HABÍA
UNA VEZ…
Una
hormiga se encontraba al lado de la entrada del hormiguero llorando; al verla tan
triste, una anciana hormiga se detuvo y le preguntó ¿qué es lo que te pasa?; a
lo que la triste hormiga respondió ¡Este mundo es cruel e injusto!, llevo toda
la mañana recolectando hojas y semillas para traer al hormiguero, las dejé aquí
en la entrada y cuando ya llevaba muchas, una cigarra vino y se las llevó
todas, cuando quise detenerla me golpeó y me dijo ¡gracias estúpida! No pude
hacer nada, ella era más grande y fuerte. ¿Por qué hay seres malos en el mundo
que se aprovechan de los indefensos?
Al
terminar de decir esto, la triste hormiga lloró más fuerte. La hormiga anciana,
que la escuchaba atentamente, le dijo ¡En verdad es triste lo que te ha
pasado!, pero tengo una duda ¿Por qué dejaste las hojas y las semillas a la
entrada del hormiguero y no adentro? La triste hormiga se le quedó mirando
asombrada.
¿A
qué viene tu pregunta? ¡Es una pregunta estúpida!, cualquiera sabe que, es más fácil
y cómodo dejar la comida en la entrada y meterla otro día cuando ya no estés
tan cansada. además, si tienes suerte, alguien más la meterá por ti. La anciana
hormiga sonrió diciendo: bueno, ahí tienes tu ganancia y tu consecuencia.
Ganaste el descanso y la comodidad de no llevar la comida hasta su lugar y
tuviste tu consecuencia, ¡Ése es tu aprendizaje! Si lo entiendes te harás
grande y, en lugar de culpa, habrás ganado experiencia. La triste hormiga se
dio la vuelta y dijo ¡Tú no entiendes nada! ¿Ves? Eres la prueba de que el
mundo es cruel con los que somos inocentes; y se alejó llorando. La hormiga
anciana sonrío. Hay quienes no quieren crecer, dijo en voz baja y continuó su
trabajo.

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