El
sabio Mar Zutra se hospedó en una posada y ese día desapareció una
copa de plata del posadero y nadie sabía quién lo hizo.
En
un momento dado, Mar Zutra vio como un huésped se lavaba las
manos y se secaba en una prenda que no le pertenecía y que colgaba de la pared.
Entonces exclamó:
-Esta
persona no respeta las cosas ajenas y seguramente es el ladrón de
la copa de plata.
Acorralaron
pues a dicha persona y finalmente confesó el robo.
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