Rabí
Shimon ben Jalaft a gustaba de investigar cada cosa. Cierta
vez
se le ocurrió investigar si era verdad lo que el rey Salomón dijo
que
“las hormigas no tienen rey” en el libro de los Proverbios. Para
ello,
en pleno verano buscó un nido de hormigas y esperó que alguna saliera. Las
hormigas no gustan del sol, por lo tanto, extendió un manto sobre el nido y
enseguida salió una hormiga y se paseó en la sombra y Rabí Shimon le colocó una
señal para poder distinguirla de las otras, puesto que seguramente avisaría a
las demás que el sol ya no alumbraba. En seguida salió un grupo grande de
hormigas, junto con la que les fue a avisar. Rabí Shimón levantó el manto y el
lugar quedó soleado. Las hormigas se enojaron con la otra, porque pensaron que
las había engañado, y la mataron en el lugar.
“Ahora
veo que no tienen rey” -dijo Rabí Shimón- porque si lo
hubieran
tenido, le hubieran pedido permiso antes de matarla”.

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