¡Gloria sea a Ti, oh, Dios! ¿Cómo puedo yo hacer mención
de Ti cuando Tú estás por encima de la alabanza de toda la humanidad?
¡Magnificado sea tu Nombre, oh, Dios! Tú eres el Rey, la Verdad Eterna. Tú
conoces lo que está en los cielos y en la tierra y a Ti todos regresaremos. Tú
has enviado tu Revelación divinamente ordenada, de acuerdo con una clara
medida. ¡Alabado seas Tú, oh, Señor! Según tu deseo, Tú haces victorioso a
quienquiera Te place, mediante las huestes del cielo y de la tierra y de todo
lo que existe entre ambos. Tú eres el Soberano, la Verdad Eterna, el Señor de
poder invencible.

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