La buena fe, el pudor, la justicia y la verdad han huido
hacia el Olimpo, lejos de la faz terrena. ¿Qué es, pues, lo que te retiene
todavía en este mundo si los objetos sensibles no tienen consistencia ni
estabilidad; si tus sentidos, desprovistos de sutileza, están sujetos a sufrir
engañosas impresiones; si tus órganos vitales no son más que un vapor de la
sangre; si la comunicación entre los mortales es tan efímera? ¿Qué hacer
entonces?
Esperar con paciencia que tu alma se extinga o que emigre de
tu cuerpo. Y en tanto que llegue este momento, ¿qué debes hacer para vivir
satisfecho, sino honrar y bendecir a los dioses, hacer bien a los hombres y
soportarlos y no hacerles el menor perjuicio, y, en fin, tener presente que
todo lo que es ajeno a tu miserable carne y al débil aliento que la anima no es
tuyo ni depende de ti?

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.