HABÍA
UNA VEZ…
El
ángel en su mundo etéreo observaba a los humanos y se preguntaba ¿Qué son las emociones?
Puedo ver que, ante ciertas circunstancias, los humanos derraman agua de sus
ojos o que las comisuras de sus labios se repliegan hacia arriba mostrando los dientes
y que sus ojos brillan. También sé que colocan sus brazos alrededor de otros seres
humanos y dicen sentirse bien; hablan de alegría, de tristeza, de dolor, de
pasión, de excitación y entonces sus rostros se contraen, su piel cambia de
color. Su cuerpo habla… su cuerpo. Creo que por eso los humanos tienen un
cuerpo material: para poder vivir lo que llaman emociones, para poder
experimentar la vida, para poder expandir su alma y el alma de los demás.
Eso
pensaba el ángel, pero nunca lo supo de cierto. El ángel no tenía un cuerpo.

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