jueves, 13 de julio de 2017

Hsin Sin Ming

Suelta la presa, deja a las cosas como están, su esencia ni se mueve ni permanece inmóvil.
Obedeciendo a la naturaleza de las cosas, estáis de acuerdo con ellas, pero cuando tus pensamientos están aferrados a ellas, os desviáis de la verdad.
Si deseáis recorrer el camino del ‘Gran Vehículo’, no mantengáis ningún prejuicio con respecto a los objetos de los sentidos.

Cuando ya no mantengáis prejuicios contra ellos, os identificaréis con la `iluminación´.
Los sabios practican la no-acción y los ignorantes se encadenan a sí mismos.
Aunque en el `dharma´ no hay individualización alguna, se aferran por `ignorancia´ a los objetos particulares y sus propios espíritus crean las ilusiones.
Ésta es la mayor de las contradicciones.


La `ignorancia´ origina el dualismo entre el reposo y el no-reposo.
Todas las formas de dualismo son inventadas por la propia `ignorancia´ del espíritu.
Son como visiones y flores en el aire y entramos en la confusión al intentar aferramos a ellas.
Si el ojo nunca duerme los sueños desaparecerán.
Si el espíritu mantiene su unidad, las diez mil cosas exteriores son de la misma esencia única.
Cuando las diez mil cosas exteriores son consideradas en su unidad retornamos al origen y seguimos siendo lo que somos.
Olvidando el porqué de las cosas, alcanzamos un estado situado más allá de la analogía.
El movimiento inmóvil es no-movimiento y la calma en movimiento no es calma.
Cuando ya no reina el dualismo la unidad no subsiste.

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