No intentéis buscar la verdad, dejad de abrigar opiniones.No os detengáis en el dualismo, evitadlo con cuidado.
En cuanto establecéis el bien y el mal, surge la confusión y el espíritu se pierde.
La dualidad existe debido al uno, pero no os aferréis ni siquiera a ese uno.
Cuando la unidad del espíritu no es turbada, las diez mil cosas del exterior no pueden ofenderlo.
Cuando de ellas no viene ninguna ofensa, es como si no existieran.
Cuando el espíritu no es turbado, es como si no hubiese espíritu.
El sujeto se calma en cuanto cesa el objeto, el objeto cesa en cuando el sujeto se calma.
El objeto es un objeto para el sujeto, el sujeto es un sujeto para el objeto.
Sabed que la relatividad de los dos reside, en último término, en la unidad del `vacío´.
En la unidad del vacío los dos son uno y cada uno de los dos
contiene en sí a las diez mil cosas.
Cuando no se discrimina entre esto y aquello, no puede surgir una visión parcial y preconcebida.
La visión es calmada y de espíritu amplio, en ella nada es fácil y nada es difícil.
Las opiniones parciales son indecisas, cuanto primero se adoptan, más tarde desaparecen.
Al aferrarse a las pasiones se va más allá de los límites justos, lanzándose con seguridad por el camino equivocado.
Cuando no se discrimina entre esto y aquello, no puede surgir una visión parcial y preconcebida.
La visión es calmada y de espíritu amplio, en ella nada es fácil y nada es difícil.
Las opiniones parciales son indecisas, cuanto primero se adoptan, más tarde desaparecen.
Al aferrarse a las pasiones se va más allá de los límites justos, lanzándose con seguridad por el camino equivocado.
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