados nos ponemos diferentes “máscaras”. Nos armamos de un “personaje” que toma algo de nosotros. Esos “maquillajes” y disfraces sociales que nos ponemos, nos hacen cumplir un determinado rol o función y -a menudo- terminan siendo pesadas armaduras y esclavitudes que nos autoimponemos para que nos aceptan o para mostrar aquello que nos gustaría ser pero que, en realidad, no somos. La sombra inventa caras y máscaras para resguardarse. A propósito, Gilbert Brensón afirma:

“Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad -fingiendo ser lo que no soy- lo hago para atraer a la gente. Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás, debido al estorbo de la máscara.

Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades; luego descubro que, al no ver mi humanidad, los demás no me quieren por lo que soy sino por lo que aparece.

Uso la máscara para preservar mis amistades; luego descubro que, si pierdo un amigo por haber sido auténtico, realmente no era amigo mío sino de la máscara.

Uso la máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático; luego descubro que aquello que más ofende a las personas con las que quiero intimidar es la máscara.

Uso la máscara, convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado. Luego descubro la triste paradoja: lo que más deseo lograr con mis máscaras es precisamente lo que impido con ellas”.

 

7. La sombra de Dios.

No existiría la sombra si no existiera la luz. Existe la sombra como proyección opaca de la luz en las formas de las cosas. La sombra alude a la ausencia del color. La luz es la condición indispensable para la manifestación cromática, para la revelación de los colores de las cosas. La luz es la fuente de la belleza y la sustancia del color. Ella es la mayor sutileza que se encuentra en la naturaleza visible y corpórea de las cosas creadas. La luz se relaciona con el color y con el calor. Emana de una fuente de energía.

Color y calor, esplendor y resplandor, brillo y fulgor, transparencia y diafanidad son todas manifestaciones del universo de la luz.

La Biblia nos dice que Dios mismo es Luz y que en Él no hay tiniebla alguna (Cf. 1 Jn 1,5) y que también nosotros debemos “caminar en la luz” (1,7) como “hijos de la luz” (Flp 2,15), dando “frutos de luz” (Ef, 6, 19).

Jesús dice de sí: “Yo soy la Luz del mundo quien me sigue no caminará en las tinieblas” (Jn 8,12). El comienzo del Cuarto Evangelio nos habla de la lucha original entre la luz y las tinieblas y nos recuerda que en la Palabra -que es Dios- “estaba la vida y la vida era la luz de los hombres” (Jn 1, 4-6).

Si bien Dios es el “Esteta” del color y del esplendor, Belleza luminosa y suprema, Luz pura sin mezcla de tiniebla alguna; sin embargo, en nuestra vida espiritual también descubrimos, muchas veces, la inmensa gravidez de la sombra de Dios en nosotros.

El misterio de Dios no posee tiniebla, pero sí tiene sombra. La sombra no tiene que ver con la oscuridad de la tiniebla sino con esa combinación armoniosa que se da entre la luz y la falta de luz.

Hay tiempos espirituales en que Dios se nos revela como una “sombra” en nuestro solitario desierto. Dios es una sombra entre las sombras que habitan el recóndito hueco del alma. El lado sombrío de Dios recorre nuestro cielo. Cuando la luz de Dios se nubla, aparece su sombra. Ella también es una revelación. No todas las expresiones de Dios tienen que ser necesariamente luminosas. Hay señales humildes, pequeñas, casi insignificantes y hasta deslucidas. Signos precarios e indicaciones sombrías de Dios entre la bruma y la niebla.

Dios se nos regala como una “Noche oscura del alma”. Su misterio no es sólo luz y día. Es también sombra y noche. Son los dos lados del misterio de Dios, necesarios para el alma. Así como el cielo tiene sol y luna, luz y sombra que se alternan fraternal y continuamente en el tiempo de una jornada; de manera similar, en el cielo del alma es necesario el sol y la luna, la luz y la sombra, el Día resplandeciente y la Noche oscura.

La sombra de Dios nos revela algunos secretos. Hay lecciones de la sabiduría de Dios que sólo se imparten en la oscuridad, en la noche y en la sombra. En los cielos más oscuros, brillan las estrellas más hermosas. Para contemplar mejor esas luces, hay que mirar más en esa profunda oscuridad. Captar la sombra nos enseña a descifrar la otra cara de las cosas.

Todos tenemos un lado sombrío -que no necesariamente es la parte perversa- sino sencillamente el lado más vulnerable, débil y frágil. El lado menos trabajado que se sumerge y que emerge del inconsciente, el impulso ciego de los instintos y el remolino caótico de las pulsiones.

Jesús también conoció “el lado sombrío” de Dios. Ese costado penumbroso se manifestó en el silencio de los cuarenta días de su ayuno en el desierto; en la agonía del Getsemaní entre sudor de sangre y lágrimas y finalmente en el desamparo de la Cruz, gustando el abandono de Dios hasta el final. La sombra silenciosa de Dios lo cubrió hasta el último respiro, hasta el último desgarro, hasta el último grito. Su muerte no fue una muerte en paz. Fue un clamor que le rompió el alma y la garganta.

También nosotros -en el encuentro con nuestra sombra- tenemos que descubrir la poderosa sombra de Dios, esa Sombra que todo lo abarca. Cuando nuestra sombra se encuentra con la de Dios, entonces es posible que el alma cegada y purificada pueda estar capacitada para ver la incandescente e inextinguible luz.

Muerte y Resurrección, luz y sombra son dimensiones del misterio de Dios y de la Pascua de Jesús. Sólo el que pasa por la sombra podrá ver -con nitidez- la luz. Hay que pedirle al Señor iluminado ese don que no se apaga, ni se eclipsa. Hay que decirle simplemente: dame luz.

Tomado de: eduardocasas.blogspot.com