Un día,
la cola de la serpiente le dijo a la cabeza: 'Porque no yo también lidero
algunas veces? Siempre me quedo detrás mientras que tú siempre apareces primero.
Acaso no soy capaz de liderar también como tú'
'Puedes
tener tu deseo,' contesto la cabeza, cediendo la conducción a la
cola.
Lo
primero que hizo la cola fue arrastrar al cuerpo a una zanja lodosa. Después,
ingreso a un horno incandescente y al escapar de este, se encontró atorada en
una mata espinosa.
A este
punto, comprendió que no daba el ancho y que le faltaba habilidad para liderar
y estaba dispuesta a delegar el liderazgo a la cabeza y volver a su lugar donde
pertenecía.
Elabora
el Talmud sobre el tema:
Uno no
debe ponerse la corona ameritada, si no dejar que otros lo hagan, como está
escrito: 'Que otro hombre te alabe, y no tu propia boca; un extraño, y no tus
propios labios.

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