Si
cumples tu cometido en el presente según la recta razón, con cuidado, persistencia,
alegría y serenidad, sin distraerte en nada extraño; si conservas
constantemente puro el genio divino que te anima, como si tuvieras que
restituirlo en cualquier instante; si unes a estas excelencias el no verte
atado por el deseo o por el temor; si te limitas
a hacer lo que haces conforme a la naturaleza de tu ser y decir sencillamente
la verdad en todos tus discursos y en todas tus palabras, vivirás feliz. Y
ciertamente que nadie puede impedirte el que te conduzcas de este modo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar y hacer más grande esta página.