lunes, 25 de mayo de 2020

Anecdotas del Talmud - PACIENCIA (1)


Un maestro, aparte de conocimientos, debe tener mucha paciencia.
Rabí Preida tenía un alumno al que tenía que repetirle cuatrocientas veces cada lección hasta que la entendía. Un día fue llamado para un asunto tal, que realizarlo constituiría una verdadera mitzvá.
Antes de irse, le enseñó la lección al alumno las consabidas cuatrocientas veces, pero el joven no la entendía. Rabí Preida le preguntó por qué esta vez era diferente a las otras y el alumno contestó:
-Desde el momento en que escuché que usted había sido llamado para cumplimentar una mitzvá, mi atención se dispersó, porque tenía miedo de que en cualquier momento se iba a levantar e irse”.
Rabí Preida le dijo que pusiera atención y le enseñó de nuevo las cuatrocientas veces. Luego se escuchó una voz celestial que preguntó a Rabí Preida: - ¿prefieres que se te agreguen cuatrocientos años a tu vida o que tú y tu generación merezcan el Otro Mundo? Rabí Preida prefirió lo segundo. Y el Eterno dijo:” -otórguenle los dos”.
(Tratado Eruvin 54b)

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